México ¿Franquicia diplomática del Departamento de Estado?

Resulta cada vez más evidente que la Alianza del Pacífico, bloque de libre comercio establecido entre México, Colombia, Perú y Chile, se encuadra en la agenda estratégico-diplomática de los EUA, con el objetivo de restarle movilidad al proceso de integración económica y física de América del Sur, impulsado sobre todo por Brasil. Para no dejar dudas, los cuatro integrantes del grupo tienen acuerdos de libre comercio con el coloso norteamericano. La vinculación con la estrategia geopolítica estadounidense se hizo patente en la reciente reunión ministerial de la Alianza, realizada en la Ciudad de México el 29 de agosto pasado, en la cual se aprobaron las condiciones para la incorporación al bloque de otras naciones interesadas -EUA, Japón, Australia, Indonesia, Guatemala y Paraguay, según reportó la agencia EFE.

En el programa del evento, más que discutir una política defensiva ante la profundización de la crisis global, la Alianza se mostró como parte de una iniciativa para reintroducir en América del Sur la idea nacida muerta del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), comenzando esta vez por el borde del Pacífico.

Para Brasil, dos hechos son particularmente preocupantes. El primero es el interés de Paraguay, su vecino más cercano con el cual mantiene una relación de tensión debido a la crisis con sus socios en el Mercosur, desatada luego de la deposición del ex-presidente Fernando Lugo, y el ingreso de Venezuela, a lo cual el Congreso paraguayo se oponía. El segundo es la petición de Uruguay de ser admitido en la Alianza como observador. Igualmente desencantado con el Mercosur, en razón de sus continuos conflictos con Argentina, el presidente José Mujica también empieza a mirar al océano opuesto que baña al país.

Para México, el hecho en sí es vejatorio, pues el presidente Felipe Calderón, animado por el secretario de Economía, Bruno Ferrari, al apagar las luces de su gobierno, convirtió la política exterior mexicana en poco más que una franquicia del Departamento de Estado.

El presidente electo Enrique Peña Nieto tendrá la gran oportunidad de entender de cerca el cuadro político económico regional en su primera gira al exterior que será, a Brasil, Uruguay y Colombia. Veremos si en la práctica opera con más independencia del poderoso vecino del norte y retoma la otrora tradición de soberanía de la diplomacia mexicana.

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  1. Bruno Ferrari nació en la Ciudad de México el 4 de octubre 1961, hijo de María Luisa García de Alba y Ovidio Ferrari (inmigrante italiano). Desde los 15 años Ferrari se enganchó al Padre Maciel por medio de su prima hermana Lucrecia Rego García de Alba, muy allegada a los Legionarios. Conoció a Calderón en la Escuela Libre de Derecho. Estudió Derecho Canónico en el Centro Académico Romano de la Santa Cruz, en Roma, Italia, becado por los Legionarios de Cristo. Su maestría sobre Ciencias de la familia lo convirtió en uno de los abogados autorizados por el tribunal eclesiástico para tramitar anulaciones matrimoniales de la alta sociedad mexicana. Los legionarios de Cristo lo enviaron, hace unos 20 años, a trabajar a Monterrey, donde fue el enlace del Padre Maciel con los empresarios. Una de sus obligaciones consistía en detectar viudas o viudos ancianos y con dinero que pudieran legar gran parte de sus fortunas a la Legión. En estas operaciones financieras usó como prestanombres a siete grandes y medianos empresarios de la capital de Nuevo León…fue presidente de Seminis (Monsanto) en el cual ganaba más de tres millones de dólares al año

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