La peligrosa compulsión por las ganancias de los bancos estadounidenses

Los grandes bancos norteamericanos están nadando en dinero. En Wall Street, es voz del diario que sus ganancias son tan grandes ¡Que no saben cómo usarlas! La pregunta del billón de dólares es si el retorno de semejantes ganancias a los niveles de 2007 significa una salida del túnel de la crisis o si, en verdad, lo que está ocurriendo es la creación de condiciones para una burbuja tal vez mayor y lista para explotar en la primera oportunidad.

El JP Morgan Chase, con 6 100 millones de dólares de ganancias durante el primer trimestre de 2013, podría llegar a la marca de 25 mil millones de dólares hacia finales del año, con un potencial de dividendos del 17% para sus accionistas, más que suficiente para traer de vuelta su antiguo “esplendor”. El Wells Fargo registró 5 300 millones de dólares, superando en 20% las ganancias del mismo período del año pasado. Goldman Sachs duplicó sus ganancias trimestrales, llegando a 2 mil millones. El Citigroup llegó a 4 200 millones de dólares, 42% más que el segundo trimestre del 2012. El Bank of America registró números semejantes. Vale la pena recordar que, para salvar a estos últimos dos bancos de la insolvencia, el gobierno de los EUA fue forzado a desembolsar 50 mil millones de dólares. Por si las dudas, en los dos últimos 12 meses, las acciones de ambos registraron alzas del 95% y 75% respectivamente.

Según algunos estimados poco conservadores, los cinco bancos norteamericanos “demasiado grandes para quebrar” caminan, este año, para llegar a los ¡cien mil millones de dólares! en ganancias. Por consecuencia, el sector bancario comenzó a verter bonos millonarios a sus altos ejecutivos, siendo rápidamente imitado por las grandes corporaciones.

Con su tremenda liquidez, los megabancos están devastando al sistema de bancos locales y regionales independientes, que terminan cayendo en su red. En definitiva, esta tendencia no tiene nada de positiva, porque, con el crecimiento desproporcionado de concentración bancaria, aumenta proporcionalmente la probabilidad de riesgos sistémicos. Además, con tales niveles de ganancias, tienden a encerrar las feroces disputas ocasionadas por las enormes irregularidades cometidas en el período anterior a la crisis de 2007-2008 e, incluso, durante su desarrollo. Es decir, es como si estuvieran pagando para reconstruir una improbable “virginidad”.

Por otro lado, estos megabancos están respondiendo con mucha anticipación a las reglas del aumento de capital previstas por las normas de la reforma bancaria de Basilea 3, con lo que, obviamente, ponen presión sobre el sistema bancario europeo, el cual tiene más dificultades competitivas en los mercados.

Sin embargo, es más que legítimo preguntarse de donde vienen tantas ganancias, si de inversiones productivas o de la especulación. Es lo que nos dice al respecto, la bancarrota de una gran ciudad industrial como Detroit que habla por sí misma. Y otras ciudades como Chicago y New York, también están enfermas y sumergidas en deudas, transformándose cada vez más en ciudades pos-industriales.

Las cifras disponibles nos dicen que están apostando en gran escala en operaciones con instrumentos respaldados en activos (asset-backed-securities -ABS), derivados financieros basados en flujos de caja, como pagos de partes de préstamos o tarjetas de crédito y débito. En otras palabras, están apostando alto en los riesgos, con la única intención de obtener ganancias elevadas.

Es bueno recordar que los altamente especulativos ABS estuvieron el en origen del desencadenamiento de la crisis global. En 2008, había en los EUA 1.5 billones de dólares en ABS, contra 440 mil millones de dólares en Europa. Después de haber registrado una caída drástica en 2009, en el primer semestre de 2013, ya sobrepasaron casi los 332 mil millones de dólares, contra el equivalente de 36 mil millones de dólares, en Europa, casi diez veces menos.

Nuevamente, se percibe una importante diferencia en el comportamiento de los bancos europeos, sometidos a controles más rígidos, mientras que sus pares norteamericanos pueden disfrutar de la misma irresponsable libertad de acción y de riesgo de antes de la crisis.

Esperemos que el presidente del Banco Central Europeo Mario Draghi y los gobiernos europeos demuestren la fuerza necesaria para no seguir las “sugerencias” de Ben Bernanke y su Reserva Federal y, en su lugar, se empeñen en implementar las más que necesarias reformas del sistema financiero y bancario global.

One comment

  1. Esses banqueiros não aprendem nunca. Irão “morrer pela boca” com suas formas de trabalhar: ao invés de aplicar seus dinheiros para fomentar a produção, estão aplicando na especulação, ou seja, em papéis de ações que podem futuramente servir esses papéis para nada, pois, o homem não se alimenta de papel.

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