El Foro de Astana promueve nuevos debates sobre la crisis mundial

Los días 22, 23 y 24 de mayo pasado, se realizó en la capital de Kazajistán la reunión anual del Foro Económico Mundial de Astana, organizado por el gobierno kazajo, en cooperación con órganos gubernamentales y sectores privados de la Federación Rusa. En su sexta edición consecutiva ofrece un importante espacio nuevo de debate sobre la crisis sistémica mundial, fuera del eje tradicional América del Norte-Unión Europea, lo cual permite un libre y fructífero intercambio de evaluaciones, ideas y propuestas no encuadradas necesariamente en los cánones habituales de la “globalización” financiera, favorecida por el mencionado eje económico.

Entre los participantes, destacan dos agraciados con el premio Nobel, el matemático estadounidense John Nash y el economista canadiense Robert Mundell. Los periodistas Lorenzo Carrasco, director ejecutivo de Reseña Estratégica y del MSIa, y nuestro corresponsal en Roma, Paolo Raimondi, estuvieron presentes participando el panel sobre el Corredor de Desarrollo Transeuroasiático.
Presentamos enseguida una síntesis de los trabajos, elaborada por el escritor y consultor francés Come Carpentier, integrante del mismo panel, y la resolución adoptada por este último, que proporcionan a los lectores una idea de los trabajos del foro.

El Foro Económico Mundial de Astana -una breve reseña
Come Carpentier

El VI Foro de Astana, Kazajistán, se realizó del 22 al 24 de mayo de 2013, a la par de la Conferencia Contra la Crisis Mundial (WACC), patrocinada por Naciones Unidas. Los foros congregaron a estadistas y especialistas diversos, para debatir estrategias de salida para la persistente crisis económica. Una de las iniciativas más originales fue el plan para un Corredor de Desarrollo Transasiático (llamado Razvitie), como un catalizador para un nuevo modelo económico.

Como en las ediciones anteriores del Foro, los números fueron impresionantes, con la asistencia de más de 12 000 participantes registrados, oriundos de 130 países de todo el mundo, entre los que se encontraban diez agraciados con el premio Nobel y 36 ocupantes o ex ocupantes de jefaturas de Estado o de Gobierno. El foro es promovido por el Club Económico Euroasiático de Científicos, creado por el presidente kazajo Nursultan Nazarbayev, y este año se realizó junto con la Conferencia Contra la Crisis Mundial. Dichas iniciativas son respaldadas por la G-Global, una plataforma virtual que, según sus administradores, atrajo ya a más de 25 millones de visitantes de 150 países, muchos de los cuales contribuyeron a las deliberaciones promovidas en ella.

La intención de los creadores de la G-Global es la de asociar el mayor número posible de ciudadanos a los debates sobre la situación económica y los cambios deseables, en oposición a los clubs exclusivos de las altas jerarquías conocidos como G-7 o inclusive el mismo G-20. La iniciativa cuenta con el apoyo de 14 ganadores del premio Nobel, entre ellos Robert Mundel y John Nash (hecho famoso por la película Una mente brillante).

Como sería de esperar, en un debate internacional tan amplio, numerosas posiciones y propuestas se entrechocarán al intentar concentrarse en una economía nacional o en una región en particular. Por ser esto así, Robert Mundel, anteriormente, en una reunión de libre comercio, dijo al columnista Eamonn Fingleton, de la revista Forbes, que ahora favorece una política proteccionista para Estados Unidos, a cuya economía considera demasiado abierto parar ser sustentable, dado que las manufacturas representa apenas 11 por ciento del PIB de ese país, mientras que el déficit de cuenta corriente está siempre por encima de 3 por ciento. Aunque Mundel no defienda las barreras tarifarias, respalda la campaña “Compre lo estadounidense” (Buy american), que, naturalmente, se reflejaría en medidas similares en países que todavía no adoptan estas campañas. Entre otros, Japón se apega rigurosamente a su fe mercantilista, al mantener sus mercados cerrados relativamente, con lo que genera grandes saldos comerciales, a pesar de sus otros problemas internos.

Sin embargo, ¿será posible todavía que unos Estados Unidos tan vastamente desindustrializados puedan revivir su sector manufacturero ante la terrible competencia mundial, en especial, si Washington pretende conservar su imperio mundial, al mismo tiempo que protege las ganancias de su oligarquía financiera? Salta a la vista que, cuando se abandonan las manufacturas, el know-how científico y la ingeniería asociada a ellas, igualmente, se dan, inclusive hay varios estudios serios que sugieren que las empresas estadounidenses perderán la capacidad de operar o, incluso, de entender muchas de las técnicas de las cuales dependen, las cuales fueron “tercerizadas” a empresas extranjeras. Estados Unidos aún son proteccionistas donde lo pueden ser, pero dar marcha atrás a la tendencia iniciada por sus dirigentes hace casi medio siglo puede resultar extremadamente difícil, en particular, debido a la ausencia de una voluntad nacional unánime.

Los funcionarios gubernamentales de los países occidentales dominantes tienden a aferrarse a la línea oficial de que los efectos de la globalización son “positivos globalmente” para sus sociedades y el mundo en general, pero ese dogma está perdiendo credibilidad con rapidez, en vista de la crisis persistente y creciente, que las está llevando a la declinación acelerada. El nuevo libro de Paul Craig Roberts, es subsecretario del Tesoro del gobierno de Reagan, “El fracaso del capitalismo del laissez-faire y la destrucción económica de Occidente” (2013), con prefacio de Michael Hudson, otro perspicaz economista, habla de la “corrida económica y política hacia el abismo.” Ambos concuerdan en que el llamado globalismo se puede considerar como una “conspiración contra los empleos del Primer mundo,” y que el empobrecimiento resultante está transformando a Estados Unidos y a sus aliados en democracias fracasadas o pseudo democracias, que se comportan cada vez más como estados policiales oligárquicos. Roberts, que no acostumbra guardarse palabras, destacó que Washington sirve a los “grupos de intereses que dominan y están empeñados en fraudes financieros, la desinformación y guerras.” Los gobiernos de Rusia, China, Kazajistán, Brasil y otros estados “desafiantes” están conscientes de estos problemas, como lo demuestran muchos de sus economistas más calificados, y no están dispuestos a recibir por su valor declarado los cantos de sirena de los políticos de la OCDE (organización para la Cooperación y Desarrollo Económico).

Tanto la Declaración divulgada por el Foro de Astana, como el Plan contra la crisis que resultó de la WACC, tienen múltiples elementos, pero recalcan, primariamente, la necesidad de alcanzar “una sólida integración de medidas económicas, ambientales y éticas, para combatir la crisis y promover la prosperidad y el progreso verdadero, en oposición al mero crecimiento.

Petersburgo, los días 5 y 6 de diciembre entrante. Rusia, socia de Kazajistán en la Comunidad Económica Euro Asiática, en la Organización de Xangai para la Cooperación (SCO) y en la Comunidad de Estados Independientes, entre otros organismos de coordinación regionales, participó de forma muy activa en la elaboración de ambas iniciativas y deberá apoyarlas, en especial, dado que el Kremlin quiere ver que las principales economías abandonen la creación de deudas de consumo y de déficit comerciales, además de las medidas asfixiantes de austeridad puestas en práctica en ambas márgenes del Atlántico. Mientras que los gobiernos ruso y kazajo ven la crisis mundial como un proceso en curso y en agravamiento -que probablemente llevará al derrumbe del orden económico mundial en los años inmediatos por venir-, Estados Unidos y la Unión Europea no se muestran dispuestos a enfrentar los problemas reales y prefieren proclamar su creencia de que la crisis está superada, y que la recuperación está en marcha, aunque lenta, a pesar de una plétora de pruebas en contra.

Hay señales preocupantes del rápido deterioro de la arquitectura económica mundial, tales como las tramas y los trucos a los que están recurriendo varios estados, como el auxilio que se les está prestando a los bancos con fondos de los depositantes (bail-ins), como en el reciente ejemplo de Chipre, destacado por el presidente kazajo Nazarbayev en su discurso de inauguración del Foro, y de otras medidas desesperadas, descritas por el economista francés Christope Poitou en su libro “Totalitarismo económico” (2013), como la “exportación de inflación, extorsión fiscal, manipulación del vencimiento de los títulos, manipulación de tasas de cambio e intereses negativos sobre los depósitos” (que destruyen los ahorros de toda una vida por medio de la inflación). Poitou escribe que un desplome mundial tenía que haber ocurrido en 2009 ó 2010, pero se evitó -o, mejor dicho, se aplazó- por medio de una combinación de medidas para tapar hoyos. A guisa de ejemplo mencionó el recurso notorio y moralmente ilegítimo de usar los depósitos de los ciudadanos franceses para el rescate de los bancos y de las corporaciones “demasiado grandes para quebrar,” y estima que esto haya ocurrido en montos del orden de centenares de miles de millones de euros.

Ese estado de cosas lo mencionó (aunque no con tantos detalles) el ex director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) Dominique Strauss-Kahn, quien criticó duramente los que llamó la “política del desempleo” de la UE y su negativa a emprender un programa de grandes obras de infraestructura que podrían impulsar la economía y proporcionar empleos a gran escala. Por ello, afirmó, es pesimista en cuanto al futuro de la zona del euro.

Muchos ven una contradicción entre el problema real causado por las crecientes deudas estatales y privadas y el llamado a inversiones públicas en proyectos como los mencionados arriba. Mientras tanto, la emisión de crédito público es una opción al endeudamiento junto a los bancos privados y sus instrumentos especulativos. En vez de imprimir cantidades crecientes de moneda fiduciaria, que se presta a intereses prácticamente nulos a los bancos y a las grandes corporaciones, que las emplean para mantener sus propias acciones, y elevar artificialmente sus valores de mercado, los Estados podrían emitir instrumentos de crédito a largo plazo, específicamente dirigidos a proyectos prioritarios, principalmente en el renglón del transporte, de la gestión territorial y de recursos, a telecomunicaciones, restauración ambiental, creación de técnicas nuevas y la promoción de una “transición a una nueva civilización verde,” en los términos empleados en el Foro.

Este enfoque fue defendido y descrito en términos económicos precisos, en uno de los paneles del Foro dedicados al Corredor de Desarrollo Transeuroasiático, denominado Razvitie (“progreso holístico,” en ruso), que seleccionó un tema provocativo para sus deliberaciones: ¿Puede Rusia ayudar a sacar a Europa de la crisis? La propuesta es coordinar una series de iniciativas pan euroasiáticas por medio del ya existente Club de Inversionista Institucionales a Largo Plazo (LTIC), las cuales abarquen todo el continente, de Lisboa a Vladivostok y de Noruega a Indonesia.

China ya asumió el liderato en esa iniciativa mundial, comprometiéndose en centenas de grandes proyectos de obras de infraestructura, en el mismo país, y, también, en Asia Central, Sudeste y Occidental, África y América Latina. En 2020, las inversiones directas extranjeras chinas llegarán a entre el billón y los dos billones de dólares equivalentes, gran parte en ferrocarriles, carreteras, plantas energéticas de varios tipos, represas, nuevas ciudades y empresas agrícolas. Si una estrategia similar se pudiese poner en práctica, de forma cooperativa, por instituciones de inversión a largo plazo respaldadas por gobiernos, no para beneficio primario de un país único que estaría bajo la sospecha de abrigar ambiciones imperiales, sino de forma multilateral, en favor del bienestar y de la prosperidad mundiales, muchos grandes problemas de la humanidad ligados a la salubridad, contaminación, irrigación, generación de electricidad, disponibilidad de agua y educación, se podrían solucionar.

La resolución adoptada en el Panel Razvitie se transcribe enseguida.

¿Pueden Rusia y Kazajistán sacar a la Unión Europea de la crisis económica y de la recesión en curso?

Participantes del panel del VI Foro Económico de Astana, dando seguimiento a las ideas debatidas en las sesiones sobre el Escenario Estratégico de Milán (Universidad Bocconi, noviembre de 2012), de Astana (V Foro Económico de Astana, mayo de 2012) y de Modena (julio de 2008), expresan su compromiso en la búsqueda de esfuerzos comunes para elaborar los medios conceptuales y prácticos para el paradigma de desarrollo holístico (“Rasvitie”). Este paradigma puede asegurar el error del enfoque que predomina actualmente, que fundamenta el sistema financiero en colapso, el cual se vincula con una linealidad primitiva en el concepto del crecimiento y en la financierización de la economía mundial.

El nuevo paradigma se debe fundar en tres pilares principales: ethos, conocimiento y espacio de operación.

La idea principal para poner en práctica en “enfoque Razvitie” está vinculada con la iniciativa del Corredor de Desarrollo transeuroasiático (CDT), que puede convertirse en el nuevo motor para la producción de riqueza material física a escala planetaria, y reducir radicalmente el desempleo.
El CDT está ligado a la construcción de infraestructura múltiple (ferrovías, líneas de transmisión, hidrovías, sistemas de telecomunicaciones y, también, nuevos asentamientos). El proyecto solo se podría materializar con la cooperación entre Rusia, la Unión Europea, Kazajistán y China.

Se tienen que elaborar nuevos instrumentos financieros para inversiones a largo plazo para iniciar y poner en marcha tal programa -considerado como una nueva plataforma de integración para promover y progreso y el conocimiento compartido, además de proporcionar ímpetu para la creación de nuevas instituciones para las obras de infraestructura.

Tanto el CDT como la iniciativa “Razvitie” están en consonancia con los impulsos para la implantación de infraestructura y el desarrollo sociocultural en América Latina, el Sudeste Asiático y África.

Poner en marcha en enfoque “Razvitie” requiere de un nuevo sistema de principios, que sólo se puede entender a partir del progreso científico, y sociocultural (urbano, educativo y cultural) y la revelación y la puesta en marcha de técnicas energéticas modernas.

Los participantes del panel sugieren la puesta en marcha de una nueva plataforma de integración internacional, a la par de una red internacional de entidades universitarias dedicadas al concepto “Razvitie.”

Yury Gromyko (Rusia); Paolo Raimondi (Italia); Mikhail Baydakov (Rusia); Come Carpentier (Francia/Índia); Lorenzo Carrasco (México/Brasil); Eamonn Fingleton (Irlanda/Japón); Gian Guido Folloni (Italia); Henry C.K. Liu (Hong Kong); Victor Popov (Rusia); Edoardo Reviglio (Italia); Victor Zyukov (Rusia).

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