Wall Street y la City -¿Será una disputa de verdad?

Si Wall Street y la City de Londres, los dos pesos súper pesados de las finanzas y de la especulación, entran en ruta de colisión, ¿significa que ya sonó la campana del último round del orden financiero? Todavía es temprano para decirlo. Desde hace algún tiempo, los dos templos de las altas finanzas están en un crecendo de disputas por la supremacía mundial.

Desde el inicio de la crisis de Estados Unidos, las investigaciones judiciales y del Congreso están sacando a la luz los juegos sucios de las finanzas especulativas, como se demuestra en los acontecimientos que involucran a las hipotecas de alto riesgo, derivados de balcón y todas aquellas transacciones de alto riesgo hechas por grandes bancos estadounidenses. Algunos quebraron, como el Lehman Brothers; otros, como el Wachovia, fueron absorbidos por terceros. Quiebras y adquisiciones, con frecuencia, encubren la gran putrefacción de sus balances. Naturalmente, también tratan de eludir la responsabilidad penal por el gran fraude con derivados del Lehman y el reciclaje de narcodólares del Wachovia.

De la misma forma, vienen a cuento las responsabilidades de los “demasiado grandes para quebrar,” como JP Morgan y Goldman SAchs, en actividades especulativas y hasta fraudulentas. Todo resuelto con las renuncias de algunos gerentes y ejecutivos y con el pago de multas que, a decir verdad, son un rasguño de las enormes ganancias ilícitas de esas operaciones.

Wall Street sintió el golpe, sin duda ninguna. Wall Street (la “calle del Muro”) vio como se desplomaba su hegemonía, fundada esta en el hecho de que la mayoría de sus transacciones financieras se hacían en dólares -despido de operadores; reducción de bonos; reducción de actividades. Pero, al mismo tiempo, siguió con una lucha sin tregua -y con bastante éxito- contra las reformas financieras deseadas el presidente Barack Obama.

La agencia Bloomberg News afirmó recientemente que Wall Street tendrá que despedir a otros 3 mil de sus operadores, mientras que la City se prepara para contratar a 9 mil más. Estos datos hablan por sí mismos. Mientras tanto, la esperada reforma Dodd-Frank de los mercados financieros estadounidenses estaría a punto de introducir nuevos reglamentaciones que, aunque limitadas, podrían llevar a los especuladores y a otros operadores a dejar Wall Street, para no ser “archivados” y sometidos a la supervisión de las agencias estadounidenses, encargadas de aplicar las reglamentaciones.

Lo cierto es que hasta la misma City ha sufrido golpes pesados, pero se mantiene en el camino por ser indistinguible del poder político y oligárquico británico. Es por eso que, a pesar de algunos reclamos verbales, Londres no ha hecho ninguna investigación seria sobre las fechorías especulativas de la City. Al final de cuentas, abriga nada menos que 80 por ciento de los fondos de riesgo del mundo y es siempre allí donde se contrata una cantidad enorme de derivados fuera de registro (OTC), en modalidades sumamente opacas.

Vale la pena observar que la City representa por lo menos 10 por ciento del PIB del Reino Unido. Sus relaciones con el poder político británico quedaron en evidencia en la reunión de la Unión Europea de Bruselas de diciembre pasado, cuando el primer ministro David Cameron se negó a suscribir el acuerdo europeo que, entonces, ventilaba la propuesta de un “impuesto Tobin” a las transacciones financieras. Los problemas de la City vinieron del otro lado del Atlántico. En la estela de las investigaciones iniciadas en Europa, los departamentos de Justicia de los estados de Nueva York y de Connecticut acusaron al Barclays Bank de haber encabezado, durante dos años, una manipulación de la tasa básica de interés Libor. Lo cierto es que dos bancos de Estados Unidos están involucrados, el JP Morgan y el Citigroup, pero, para la gran prensa estadounidense, la responsabilidad primaria es inglesa y europea.

Así mismo, una comisión de investigación del Senado estadounidense acuso al Hong Kong & Shanghai Banking Corporation (HSBC) de lavar dinero ilegal de drogas entre México y Estados Unidos. El procurador general de Nueva York, Ben Lawsky, denunció a otro banco histórico inglés, el Standard Chartered, de haber “lavado” 200 mil millones de dólares para Irán, en contravención de las sanciones de Estados Unidos contra ese país. Las denuncias, dice el New York Times, incluyen también al Deutsche Bank, que estaría involucrado en negocios con los llamados “estados parias,” como Corea del Norte, Siria, Sudán, Cuba e Irán. Otros cinco bancos europeos, los holandeses ABN Amor e ING, los británicos Barclays y Lloyds, y el Crédit Suisse, son acusados de hacer negocios con Corea del Norte, Cuba e Irán, de ayudar a financiar el terrorismo y el tráfico de estupefacientes. Esto demuestra que hay varios frentes en esta disputa.

Todas estas denuncias y escándalos denotan que todo el sistema financiero mundial está gravemente comprometido. Desde hace mucho es notorio que la especulación tenga vínculos con el lavado de dinero de las actividades ilícitas. Esperemos, entonces a que los hechos verdaderos sobre la crisis económica emerjan en toda su extensión. Wall Street y la City son dos “lobos hambrientos” empeñados en morderse uno al otro en la disputa de los restos del esqueleto del sistema financiero. Pero Europa debe redoblar la vigilancia para no correr el riesgo de convertirse en la presa de los dos lobos, que, juntos, pueden ser depredadores implacables.

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