Un pozo sin fondo – El euro y los temores de los alemanes sobre el futuro

En una conferencia en la Fundación Konrad-Adenauer de Maguncia el 28 de enero pasado con el título de “¿Un pozo sin fondo? El Euro y los temores de los ciudadanos europeos,” varios economistas hablaron del futuro del euro. Los conferencistas, la mayoría de ellos colaboradores indirectos de los partidos gobernantes de Berlín, hicieron ver que a pesar de todas las medidas “técnicas” escogidas para combatir la crisis de la zona de euro, estas no son más que medidas a corto plazo y de efectos muy limitados. El verdadero problema es cómo ganar el respaldo de la mayoría de los ciudadanos europeos al “proyecto Europa” que comenzó poco después de la sangrienta Segunda Guerra Mundial. Existe muchísima inquietud por la defensa alemana de las recetas financieras y los programas de estabilidad. Esto ha provocado mucho resentimiento contra Alemania y malos recuerdos del pasado. El dilema que reflejó el debate es la “inseguridad” entre la élite que está obviamente incierta sobre el camino que Europa y Alemania, como la principal potencia de Europa, deben seguir y que papel debe actuar en el mundo real.

De acuerdo a Norbert Walter, ex director de economistas del Deutsche Bank, “hay un grave riesgo de que el euro pueda fracasar,” dada la resistencia de los ciudadanos comunes de varios países de la Unión Europea (UE) y al hecho de que la mayoría de la población europea cree que el euro no se puede salvar. De acuerdo a Walter, el caos de los mercados financieros se podría resolver si los gobiernos de la zona del euro decidieran llevar a cabo el programa de los “eurobonos” que promueven los gobiernos de Francia y de Italia. “Eurobonos” significa hacer uso de un instrumento financiero con la ayuda del cual los estados europeos miembros podrían emitir bonos estatales, mismos que los inversionistas de la UE podrían comprar. Esto significa que las deudas de la UE se podrían resolver colectivamente. Para los países estables en términos económicos, las tasas de interés de los eurobonos serían menores que para los que tienen una deuda significativa. Sin embargo, por medio de los eurobonos se podría hacer un esfuerzo colectivo para resolver la crisis del euro. Walter explicó que la emisión de los eurobonos debe estar acompañada de la voluntad de los parlamentos nacionales de hacer ciertas concesiones sobre sus derechos soberanos.

Para Alemania, como subrayó Walter, los eurobonos no representarían en especial una carga financiera. Dado que la economía alemana es muy robusta, las tasas de interés estarían por ahí del 2 por ciento -unos 44 mil millones de euros en caso de emitirse eurobonos por un monto de 200 mil millones de euros. Un ejemplo de cómo podría funcionar, dijo Walter, es la enorme ayuda financiera que diera Alemania occidental a Alemania oriental luego de la reunificación en 1989. De ese entonces al día de hoy todos los ciudadanos alemanes han entregado casi dos billones y medio de euros en forma de pago de solidaridad especial. El dinero ayudó a reconstruir económicamente a la arruinada Alemania oriental con grandes inversiones en su infraestructura. En el transcurso de los siguientes 10 años se habrán de pagar otros 500 mil millones de euros, dijo Walter.

Al mismo tiempo encomió a invertir en industrias como Airbus para mantenerla competitiva- De forma indirecta se refirió a la declaración que escribiera el ex ministro de Relaciones Exteriores alemán Frank-Walter Steinmeier (SPD) en el Frankfurter Allgemeine Zeitung del 4 de febrero.

Con el título de “La necesidad de renovar la industria europea,” Steinmeier -uno de los principales candidatos para la cancillería del partido opositor SPD- advirtió sobre el espectro de la recesión económica, del enorme desempleo juvenil en países como Grecia y España y pidió que se haga un cambio verdadero, es decir, una estrategia de inversión real en la economía física combinada con un pacto colectivo de solución de la deuda (eurobonos) y medidas para la llamada Sombrilla de Seguridad Europea, así como liquidez del Banco Central Europeo. Pero lo que necesitamos es dar fuertes impulsos a la industria: “La tarea central, escribió, es un programa europeo de inversión amplio y verdadero” para alimentar a 9 mil millones de personas en el mundo. Esto incluye una directriz general de energía y de inversión en investigación. Propuso la aplicación del impuesto a las transacciones del euro en Europa.

Las oportunidades de Italia

Otra declaración sorprendente fue la del vice cónsul del Consulado general alemán en Milán, el Dr. Hauer, quien explicó con toda claridad que el destino de Europa se decidirá este año en Italia, país que ocupa el tercer lugar en dimensiones económicas de Europa y que es “demasiado grande para quebrar y demasiado grande para rescatarlo.” Hauer señaló que si se observa con cuidado, Italia está mucho mejor que lo que parece. Por ejemplo, en términos de salud privada, el ciudadano italiano es mucho más rico que los ciudadanos alemanes. La salud privada per cápita en Italia es de 340 000 euros, en tanto que en Alemania es de apenas 90 000 euros. En comparación con Alemania tiene un sector de servicios menor y un sector productivo que funciona bien. Es un país muy innovador. En cuanto a los programas de ahorro que puso en práctica el ministro de Hacienda Guilio Tremonti en el gobierno anterior, expresó su confianza en que de la misma forma el nuevo primer ministro, Mario Monti, será capaz de realizar el tercer programa de ahorros.

Hauer hizo la observación de algo que la autora de este artículo pudo constatar posteriormente con un periodista veterano. Dijo que en los últimos tras meses se ha incrementado el resentimiento contra Alemania, no sólo en Italia, sino también en otros países de la UE. Él, personalmente, ha recibido en estos tres meses “cartas de odio” de ciudadanos ordinarios que dicen que se debe bombardear a Alemania.

Si se estudian las caricaturas de las últimas semanas publicadas en Francia, Italia, Grecia y España atestiguamos de verdad un aumento del resentimiento contra Alemania, de manera más específica contra la Canciller, Angela Merkel, y su gobierno. Se califica de “arrogante” su conducta en las reuniones europeas, “egoísta” y falta de sensibilidad ante otros países. El mensaje es este: no basta con decir que eres el líder de Europa con el dictado de tu programa de austeridad a todos y ser “técnico” en ciertas cosas; debes tener una visión política de Europa.

Un periodista veterano alemán explicó a la autora que los motivos por los que hay tanto resentimiento se deben a la “carga histórica”, de lo que Alemania debe estar perfectamente consciente. Esto se refiere en particular al sangriento siglo XX que ciertos políticos alemanes tienden a olvidar. No todos los gobiernos europeos son tan eficientes como el de Alemania y tienen razón cuando piden más sensibilidad y flexibilidad. En la conversación, el periodista comparó a Merkel con el ex canciller Helmut Kohl, quien comprendía que cuando se habla de la arquitectura financiera de Europa, se tiene que ser consciente de que ese programa no puede funcionar a menos que se tenga en cuenta la historia y la cultura de Europa.

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