McKinsey elige los "agentes de cambio" para la economía de los EUA

En julio último, el McKinsey Global Institute, brazo de investigaciones de la renombrada consultora estadounidense McKinsey & Co., divulgó un interesante estudio sobre lo que llamó los cinco “agentes de cambio” que proporcionen las necesarias renovaciones y recuperación de capacidad de crecimiento de la economía de los EUA. Según el estudio, estos cinco catalizadores (game changers, en inglés) -en las áreas de energía, comercio, tecnología, infraestructura y desarrollo de talentos- podrían responder en la rápida creación de empleos calificados y un fuerte impulso en el crecimiento económico hacia el año 2020. Ellos son: 1) Producción de gas y petróleo de esquisto; 2) aumento de competitividad en bienes intensivos en conocimiento; 3) análisis de masas de datos como herramienta de productividad; 4) inversiones en infraestructura; y 5) un sistema más efectivo de desarrollo de talentos.

El estudio admite que, cuatro años después del fin oficial de la “Gran Recesión”, la economía estadounidense sigue presentando resultados débiles. Sin embargo, afirman los autores:

“Lo que está en juego aquí es más que, simplemente, el ciclo de negocios: las deformaciones en el mercado de trabajo ya eran evidentes mucho antes de 2008. Actualmente, la participación de la fuerza de trabajo se encuentra en el nivel más bajo en 34 años y los EUA tienen 2 millones de empleos menos que al inicio de la recesión. Las débiles inversiones, los cambios demográficos y una desaceleración en la dinámica de la productividad están amortiguando la trayectoria de la economía”.

Para los autores, el país no tiene que resignarse a un patrón de crecimiento lento, apuntando hacia el potencial papel de los cinco “agentes de cambio” para un relanzamiento de la economía.

1) Producción de gas y petróleo de esquisto (shale gas y shale oil):

Impulsada por los avances en las técnicas de perforación horizontal e hidráulica, la producción doméstica de gas y petróleo de esquisto ha aumentado en más del 50% anual desde 2007. El auge de los esquistos podría llegar hasta los 690 mil millones de dólares anuales al PIB y crear hasta 1.7 millones de empleos para toda la economía, hacia el año 2020. El impacto se extendería a las industrias manufactureras intensivas en energía y además de ellas. Los EUA tienen, ahora, el potencial para reducir a cero las importaciones líquidas de energía -pero apenas se pueden enfrentar adecuadamente los riesgos ambientales asociados.

2) Competitividad comercial en bienes intensivos en conocimiento:

Los EUA son una de las pocas economías avanzadas que tienen déficit comercial en industrias intensivas en conocimiento. Pero un cambio en los factores de costos, la reanudación en el crecimiento de la demanda y cambios monetarios crearíon una apertura para aumentar la producción y exportación de bienes estadounidenses intensivos en conocimiento, como automóviles, aeronaves comerciales, instrumentos médicos y productos petroquímicos. Con la implementación de cinco estrategias para impulsar la competitividad en estos sectores, creemos que los EUA podrían reducir el déficit comercial en las industrias intensivas en conocimiento a los niveles del 2000 o cercanos a ellos -lo que agregaría hasta 500 mil millones de dólares anuales al PIB hacia el 2020 y crearía hasta 1.8 millones de nuevos empleos.

3) Análisis del Big Data (Big data analytics) como herramienta de productividad:

Diversos sectores de la economía pueden hacer uso del diluvio de datos generados por transacciones, registros médicos y legales, videos y tecnologías sociales -sin hablar de sensores, cámaras, códigos de barras y transmisiones existentes en el mundo a nuestro alrededor. Los avances en la computación y en el análisis pueden transformar este mar de datos en insights que forman eficiencias operativas. A la vuelta del 2020, una adopción más amplia del análisis del Big Data podría aumentar al PIB anual, al menudeo y en las manufacturas hasta 325 mi millones de dólares, además de ahorrar hasta 285 mi millones de dólares en costos de los servicios de salud y gubernamentales.

4) Inversiones ampliadas en infraestructura, con un énfasis nuevo en la productividad:

Las deficiencias acumuladas en el mantenimiento y en las mejoras de los caminos, carreteras, puentes y sistemas de tránsito e hidráulicos están llegando a niveles críticos en los EUA. El país debe aumentar sus inversiones anuales en infraestructura en un punto porcentual del PIB para eliminar esta desventaja competitiva. A la vuelta del 2020, esto podría generar hasta 1.8 millones de empleos y hacer crecer en 320 mil millones de dólares anuales el PIB. El impacto podría subir hasta los 600 mil millones de dólares anuales hacia el 2030, con mejoras en la selección, ejecución y operación de las inversiones en infraestructura.

5) Un sistema más efectivo de desarrollo de talentos:

Las ventajas históricas de la nación en educación y capacitación han sido erosionadas, pero las mejoras reales están al alcance. En el nivel pos-secundario, la expansión de la formación profesional específica y el aumento del número de graduados en las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemática podría construir una fuerza de trabajo más competitiva. En el nivel K-12 (equivalente al último año de preparatoria en México), el refuerzo de la instrucción en el aula, la reversión cualitativa de las escuelas preparatorias de bajo desempeño y la introducción de herramientas digitales de aprendizaje pueden incrementar el desempeño de los estudiantes. Estas iniciativas podrían elevar el PIB hasta en 265 mil millones de dólares hacia el año 2020 -y llegar a un dramático efecto de “despegue” hacia el 2030, creciendo hasta en un 1.7 billones el PIB anual.

Los autores afirman que estas oportunidades pueden producir efectos inmediatos de estímulo a la demanda, que podrían volver a a poner a la economía en movimiento a corto plazo y producir efectos a largo plazo sobre la competitividad y la productividad de la economía, a lo largo de la próxima década. “Una acción inmediata en este sentido podría señalar un punto de inflexión para la economía estadounidense e impulsar el crecimiento y la prosperidad durante las décadas venideras”, concluyen.

Evidentemente, los números presentados en el estudio son meras proyecciones. No obstante, sirven como indicadores del potencial de los “agentes de cambio” seleccionados. A propósito, exceptuando su visión extremadamente optimista sobre los hidrocarburos de esquisto (que, a pesar de ella, contiene la salvedad de la necesidad de superar los obstáculos ambientales de la actividad), los otros cuatro factores-clave apuntados por los analistas de McKinsey son dignos de estudio para cualquier economía.

Para los interesados, el estudio puede encontrarse en el sitio de la consultora.

x

Check Also

A craca neoliberal e o exclusivo “capitalismo sem risco” brasileiro

No final de março, quando já havia certeza sobre o grande impacto da pandemia de ...