La importancia del científico Vernadski para el siglo XXI

El quinto Foro Económico de Astana, realizado en la capital de Kazajistán del 21 al 25 de mayo, dedicó una sesión especial al análisis de la importancia de la obra y de las ideas del gran científico ruso Vladimir Vernadski, para el enfoque correcto de los problemas ambientales y energéticos de la Humanidad en el siglo XXI. Con el nombre de “Lecturas de Vernardski” promovido por las academias de ciencias y Kazajistán y de Rusia, el seminario reunió científicos rusos, kazajos y japoneses, motivados por la propuesta de utilizar los principios de Biogeoquímica, disciplina creada por Vernadski, para establecer bases verdaderamente científicas para el crecimiento sustentable.

La iniciativa, en el ámbito de la necesidad de cambiar el enfoque ideológico y poco científico que se ha aplicado a las cuestiones ambientales, es fundamental, por ser la forma verdaderamente científica de abordar las interacciones humanas con el mundo “natural.”

Poco conocido en nuestros días, Vladimir Ivanovich Verdnaski (1863-1945) es uno de los gigantes de la ciencia de la primera mitad del siglo XX. Influenciado por luminarias como Alexander von Humboldt, Louis Pasteur, Bernhard Riemann y su compatriota y maestro V.V. Dokachayev, fue el primero en establecer en términos cualitativos y cuantitativos los flujos energéticos y las migraciones de elementos químicos proporcionados por los seres vivos a la biósfera. Con la aceleración de esos “flujos biogenénicos” a lo largo del tiempo geológico, Vernadski consideraba que los seres vivos se han transformado gradualmente en los mayores agentes geológicos en acción en el planeta.

Aunque no es él el creador del términos biósfera (empleado ya a finales del siglo XIX por el geólogo austriaco Eduard Suess), Vernadski sí fue el primero en hacer una conceptualización científica de él como la región del planeta influenciada directamente por la materia viva, en la que se comprende la atmósfera hasta una altitud de 3 kilómetros (en la actualidad se han encontrado microorganismos tanto a altitudes como a profundidades superiores). De igual forma, determinó la masa de la biósfera y su distribución espacial, así como los flujos de energía cósmica (principalmente solar) y de los elementos químicos absorbidos y liberados por la materia viva en el medio físico, en el que ejerce una poderosa acción transformadora.

Estos conceptos fueron presentados en dos libros fundamentales: “La geoquímica”, publicado originalmente en París en 1924, y “La biósfera”, publicado” dos años después en su Rusia natal; en español la primera edición fue de 1997. Desafortunadamente, por no contar con la gracia del régimen soviético, su trabajo quedó en la oscuridad durante décadas, y tan sólo a partir de 1970 volvió a ser objeto de interés, incluso en el exterior, pero gran parte de ella todavía permanece inédita. Sus principales conclusiones se pueden resumir así:

1) A lo largo de la de la historia biológico-geológica de la Tierra ha aumentado la energía libre total de la materia viva de la biósfera (su capacidad de ejercer trabajo sobre el medio físico).

2) Como resultado de ese aumento de energía libre, la materia viva se convirtió en la fuerza geológica más poderosa de la biósfera, a pesar de representar una fracción casi irrisoria de la masa de materia inerte directa o indirectamente afectada por ella.

3) En el transcurso de la evolución, la materia viva ha ampliado constantemente la extensión de la biósfera a todos los ámbitos del planeta, inclusive a la atmósfera, los océanos y la misma costra terrestre.

Esa capacidad de desarrollo evolutivo, caracterizado por el aumento continuo de la energía libre en la biósfera, es una peculiaridad de los seres vivos que no se encuentra entre la materia inerte.

Como una secuencia natural de ese trabajo, Vernadski desarrollo el concepto de noosfera, o esfera de la razón -una nueva etapa del desarrollo de la biósfera, caracterizada por la aparición del hombre y de las sociedades construidas por él. Con la noosfera, la razón creativa humana se vuelve cada vez más la fuerza orientadora y dominante de la expansión y del desarrollo de la biósfera, inclusive para su probable extensión fuera de la Tierra. Así como había ocurrido con la caracterización de la biósfera, Vernadski no creó el término noosfera (introducido por los franceses Edouard le Roy y Teilhard de Chardin, influenciados ellos mismos por una serie de conferencias dictadas por Vernadski en París a principios de los años veintes), pero le prestó un concepto científico.

Para Vernadski, el advenimiento de la noosfera representa una secuencia lógica de la evolución de la biósfera. Según él:

“el proceso evolutivo adquiere un significado geológico especial, porque creó una nueva fuerza geológica: el pensamiento científico de la humanidad social. Hoy presenciamos su entrada manifiesta en la historia geológica de nuestro planeta. Durante los milenios recientes, se observa un intenso crecimiento de la influencia de la materia viva de una especie (la humanidad civilizada) sobre los cambios de las condiciones de la biósfera. Bajo la acción del pensamiento científico y del trabajo humano, la biósfera pasa a un nuevo estado -la noosfera”.

Al contrario de la imagen pesimista que considera al ser humano como un producto accidental de un proceso evolutivo fundado en una secuencia de acontecimientos casuales, Vernadski afirma enfáticamente que “es una manifestación inevitable de un gran proceso natural que persistido de forma regular por lo menos dos mil millones de años.” Por ello señala que

“la “explosión” de pensamiento científico del siglo XX fue preparada por toda la historia de la biósfera y tiene las raíces más profundas en su estructura. No puede cesar ni dar marcha atrás. Tan sólo puede adquirir un ritmo más lento. La noosfera, es decir, la biósfera recreada por el pensamiento científico y preparada por el proceso que ocurrió durante millones, tal vez miles de millones de años y que creó el Homo Sapiens faber, no es un fenómeno geológico efímero y transitorio. Los procesos preparados durante miles de años no pueden ser transitorios, no pueden cesar. Sucede que la biósfera se transformará (de una forma u otra, tarde o temprano) en la noosfera, es decir, en la historia de los pueblos que la forman, los acontecimientos ocurrirán necesariamente para esa transformación y no se opondrán a ella”.

No obstante que no tuvo tiempo para desarrollar sus concepciones sobre la noosfera con el mismo rigor matemático que aplico al estudio de la biósfera, Vernadski señaló las condiciones que consideraba fundamentales para la consolidación de la nueva etapa evolutiva del planeta:

1) La ocupación de todo el planeta por la especie humana.

2) La transformación radical de los medios de comunicación y de intercambio entre los países.

3) La intensificación de las relaciones, inclusive políticas, entre todos los países del planeta.

4) La prevalencia de las actividades geológicas de origen antropogénico sobre los demás procesos biológico que ocurren en la biósfera.

5) La expansión de la biósfera y de las actividades humanas al espacio cósmico.

6) La exploración de nuevas y poderosas fuentes de energía (en particular la atómica, a la que le atribuía grandes perspectivas)

7) La igualdad de los pueblos de todas las razas y religiones.

8) El aumento del papel de los individuos en la solución de los problemas de política interna y externa de los países (refiriéndose, ciertamente, a la ciudadanía en general).

9) La libertad de pensamiento y de investigación científica, sin restricciones religiosas, filosóficas o políticas, y la formación de condiciones favorables a un pensamiento científico libre en el sistema público y social.

10) El progreso del bienestar de los individuos, incluyendo allí la posibilidad real de superación de las vicisitudes de la desnutrición, del hambre y de la pobreza, además de la reducción de los efectos de las enfermedades.

11) La transformación racional de la naturaleza original de la Tierra, para hacerla capaz de satisfacer todas las necesidades materiales, estéticas y espirituales de una humanidad que crece rápidamente.

12) La eliminación de las guerras de la vida de la sociedad.

La primacía jerárquica que atribuye Vernadski al hombre, en el orden natural, contrasta con la pobreza conceptual del enfoque “biocéntrico” del ecologismo y, al mismo tiempo, ponen en evidencia la absoluta inadecuación de este último para hacer frente a los problemas reales con que tiene que luchar la Humanidad.

En esa concepción, más acorde con la naturaleza humana, empresas como los grandes proyectos de infraestructura, antes que verse como fuentes de trastornos ambientales, se deben considerar como factores cruciales para el desarrollo de la biósfera-noosfera a grados más altos de organización -y, como resultado, de bienestar y de progreso para la sociedad. En el mundo actual, asolado por una crisis civilizatoria que amenaza con interrumpir e inclusive dar marcha atrás el proceso evolutivo, dichas empresas son fundamentales para proporcionar la elevación de los niveles de organización y de desarrollo de las naciones más atrasadas del planeta, situadas en Asia, África e Iberoamérica-Caribe, para llevarlos a los ya alcanzados por la mayor parte de Europa, América del Norte y países asiáticos como Japón y Corea del Sur.

One comment

  1. Me parece muy bien hecha la recopilación de la ideas -diría sin exagerar- geniales de Vernadski. Más conocimiento tiene el mundo entero, más rico se vuelve el pensamiento. Lo cotidiano es irreflexivo y estanca la vida.

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