Italia: separación bancaria llega al Parlamento

En Italia, la separación entre los bancos comerciales y los de inversión está lista para llegar a las comisiones parlamentarias competentes. El servicio de asesoría del Senado ya preparó su informe, con seis proyectos de ley presentados por varios elementos políticos, con diferentes soluciones para el enfrentamiento del problema.

Desgraciadamente, en los últimos años, antes y después de la crisis financiera global, la falta de una reforma seria y la ausencia de reglas escritas permitieron que el sistema bancario se embarcase en los grandes juegos especulativos. La falta de riendas llevó a la invención de innumerables instrumentos financieros, algunos realmente “exóticos”, que pusieron en riesgo no solamente al sistema bancario, sino a toda la economía.

Como es sabido, uno de los problemas más riesgoso para los bancos es el apalancamiento, es decir, su capacidad de crear deuda en relación a su capital propio. Se estima que, generalmente, las mayores corporaciones económicas tienen una relación de 50-50% entre el capital propio y la deuda suscrita, mientras que, en el sistema bancario, la proporción es de 5-95%, tal y como lo demuestra un reciente estudio del Banco de Liquidaciones Internacionales (BIS, siglas en inglés). Obviamente, buena parte de esto se debe al uso indiscriminado y poco escrupuloso de los ahorros de los cuentahabientes -para no mencionarse las deudas hechas y mantenidas fuera de los balances.

Los proyectos de ley mencionados arriba pretenden reproducir de varias formas la esencia de la célebre Ley Glass-Steagall de 1933, con la cual el presidente Franklin Roosvelt consiguió la separación de los bancos de depósitos y de inversión, para enfrentar algunas de las causas de la crisis de 1929 y de la Gran Depresión, que se extendió desde los EUA hacia el resto del mundo.

En las propuestas presentadas al Senado, se prevé la prohibición de que los bancos comerciales ejerzan actividades de corretaje de valores inmobiliarios y otras propias de la banca de inversión y afines. Para la banca de depósito, la intención es prohibir participaciones y acuerdos de colaboración con la banca de inversión y de operar en condiciones de desequilibrio en la maduración de sus diversas actividades financieras, promoviendo una redefinición de los requisitos cautelares y de buena gestión. Igualmente, establecen la incompatibilidad de que sus funcionarios, directores o accionistas mayoritarios de la banca de inversión ocupen cargos de dirección en los bancos comerciales. Y, además, introducen una diferencia del trato fiscal entre los dos tipos de bancos, en favor de los de depósito.

Sin duda, es positivo que hasta la Consob, órgano responsable de la transparencia de la bolsa de valores (equivalente a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores de México,- N.de los E.) se haya manifestado favorablemente a la separación de la banca. En una reciente audiencia de la Cámara de Diputados, el presidente del órgano, Giuseppe Vegas, argumentó que “la respuesta más eficaz para la financierización continua de la economía y para la prevención de riesgos sistémicos es implementar con convicción un modelo de separación entre los diferentes compartimentos de las actividades de la intermediación financiera, evitándose la mezcla entre bancos comerciales y bancos de inversión”. Para Vegas, “esto reduciría los efectos de contagio en el sector bancario tradicional, a cuenta de una toma de riesgos excesivos, preservándose la capacidad de la transferencia del ahorro hacia la economía real y de sustentación del crecimiento de las empresas”.

Pensamos que una reforma eficaz podría ayudar a volver más transparente el sistema bancario italiano y superar la fase actual de crisis del crédito (y lo mismo podría extenderse hacia otros países). Con este fin, los bancos deberían, prioritariamente, proporcionar créditos productivos, utilizando instrumentos innovadores, como los mini títulos (minibonds) para apoyar las inversiones de las pequeñas y medianas empresas.

Vale la pena recordar que, en Italia, en 2013, hubo una caída del 4.6% en el volumen de crédito dirigido por los bancos hacia las empresas, mientras que la tasa de interés aplicada a los nuevos préstamos inferiores al millón de euros es 1.6% mayor que la practicada en Alemania y en Francia.

Dese hace mucho, defendemos la separación bancaria. Esperamos que haya llegado la hora y que una rápida aprobación de ley pueda, igualmente, influenciar a otros países europeos, para que se pueda confrontar eficazmente al poderoso lobby bancario que, hasta ahora, ha influenciado fuertemente las políticas crediticias, financieras y económicas, tanto nacionales como europeas.





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