Trabajo y vida unidos son derechos inalienables.

Espana-2

Publicamos el editorial del informativo mensual Página Iberoamericana  Vol. 12 No. 4, a propósito de la conmemoración del Día del Trabajo.

————————————–

En la era de la globalización financiera, el mundo del trabajo ha sido objeto de una feroz depredación “legalizada” a través de la imposición de reformas laborales, eufemismos para legalizar la piratería de los salarios y los fondos de pensión de los retirados, pasando por encima del rechazo manifiesto de las grandes mayorías de trabajadores y sus organizaciones legítimas.

Apuntamos que las reformas laborales efectuadas a nombre de la modernidad,  han arrojado al mundo millones de trabajadores al desempleo, la precarización del trabajo y la economía informal, aunque  han sido peculiares, según el gobierno que las ha impuesto. Para hablar de México, después de la reforma laboral aprobada en el año 2012, existe menos empleo formal y, por ende, mal remunerado y con menos prestaciones sociales. Se calcula en casi el 60% el empleo informal, lo peor es que no existe en el horizonte algún aliciente con posibilidades de revertir estos números.

Un nuevo despertar de la conciencia laboral surge como una onda que cubre el mundo occidental, de Iberoamérica al continente europeo. El mundo clama a los cielos por justicia y millones de trabajadores seguirán saliendo a la calle exigiendo empleo y mejoras en las condiciones del mismo hasta que se cauce un cambio.

Ya no es un embate de clases con la ideología que se desmorono con la caída del socialismo real,  sino la exigencia para fijar la dignidad del trabajo como un derecho inalienable junto con el derecho a la vida. De esa unión de vida y trabajo podrán reconstruirse los ejes de un orden mundial y de los Estados soberanos; estos últimos debilitado por la ambición del poder anglo americano de mantener un sistema de hegemonía global o de gobierno mundial, que presupone naciones e individuos modernamente esclavizados.

Fue con esta conciencia del derecho natural al trabajo digno que se convocó el Foro de Guadalajara en 2012. Con la misma trayectoria en octubre del año pasado, celebramos en la ciudad de Guadalajara el Segundo Encuentro Internacional, bajo el lema,  “Las bases para un orden económico internacional justo; la política como forma superior de caridad”. Aquí se congregaron, dirigentes sindicales, políticos, científicos e intelectuales, de diferentes países iberoamericanos, de Europa y Rusia.  Teniendo como uno de los temas de destaque, “La dignidad del trabajo humano en el centro de un nuevo orden mundial justo”. Compartiendo tal perspectiva,  se unieron para realizar el exitoso evento, el Movimiento de Solidaridad Iberoamericano (MSIA), la editorial Capax Dei, la Federación Revolucionaria de Obreros y Campesinos del estado de Jalisco (FROC-CROC, Jalisco), con sus dirigentes, Antonio Álvarez Esparza y Joaquín Álvarez Esparza y la Central de Sindicatos Brasileños (CSB), con su vicepresidente, Luiz Sergio da Rosa

Y es que el sistema de usura rampante que impera  ha resquebrajado los cimientos de la civilización, por eso, el desafío que tenemos es menester contextuarlo en un imperioso cambio de era, según lo ha conceptuado el papa Francisco, para quien la lucha por la dignidad del trabajo y un orden mundial, marcan su pontificado. De él es el siguiente diagnóstico, dirigido a todo el mundo:

 

 

«uno de los aspectos del sistema económico actual es la explotación del desequilibrio internacional en los costes laborales, que se aprovecha de miles de millones de personas que viven con menos de dos dólares al día. Tal desequilibrio no respeta la dignidad de los que alimentan la mano de obra a bajo precio, sino que destruye fuentes de trabajo en las regiones en que es más tutelado. Se plantea, pues, el problema de crear mecanismos de tutela de los derechos del trabajo, además del ambiente, en presencia del aumento de una ideología consumista que no demuestra ninguna responsabilidad hacia las ciudades ni hacia la creación. El aumento de las desigualdades y la pobreza ponen en riesgo la democracia incluyente y participativa, que presupone siempre una economía y un mercado que no excluyan y que sean equitativos. Se trata, entonces, de vencer las causas estructurales de las desigualdades y de la pobreza (…) el Estado de derecho social no debe ser desmantelado y en particular el derecho fundamental al trabajo. Esto no puede ser considerado como una variable dependiente de los mercados financieros y monetarios».

x

Check Also

De la “revolución molecular disipada” al caleidoscopio político multicultural en Chile

MSIa Informa, 25 de marzo de 2022.- Desde que se inició la campaña que le ...