El WWF promueve ecoterrorismo y agrava la sequía en México

En medio de la sequía más severa de los últimos 70 años, el estado de Chihuahua, al norte de México, se puede convertir en un escenario de conflictos por el agua, involucrando a campesinos y autoridades estatales y federales. Zarandeadas típicas del arrebato por recursos finitos.

Meses después de firmar un acuerdo con el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) para la preservación de los recurso hídricos -mediante la restricción del uso del agua en un momentos de extrema escasez del recurso-, la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), entidad federal responsable del manejo de los recursos hídricos, promovió, recientemente, con el apoyo de organizaciones locales, una serie de acciones para destruir pequeñas represas hechas por campesinos de Chihuahua, desencadenando protestas que podrían resultar en conflictos armados.

El principal grupo campesino afectado por las acciones de la CONAGUA está integrado por menonitas, grupo descendiente de europeos protestantes y establecidos en Chihuahua hace casi un siglo. La comunidad produce anualmente cerca de 300 mil toneladas de maíz, además del cultivo de trigo, avena, frijol y ganado lechero -esto, en una de las regiones más áridas del planeta. Para hacer viable esta formidable productividad, los menonitas construyeron una serie de represas en la cuenca del Río Carmen, uno de los más importantes del estado.

Sin embargo, con la eclosión de la terrible sequía que castiga a la mayor parte del territorio mexicano, y con la política ambiental fuertemente influenciada por una cadena de ONG como el WWF, (vocero de intereses oligarcas) las aguas del Río Carmen entraron en la mira de la CONAGUA, que, con el auxilio de organizaciones campesinas como El Barzón, el Frente Democrático Campesino (FDC), destruyó cuatro represas y diversos pozos construidos por los menonitas hace décadas.

Actuando bajo el pretexto de que tales obras serían ilegales -debido a la falta de documentación que compruebe su regularización, según la reciente norma de control de embalse de los ríos- representantes locales de la CONAGUA, por su parte, afirmaron que es necesario “obligar a los usuarios y productores rurales…a obedecer una cultura de preservación y de autocontención (en el uso del agua), para adecuarse a la sustentabilidad” (Heraldo de Chihuahua, 27 de julio de 2012).

Tal posicionamiento no sorprende a quien hay avisto el acuerdo firmado entre la CONAGUA y el WWF, con la bendición del Banco Mundial, el llamado Programa Nacional de Reservas de Agua, con el objetivo de preservar los recursos hídricos del país, mediante el establecimiento de reservas que deberán quedar sin tocar, como lo hemos documentado.

Recordando las palabras de Omar Vidal, director general del WWF-México, en la ocasión: “La creación de reservas de agua…será una herramienta fundamental para transitar de una gestión de déficit (hídrico) a una gestión de ahorro, en beneficio de la población mexicana y del medio ambiente (CONAGUA, 16 de noviembre de 2011). Es decir, se pretende solucionar los problemas de la sequía, negándose el acceso a la población mexicana a los recursos hídricos disponibles.

Según el FDC, 53 pequeñas represas y 150 pozos han sido construidos ilegalmente por los menonitas, en la cuenca del Río Carmen, en un perímetro de 5 kilómetros, desviando una cantidad de agua que estaría haciendo falta a los demás campesinos de la región. Tal situación, según el FDC, había obligado a 300 mil agricultores del estado a reducir sus áreas de cultivo.

Por su parte, los menonitas reunieron a miles de agricultores frente al palacio de gobierno de Chihuahua encabezado por César Duarte Jiménez, para protestar contra la destrucción de las represas y pozos que hizo la CONAGUA, afirmando que, sin su trabajo, Chihuahua no lograría producir lo que necesita para sobrevivir. A este respecto, jóvenes menonitas se han estado armando contra otras posibles acciones de destrucción de represas y pozos construidos por ellos, además de temer al creciente sentimiento xenofóbico por parte de otros campesinos. “Efectivamente, somos chihuahuenses y nos sentimos orgullosos de serlo. También somos pacíficos, pero no miedosos” afirmó uno de sus líderes.

El gobernador de Chihuahua empezó a presionar a la Secretaría de Desarrollo Rural y a la CONAGUA, pidiendo la suspensión de acciones contra los menonitas. Así consiguió momentáneamente una moratoria a la destrucción de pozos y represas, hasta que los menonitas presenten la documentación referente a las obras, además de impedir que las acciones sean realizadas con el apoyo de los miembros de El Barzón y las demás organizaciones campesinas (La Voz de Chihuahua, 20 de julio de 2007).

Al pronunciarse sobre el tema, César Duarte criticó al gobierno federal por la reformas a la ley de regularización de perforación de pozos, y criticó a la CONAGUA por aplicar la ley en atropello de los derechos de los campesinos: “La aplicación de la ley no puede tener distinciones, ni criterios que pongan en riesgo la estabilidad y la convivencia pacífica. Si hay omisiones o no, que estas se traduzcan en acciones que de garantías al productor y a la población (Milenio, 28 de julio de 2012)”.

Igualmente, el gobernador criticó a la CONAGUA, por imponer políticas que no toman en cuenta las necesidades de la población local. “Los criterios centralistas de Conagua siempre nos han impedido utilizar nuestra agua”. Su irritación con el organismo al que llamó públicamente “SINAGUA”.

César Duarte, hizo referencia al acuerdo vigente entre México estados Unidos para la exportación de la mayor parte de aguas potable captada en los ríos de Chihuahua: “El Tratado Internacional de Aguas de 1944 obliga a Chihuahua a entregar a los EUA 80% del agua que corre y se almacena en los ríos y presas de la región. Quiere decir, exportamos cuatro de cada cinco litros de agua que corren en el estado; somos el único desierto en el mundo que exporta agua”.

Pero además de suspender esta absurda exportación de agua, la solución de fondo para Chihuahua (así como para México) es el Plan Hidráulico del Noreste (PLHINO), que prevé la integración de cinco ríos de la costa del Pacífico, en los estados de Sonora, Sinaloa y Nayarit, por medio de canales y presas, con el potencial de irrigar más de un millón de hectáreas y, al mismo tiempo, generar más de 1000 megawatts de electricidad. El proyecto fue ideado en la década de 1960 y está presupuestado en mil millones de dólares en valores actuales.

2 comments

  1. Le felicito por su acertado artículo. Soy alemán y he trabajado durante dos años en la CONAGUA. Nunca había visto un organismo tan poco eficiente, y lógicamente corrupto como todas la instituciones mexicanas. En la oficina regional de la CONAGUA en Chiahuahua despidieron rápidamente a los profesionales que denunciaron esa corrupción. Los menonitas tuvieron que pagar hasta 100.000 dólares a técnicos de la CONAGUA para poder perforar pozos y ahora cuando falta agua los atacan como los culpables. En mi libro “Los recursos hídricos de Chihuahua….” propuse varias acciones para paliar la situación de la gestión de los recursos hídricos, pero a la CONAGUA nunca le interesó nada que podría mejorar la situación del agua en México.
    Los culpables no son los menonitas ni los demás campesinos, son los miles de funcionarios de la CONAGUA que no hacen nada para mejorar la situación. Y el WWF es uno de sus asociados, sobre todo en el marco de las llmadas “reservas de agua”.

x

Check Also

Brasil: a urgência de um “Momento Hamilton”

Após a família Mesquita, no tradicional “Estadão”, coube aos irmãos Marinho utilizarem um editorial de O Globo ...