Atmósfera de crisis en el Mid-Atlántico Club

 

A mediados de agosto el Mid-Atlántico Club realizó su comida anual en la ciudad de Bonn, Alemania. Personalidades de la política y representantes del sector económico, ex militares y diplomáticos, así como invitados, se reunieron para un intercambio informal de ideas. El orador invitado fue Alex Voss, integrante del Parlamento Europeo por la Unión Demócrata cristiana (CDU, por sus siglas en alemán) desde 2009. Sus observaciones se concentraron en la crisis del euro, en la reducción de la deuda de Grecia y en los esfuerzos europeos de reforma económica y financiera.

 

El consultor de empresas y ex Secretario de estado de la Oficina Federal de Prensa del gobierno de Helmut Kohl, Friedhelm Ost, reflejó en su discurso de inauguración de la conferencia la tensión que envuelve a los líderes políticos europeos, tensión que puede percibirse en una serie de propuestas contradictorias para resolver la crisis de la deuda y del euro. Según Ost, “súbitamente parece que tenemos 80 millones de especialistas en divisas” en Alemania, en la cifras preocupantes de la deuda alemana (“los montos reales de la deuda del Estado están por encima de los dos billones de dólares, además de un déficit presupuestal -que quiere decir obligaciones financieras futuras del Estado oficiales y ocultas- de 5 billones de dólares”; pagos de intereses anuales de más de 60 mil millones de dólares y solamente 40 mil millones de dólares para inversiones públicas.”¿Es ese nuestro futuro?” preguntó el ex secretario de Estado alemán. Quien agregó que “el crecimiento económico de este año en Alemania no será de más de 3 por ciento (…). Los aspectos realmente aterradores de su exposición fueron suavizados por el mismo Ost con ironía y el humor, y no fue por accidente que se refiriera a la sátira de Heinrich Heine llamada “Cuadros de viaje”, una descripción cáustica del carácter provinciano de los alemanes. Por último, Ost ironizó la llamada “transición energética” de Alemania, que ya absorbió un total de 300 mil millones en inversiones, y observó que “los únicos que están engordando con las plantas eólicas son las zorras, que se comen la carne de los pájaros que matan las aspas de las turbinas eólicas.”

 

Luego del irónico discurso de Ost, no fue fácil para Axel Voss presentar su trabajo en el Parlamento Europeo. Su presentación destacó el sentido del desenlace del problema de qué camino recorrerá Europa, que pasará con Grecia y cómo funcionarán los paraguas de seguridad financiera. El parlamentario afirmó: “¿Cuánto tiempo le queda a un diputado involucrado en una infinidad de obligaciones entre Bruselas, Estrasburgo y Bonn, pensar sobre posibles soluciones, así como en la crisis del euro? Lo que viene a la mente de un observador es el conocido refrán que reza: No dejes que los árboles te impidan ver el bosque.”

Voss defendió el euro, habló de conservarlo y resaltó las diferencias entre las diversas economías nacionales y sus respectivas capacidades de producción cuando la creación del euro -desequilibrios estos que se reflejaron en distorsiones que aparecieron con la inauguración de la zona del euro. El parlamentario exhortó a los griegos a comprometerse en reformas profundas. Confirmó, indirectamente, que hay un creciente resentimiento en varias naciones europeas, instigado por la propaganda de la prensa (un ejemplo que mencionó fue el reciente número de Il Giornale, propiedad de Silvio Berlusconi, que publicó en sus ocho columnas “Cuarto Reich,” para calificar la decisión de Angela Merkel de no adquirir títulos de duda de estados europeos ofrecidos por el Banco Central Europeo).

 

El diputado europeo se mostró muy crítico respecto a Alemania y Francia, por haber “forzado” la anulación de la legislación del bloque europeo a favor propio (en especial para garantizar que no se le aplicase ninguna sanción a la “pecadora” Alemania luego de 2005, cuando este país violó el límite de deuda del bloque por tres años consecutivos), y alertó que esa falta de respeto coloca los acuerdos de la Unión Europea en serio peligro. Resaltó también su preocupación con las consecuencias posibles del desempleo tan alto entre los jóvenes de Grecia y de España, y con la creciente radicalización de las protestas contra los “remedios radicales” impuestos a tales países.

 

Eliminen los “productos financieros tóxicos”. Impulsen la economía real

 

Voss describió, en junio de 2011 en su sitio de internet, el inicio de las crisis: “En el otoño de 2008, la crisis financiera mundial se inicio con el estallido de la burbuja inmobiliaria de Estados Unidos y el consecuente colapso del banco estadounidense Lehman Brothers.”

 

A media que el dilema de las élites políticas se hace más evidente, más cuestiones podrían venir a la mente de un observador atento hipotético: ¿No hubo lecciones que aprender luego del derrumbe de Lehman Brothers, cuyas causas (“Instrumentos financieros incontrolables”) y consecuencias (quiebras debido al apalancamiento de apuestas con derivados) destruyen el sistema financiero global? ¿Y no se deberían tomar una serie de medidas reales en concordancia con las alertas contundentes que han hecho diferentes partidos políticos, luego de estallar la crisis financiera mundial de 2008 -en especial sobre el “desperdicio con derivados financieros tóxicos?” Europa estará fortalecida, -podría pensar un ingenuo observador-, si los gobernantes impusieran reglas a los “jugadores del mundo financiero” y si la economía real fuera puesta nuevamente en el centro del debate político europeo.

 

Tal como Friedhelm Ost observó en determinado momento del debate, la lucha contra la crisis del euro recuerda más una situación donde hay que optar entre “la peste y el cólera.” Junto a esto se colocan las interrogantes: ¿Cuáles son los costos de un fracaso y cuánto vale un no fracaso del proyecto del euro? ¿No deberían los políticos, en los diferentes países europeos, usar sus poderes para defender el bien común en la lucha contra la “imprudencia del mercado financiero” (tal como el profesor Paul Kirchhof comentó en un artículo publicado en el Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ, 12/07/2012)? Estamos hablando de un paquete de medidas que comprenda el aislamiento de “productos financieros tóxicos” del mercado financiero internacional; la supervisión de los bancos; una solución efectiva para la crisis de las deudas; el fortalecimiento de la innovación de la economía real; y la creación de empleos para los jóvenes, haciendo uso de la experiencia alemana (el sistema educacional dual) -medidas, estas, que deben tomarse para que se pueda superar, de forma definitiva, la crisis de Europa. Esto tendría éxito si las personas estuviesen incluidas en la búsqueda de la solución y si ellas sintieran que tal contaminación es impuesta por la presunción de los mercados, además de entender que no hay ningún tabú respecto a la reorganización efectiva del sistema financiero mundial.

 

Lo que puede sentirse en este verano especialmente caliente de 2012 es un estado de ánimo extrañamente contradictorio, tenso y un tanto perplejo entre las élites europeas.

 

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