Argentina no está en default: resiste a la salvaje especulación

No está en default. Lo que hoy Argentina protagoniza es un combate decisivo, una confrontación entre los Estados Soberanos y los fondos especulativos “hedge”. Se trata de una prueba internacional para afirmar su defensa del bienestar de la población y de la soberanía económica nacional, ante la prepotencia de los especuladores que piensan tener el poder de condicionar impunemente la vida y el futuro de un país.


Ciertos medios de comunicación tendenciosos, ha afirmado que, después de la grave crisis de 2001-2002, Argentina está de nuevo en bancarrota, porque su gobierno no está en condiciones de pagar los bonos vencidos en manos de algunos fondos especulativos estadounidenses oportunamente llamados “fondos buitre”: Aurelius Capital Management, Blue Angel y NML, controlados por la Elliot Management Corporation, del conocido especulador Paul Singer.

En 2008, estos fondos compraron a precios irrisorios títulos argentinos con un valor nominal de 1 300 millones de dólares, los cuales estaban en manos de inversionistas que querían venderlos a cualquier precio.

Recuérdese que, después de la moratoria, el gobierno argentino logró reestructurar la mayor parte de su deuda equivalente a 191 millones de dólares, extendiendo los vencimientos de los títulos a 2005 y 2010, y asumiendo el compromiso de cubrir una parte importante de su valor. Fue una reestructuración dolorosa, pero que, sin embargo, no sujetó al país a las implacables políticas de austeridad exigidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

De los acreedores, 92.4% firmaron el acuerdo, más no los “fondos buitre”. Claramente, la intención era usar los títulos para un juego geopolítico más complejo y peligrosos. Hace dos años, ellos lograron obtener del juez federal de New York, Thomas Griesa, una medida cautelar para que el gobierno argentino pagase los títulos a su valor nominal. El 26 de junio de este año, la Suprema Corte de los EUA confirmó la sentencia.

El gobierno argentino siempre contestó a las disposiciones del sistema judicial estadounidense, argumentando que los fondos habían comprado los títulos después de la moratoria, con plena conciencia del hecho de que su valor real era solamente un porcentaje del valor nominal. Si los “buitres” consiguieran recibir los 1 300 millones de dólares pretendidos, más 200 millones en intereses, en apenas seis años, habrían obtenido una nada despreciable ganancia de ¡1 680%!

Desde 2005, Argentina siempre respetó los términos de la reestructuración de su deuda. El 28 de junio, depositó 539 millones de dólares en el Bank of New York-Mellon, que opera como su agente fiduciario, para cubrir los pagos debidos al final del mes a los poseedores de títulos que firmaron el acuerdo de reestructuración. El juez Griesa bloqueó los recursos en beneficio de los “buitres”. Fue una acción imprudente, tan arriesgada como injustificable, para demostrar que Argentina estaría, ahora, en incumplimiento, inclusive con su demás acreedores.

El gobierno argentino reiteró que está dispuesto a negociar, pero sin ceder a chantajes o amenazas de cualquier tipo. Tanto el país como los mercados financieros se mantienen en relativa calma, en la medida en que todas las partes entiendan perfectamente el juego político en marcha.

Quizá no haya sido coincidencia que la escalad del ataque de los “buitres” haya ocurrido cuando los líderes del grupo BRICS estaban de visita en América Latina, incluyendo Argentina, en vísperas de la cumbre de Fortaleza, Brasil a mediados de julio. Es posible que quisieran probar su respuesta – y ella fue dada, sorprendiendo a las finanzas especulativas y a sus cabildos políticos.

De hecho, en su visita a Buenos Aires, el presidente chino Xi Jinping reiteró la intención de su país de ayudar a la reestructuración de la deuda pública argentina. “Juntos, diseñamos un magnífico plan para el desarrollo de las relaciones entre nuestros países” declaró a la prensa.

Igualmente, el Banco Central chino suscribió un “swap” monetario con valor de 11 mil millones de dólares a favor de Argentina.

Por su parte, el presidente ruso Vladimir Putin le dijo a un grupo de líderes argentinos: “Tenemos una visión común de desarrollo del mundo y de la vida internacional”. Y reiteró el concepto en Fortaleza, cuando afirmó que “estamos unidos por el deseo de actuar en conjunto, en todas los frente del desarrollo global y en la creación de una nueva arquitectura económica y financiera”.

En la reunión de los jefes de Estado sudamericanos con sus colegas de los BRICS, la presidente argentina Cristina Kirchner usó todas las oportunidades para enfatizar que “estamos bajo un fuerte ataque especulativo de los llamados fondos buitres. Exigimos la creación de un nuevo orden financiero global, que permita un desarrollo económico sustentable”.

Europa en general e Italia en particular, por la amistad y los lazos históricos que la ligan a Argentina, donde millones de ciudadanos tienen ascendencia italiana, no pueden aceptar que, una vez más, se consuma una inaudita violencia especulativa contra el pueblo argentino, minando el desarrollo de una economía importante y afectando por lo tanto al Mercosur.

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