Ucrania: “Al carajo…la paz mundial” grito de los neocons

La retirada estratégica global del poder anglo-americano patente en las sucesivas derrotas diplomáticas en Siria y en Irak, ha causado la desesperación a las facciones neoconservadoras todavía con fuerte influencia dentro del gobierno demócrata de Washington. Se comportan como buitres hambrientos buscando nuevos conflictos bélicos que les permita tener en movimiento sus planes de largo plazo para mantener  las actuales estructuras del gobierno mundial. Es difícil ocultar que gran parte de las grandes manifestaciones en Ucrania han sido creadas y fomentadas por estas fuerzas neoconservadoras, con la esperanza de infringir una derrota decisiva a la Rusia de Vladimir Putin, hoy el obstáculo a vencer dentro de los planes de conservar la hegemonía global anglo-americana, aunque se juegue  el riesgo de amenazar la paz mundial.

Si todavía fuera necesaria alguna evidencia de la patente interferencia de las potencias anglo-americanas y sus aliados en la Comunidad Europea en las manifestaciones que han cimbrado a Ucrania, desde diciembre pasado, dos altos funcionarios de la diplomacia estadounidense las acaban de presentar.

Los dos boquiflojos fueron la secretaria de Estado asistente Victoria Nuland, responsable de la sección del Departamento de Estado dedicada a los asuntos europeos y rusos, y el embajador en Kiev, Geoffrey Pyatt, quienes sostuvieron una comprometedora conversación telefónica divulgada en internet, el 6 de febrero. En el diálogo, sostenido sin protección criptográfica y, probablemente, interceptado y filtrado por el servicios de inteligencia ucraniano (aunque el Departamento de Estado lo haya atribuido a la agencia rusa FSB), Nuland y Pyatt discuten diversos aspectos de su apoyo a algunos de los principales líderes de la oposición al presidente Viktor Yanukovich, responsables por las ruidosas y, a veces, violentas protestas que transformaron el centro de la capital Kiev en campo de batalla entre manifestantes y fuerzas policíacas. Algunas partes significativas:

Pyatt.-Creo que estamos en el juego. El asunto del (líder oposicionista Vitali) Klitschko es, obviamente, la parte más complicada aquí. Especialmente el anuncio de él como vice-primer ministro, y tú viste algunas de mis notas sobre los problemas en este casorio…Pero creo que el argumento con él,  es exactamente lo que hiciste con (el líder oposicionista Arseniy Yatseninuk) Yats. Y estoy satisfecho de que los hayas puesto en el esquema donde encaja en este escenario.  Estoy muy contento con lo que dices de su respuesta.

Nuland.-Bien. No creo  que Klitsch deba ir al gobierno. No creo que sea necesario, no es una buena idea.

Pyaff.-Si. Creo… en términos de que no entre al gobierno, solamente dejemos que el quede fuera y haga su deber político interno. Pienso tan sólo en términos del tipo de proceso que está en marcha y que nosotros queremos mantener juntos a los demócratas moderados. El problema va a ser (el líder oposicionista (Oleh) Tyanhybok y sus hombres, y tengo la certeza de que esto es parte de lo que Yanukovich está calculando sobre todo esto.

Nuland.- Creo que Yats es el tipo que tiene experiencia económica, una experiencia de gobierno. El es…lo que él necesita es que Klitsch y Tyahnybok queden del lado de fuera. Sabes, el necesita estar hablando con ellos cuatro veces por semana. Sólo creo que, con

Klitysch entrando…el va a quedar en aquel nivel, trabajando para Yalseninuk, esto no va a funcionar.

Nuland.-Ok. El ahora hace  lo que Serry y (el secretario general de la ONU) Ban Ki-moon acordaron en que Serry debería venir el lunes o el martes. Entonces, creo que sería óptimo que ayudaras a enderezar esta cosa y hacer que la ONU ayude a enderezar todo esto, y, sabes,  que se joda la UE (BBC, 7 de febrero de 2014).

La embestida contra el bloque europeo señala que la estrategia ucraniana de Nuland y caterva tiene dos objetivos en la mira. Uno, más que obvio, es la Rusia de Vladimir Putin, ya bastante presionada con la ostensiva expansión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) rumbo a sus fronteras y que tiene en Ucrania un área de influencia estratégica vital. El otro es la propia UE, a la que Putin ha hecho guiños para que, juntos, Moscú y Bruselas puedan entenderse para el establecimiento de un marco de cooperación estratégica en relación a Ucrania. Para los “neocons”, para quienes la palabra “cooperación” es un anatema, a menos que no pase de un sofisma para ocultar la sumisión de las demás partes involucradas a sus designios hegemónicos, cualquier indicio de que los europeos puedan establecer un entendimiento separado con el Kremlin representa una amenaza letal, casi un casus belli.

Tanto Nuland como Pyatt son dos altos representantes de la facción “neocon” en el gobierno. Nuland está casada con Robert Kagan, investigador del Instituto Brookings, columnista del Washington Post y uno de los principales ideólogos del grupo, además uno de los autores del tristemente célebre Proyecto para un Nuevo Siglo Americano (PNAC, siglas en inglés), el manifiesto que delineó la orientación estratégica de los EUA, a partir del gobierno de George W. Bush (2001-2009), teniendo como base el combate al “terrorismo”. Por su parte, Pyatt es considerado uno de los secretarios itinerantes de la diplomacia “neocon”.

En un artículo publicado el pasado 8 de febrero, en el sitio Globalresearch.ca, el bien informado periodista italiano Umberto Pascali hace un análisis interesante en torno a los acontecimientos en Ucrania. Reproducimos algunos párrafos:

“(….) Putin no está buscando solamente “retomar” a Ucrania de Occidente. En realidad, pretende usar la cuestión ucraniana de una forma bastante sutil, para establecer un acuerdo trilateral entre la UE (o, por lo menos, parte de ella), Ucrania y Rusia. Portavoces rusos y parte de la prensa rusa han sugerido repetidamente esta solución. Han ocurrido muchas discusiones y surgido muchos debates internos en la UE (especialmente, no se sorprendan, en Alemania, cuyas relaciones representan el premio mayora para Rusia)).

“Tal vez, algunos acuerdos preliminares hayan sido ‘prediscutidos’ con dirigentes europeos más ávidos de obtener un margen mayor de autonomía soberana (esto está atemorizando a Washington y Londres), a pesar de muchas señales de deshielo entre Moscú y Occidente. O mejor, está poniendo en pavor a una cierta facción muy fuerte dentro del Establisment anglo-americano. De ahí la serie de presiones que han sido aplicadas a los países europeos, especialmente a Alemania, a quien le ha sido solicitado presentar una ‘prueba de amor’

“Para los angloamericanos…la UE debe de ser desprovista de cualquier capacidad independiente de moverse en la dirección de una estrategia euroasiática. El esquema invocado por (el ex-secretario de Defensa) Donald Rumsfeld (usar la “Nueva” Europa contra la “”Vieja” Europa) todavía es una línea partidista. Europa debe ser debilitada –sofocada por el abrazo de Wall Street y de la City de Londres, empujada hacia una escalada de pillaje masoquista de sus propias economías y población, sacudida por escándalos que priven de cualquier liderato efectivo y envuelta constantemente en aventuras militares agresivas –pero, por encima de todo, cualquier señal, por más débil que sea, de cooperación con Rusia,  debe ser disuadida de la manera más vigorosa posible. Esta es una línea que nunca debe ser cruzada. Así, en la actual crisis ucraniana, presenciamos el nivel de abierta interferencia y de chantaje al cual los representantes anglo-americanos pueden llegar para imponer a Europa ‘lo que es bueno para ella’

“De hecho, Alemania tiene todo que ganar con una relación con Ucrania y Rusia. No tanto la burocracia de la UE, que está totalmente (no parcialmente) controlada por los grandes bancos (…) Rusia tiene todavía más que ganar con una Europa que no sea totalmente sometida a los dictados del conjunto Bruselas/banqueros/OTAN/poderes supranacionales. Esto abriría las puertas a una relación libre de la OTAN, FMI (Fondo Monetario Internacional) etc., más concentrada en los intereses nacionales directos de los diversos países.

“Si observamos con cuidado, veremos que Putin ha hecho repetidos intentos de resolver los problemas ucranianos, con relaciones directas y no intermediadas con Alemania y ciertos países europeos. Ucrania se podría convertir en una especie de zona común en la que un nuevo tipo de cooperación soberana podría experimentarse. No sorprende que la reacción sea feroz”.

(Foto Reuters)

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