Señor, en la ONU las ONGs del gobierno mundial ladran

La divulgación del informe del Comité de Naciones Unidas para los Derechos de los Niños (CRC, por sus siglas en inglés), con pesadas e inusitadas críticas al Vaticano, no debe verse tan sólo como un hecho aislado, resultado del trabajo sistemático de la comisión.  La verdad es que no se puede desvincular de la inquietud que sufre la jerarquía oligárquica internacional por el movimiento decidido del Papa Francisco ante la crisis mundial, por sus iniciativas para la búsqueda de soluciones pacíficas de los conflictos y contenciosos, en Siria y en el Medio Oriente en general, por su vigoroso ataque a las causas de las crisis económico-financiera (llamado por él la “globalización de la indiferencia”) y por su reiterada defensa de los principios morales de la civilización.

En el plan del Pontífice se incluye la reestructuración de la política, el respeto de la dignidad de la persona y la protección de la filia como núcleo fundamental de la sociedad, que marcha a la par de la condena del aborto y de la nefasta ideología de género.  En resumen, en sus pocos meses de pontificado, Francisco se convirtió en un líder de las grandes causas de la Humanidad, con un programa que representa una antítesis del plan de los círculos oligárquicos promotores del “gobierno mundial.”

¿Qué tienen que ver el aborto, la ideología del género y el casamiento homosexual   con la protección de los niños?  La promoción del aborto es contraria al derecho más elemental de los futuros niños: el derecho a la vida; para no hablar de la ideología de género, que desvirtúa la naturaleza más profunda del hombre y de la mujer, la cual, al enseñarse desde la tierna infancia como si fuese “natural,” tiende a desencadenar serios trastornos de personalidad en sus víctimas incautas.

Además, como bien lo afirmó el observador permanente del Vaticano en Naciones Unidas, arzobispo Silvano Tomasi, quien encabezó la delegación vaticana a la audiencia de la CRC el 16 de enero pasado, en la que se analizó el problema de los abusos cometidos por sacerdotes católicos contra niños, el informe difundido el 5 de febrero no está actualizado en cuanto a los esfuerzos de la Iglesia Católica para suprimir esas práctica, notoriamente intensificados en el pontificado de Francisco.

En una entrevista a Radio Vaticano, Tomasi afirmó que, tomando en cuenta “las soluciones prácticas para evitar casos de abusos de niños,” como el uso de la ley, las decisiones tomadas en las conferencias episcopales y la formación de seminaristas, sería difícil, “encontrar otras instituciones o, inclusive, otros estados que hayan hecho tanto, específicamente por la protección de los niños.”

Tomasi reiteró que el Vaticano es parte de la Convención de los derechos de los niños y pretende continuar poniendo en práctica fielmente todos los elementos, pero no ve como las críticas del CRC pudieran mejorar el trabajo que se está haciendo: “Este es el camino rumbo al futuro y no creo que haya cambios fundamentales en esta tarea adelante.”

Así mismo, el arzobispo puso el dedo en la llaga, al mencionar  las influencias en la elaboración del informe, de grupos del cabildo que promueve la homosexualidad, el casamiento homosexual, el aborto y temas semejantes, y que obedecen a una “línea ideológica” (Zenit.org 5/02/2014).

Imperialismo demográfico

No obstante, pese a lo que se puede considerar una jugada tendiente a acorralar al Vaticano, el informe del CRC refrescó la memoria  de la negra historia de Naciones Unidas en albergar desde hace décadas, en sus organismos y programas correspondientes, el proyecto de la geopolítica maltusiana que el poder anglo-americano comanda, denunciada en diversas instancias del mundo católico como un imperialismo demográfico; la que, también se sabe, es instrumentalizado por una amplia gama de organismos no gubernamentales (ONGs) bien identificados con los poderosos del mundo.

Por ejemplo, el arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, cardenal arzobispo de Lima declaró el 8 de febrero, afirmó que el informe del Comité no tienen un deseo de protección a los niños”. Y, la ONU debe repensar la agenda que tiene y también defender el derecho de los no nacidos. Además, puntualizó:

“Señores, ustedes en su plan de acción promueven el aborto, que es el asesinato del más débil, el que está en el vientre de su madre. Usted, como institución, en su programa de educación y promoción de la mujer tiene el asesinar a los niños con 20 excusas, me gustaría que me explique. El cinismo que se está apoderando de la agenda mundial es inmenso”.

“Queda claro que es una lucha ideológica. Las Naciones Unidas dice: No me interesa el mensaje de la fe, no me interesa tu perdón ni tu visión de las cosas, me interesa la mía. Yo creo en el aborto, creo que la mujer es dueña de su cuerpo y puede hacer lo que quiere, incluso matar a la criatura”, prosiguió.

Por su parte el portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE),  José María Gil Tamayo, ha advertido hoy de la aparición de una “inquisición laica” con unos dogmas “ideológicos” establecidos al amparo de Naciones Unidas como “universales para todo el mundo”. “No se puede, de paso que se hace un informe, hacer un proceso a la religión católica”, ha subrayado.

En resumen, todo indica que en términos del programa del imperialismo demográfico, los interesados en perpetuarlo, acabaron la corta luna de miel  con el  Pontífice que vino “del fin del mundo,” dispuesto, como demostró en su Exhortación Apostólica “Evangelii Gaudium”, a enfrentar los instrumentos políticos manipulados por el “establishment” oligárquico para poner en práctica su plan hegemónico, que incluye la temática metida de contrabando en la pauta del CRC.

 

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