Qué tiene que ver PEMEX en los oscuros negocios financieros anglo-españoles

Dejando de lado toda cautela diplomática, el presidente de México Felipe Calderón disparó así contra la decisión soberana de Argentina de retomar el control mayoritario de la empresa energética Yacimientos Petroleros Fiscales (YPF): “Nadie en sus cinco sentidos invierte en países que expropian inversiones”. Con esto manifestó que, aunque se encuentre al final de su mandato presidencial, su gobierno se mantiene fiel a los acuerdos estilo neocoloniales afianzados con los intereses anglo-americanos y sus espadachines españoles, que cabalgan en varios campos, desde los financieros hasta los energéticos.

Calderón, un escudero de los intereses españoles, que ha tratado de privatizar PEMEX, se alineó con la actitud desmesurada del canciller español José Manuel García Margallo. Este último se había reunido el jueves 19 de abril con la secretaria de Estado de los EU, Hillary Clinton en la reunión de cancilleres de la Alianza Atlántica. Entonces, agradeció el “muy rotundo” comunicado emitido por Washington, que indica que la expropiación de la YPF es “una agresión al clima de inversión” en Argentina y advirtió al gobierno argentino que la decisión es “una política de aislamiento del mundo” y “la peor práctica que se puede tener en el siglo XXI”. En este sentido se manifestó también la vicepresidente de la Comisión Europea Viviane Reding quien aseguró que “cuando alguien ataca a España, está atacando al conjunto de la UE”.

Hasta ahora, el gobierno argentino solamente tomó el control del 51% de las acciones de Repsol y no ha afectado a otras empresas que están interesadas en invertir en otras áreas energéticas como los campos de Vaca Muerta, tal y como lo han manifestado Exxon, Chevron, Shell, Total y Petrobras. Durante su mandato, Calderón se ha embarcado en una especie de cruzada en defensa de un modelo económico neoliberal que no es solamente injusto sino que se encuentra en franca crisis. Según él, para lograr el desarrollo de la región no se necesita “ni el proteccionismo ni las expropiaciones”, sino el comercio y la inversión. Pero es precisamente, porque Repsol no estaba invirtiendo en Argentina, por lo que Cristina Fernández tomó la decisión.

No tardará mucho en saberse el alcance de la decisión soberana de Argentina, la medida fue clara. Pero lo que si es oscuro, es lo que hizo México para defender los intereses de la Rapsol, que como es vox populi no es estrictamente una empresa petrolera sino sobre todo financiera.

Hasta ahora, lo que se sabe es que nada menos que PEMEX -cuyo debilitamiento ha sido deliberado para obedecer al canon neoliberal- pasó a tener mediante una inversión de 1 600 millones de dólares el 9.8% de las acciones de REPSOL, cuando antes solamente tenía el 5% de las acciones. En agosto del año pasado surgió un escándalo en España pues al asociarse con la empresa inmobiliaria Sacyr Valle Hermoso, PEMEX controlaría el 20% de las acciones de la energética. Esta operación, que no contaba con el aval del Consejo de Administración de Pemex y que a decir del consejero externo de PEMEX, Rogelio Gasca Neri era ilegal fue objetada por el gobierno español porque ponía en riesgo a Repsol. La operación era que Sacyr que controlaba el 20% de las acciones de la Repsol le vendería la mitad de sus acciones a PEMEX, para que juntas controlaran el 30% de las acciones. Esta operación no ha sido del todo aclarada a, pues según el sitio español cincodias.com del día 24 de abril si se dió “tras la batalla por el control de la compañía que se saldó con la venta de un 10% del 20% que tenía Sacyr, y una alianza industrial (aún sin concretar) con Pemex, que alcanzó otro 10% de la petrolera”.

Recado para la sucesión presidencial

La respuesta rápida de Felipe Calderón, significa también un recado tácito para la sucesión presidencial, y esto porque la gran mayoría de la clase política mexicana no estuvo de acuerdo con la actitud presidencial.

La respuesta vino de muchas y variadas partes. El presidente de la Comisión de Energía del Senado de la República y miembro del PRI, Francisco Labastida Ochoa argumentó: “es como cuando México expropió el petróleo y se constituyó Pemex, son decisiones soberanas”. Hasta en su propio partido, Calderón encontró oposición en la voz del Senador Juan Bueno Torio, coordinador de asuntos económicos del Senado quien dijo: la decisión puede afectar a Argentina, “pero al final de cuentas es una decisión soberana que toma una presidenta (sic) y, desde mi punto de vista inadecuada, pero la respeto porque es una decisión propia de aquel país”.

Solamente la débil candidata a la presidencia de la república por el gobernante Partido Acción Nacional (PAN), Josefina Vásquez Mota se fue de bruces y declaró con frases de cajón que la medida era contraria al “camino de la paz y de la prosperidad”. Entre otras cosas, esto explica porque la candidata panista ha recibido sólidos elogios del grupo político latinoamericano alineado con entidades del “establishment” como el Diálogo Interamericano (DI), pionero en impulsar la causa de las privatizaciones del continente durante la década de los 1990s.

Uno de ellos es el escritor peruano Mario Vargas Llosa, miembro del DI quien ha declarado que el continente necesita en la silla presidencial de México a la candidata del PAN. En relación a la decisión argentina en un editorial titulado La Guerra Perdida publicado en la prensa mexicana del domingo 22 de abril, afirmó : “la expropiación del 51% del capital de YPF, propiedad del grupo Repsol…no va a devolver a Argentina la ‘soberanía energética’…Va simplemente, a distraer por un corto período a una opinión pública de los graves problemas sociales y económicos que la afecta con una pasajera borrachera de patrioterismo nacionalista, hasta que una vez que llegue la hora de la resaca, descubra que aquella medida ha traído al país muchos más perjuicios que beneficios y agravado la crisis provocada por una política populista y demagógica que va acercándolo al abismo”

Preocupado, Vargas Llosa finaliza: “…de México a Brasil, aunque todavía haya todavía enormes problemas que enfrentar….parecía ya superada la época nefasta del nacionalismo económico, del desarrollo hacia adentro, del dirigismo estatal de la economía que tanta violencia y miseria nos deparó”.

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