Paraguay: tensión fronteriza amenaza la integración regional

El galimatías que involucra amenazas de invasiones de propiedades de productores agropecuarios brasileños que viven en Paraguay, las llamados “brasiguayos”, por el equivalente paraguayo del brasileño Movimiento de Trabajadores Sin Tierra (MST), es de una gravedad que extrapola en mucho sus aspectos legales y sociales en el ámbito local. Si no se neutraliza y se le da su dimensión correcta con la debida celeridad, se puede transforma muy pronto en explosivo conflicto transfronterizo, con un gran potencial de desestabilizar la integración regional centrada en el Mercosur.

La integración sudamericana, se ha convertido en un proceso que contraria a un abanico muy variado de intereses, tanto locales, de naturaleza ideológica y política, como internacionales, de orden hegemónico, como se puede observar en la insistencia de representantes de los “neoconservadores” estadounidenses que señalan a la zona de la triple frontera Argentina-Brasil-Paraguay como un centro potencial de terrorismo internacional.

Vale la pena recordar la entrevista del ex secretario de Estado asistente para el Hemisferio Occidental, Roger Noriega, con la revista Veja del 9 de noviembre pasado, cuando afirmó: “Dentro de poco, el país será sede de la copa del mundo y de los juegos olímpicos. Obviamente, esto convierte a Brasil en un blanco tentador. Es un error subestimar este hecho. La presencia de redes terroristas en territorio brasileño obliga a las autoridades encargadas de la seguridad a aumentar su atención. Brasil, o cualquier otra nación, no está a salvo de atentados.”

Es en ese marco donde se debe analizar la embestida de los “sin tierras” paraguayos, llamados carperos (por su carpas), la cual sigue siendo un patrón establecido por el Movimiento de los trabajadores rurales sin tierra (MST) y otras entidades semejantes como Vía Campesina y los piqueteros argentinos, entidades que no se comportan como meros movimientos sociales nacionales, por estar orientados por una ideología contra la nación de “multitudes” que no deben respetar la “cartografía fronteriza,” como dicen ideólogos como Antonio Negri y Michael Hardt.

Por ello las medidas de esos grupos se colocan con frecuencia en la órbita de intereses hegemónicos transnacionales, como se observa, entre muchos ejemplos, en el apoyo financiero que proporcionan entidades gubernamentales de países del hemisferio Norte al MST y a los piqueteros que, durante meses, bloquearon los puentes internacionales que comunican a Argentina y Uruguay para protestar contra la construcción de dos plantas de celulosa en este último país. En ese marco, no es una sorpresa que grupos de piqueteros estén viajando a Paraguay para respaldar a los carperos (ABC Digital, 26/01/2012).

Aunque se desconocen las fuentes que apoyan a la Liga Nacional de Carperos (LNC), lo cierto es que se necesitan muchos recursos para movilizar y mantener acampadas a más de 15 mil personas reclutadas en todas las regiones del país para formar el contingente de maniobra de la embestida contra los brasiguayos.

En entrevista publicada en la edición digital del diario ABC Color del 6 de febrero, el jefe de la policía del departamento del Alto Paraná, comisario Enrique Ojeda, afirmó que los carperos acampados en la zona “son apoyados por grupos de gran poderío económico.” Llaman la atención los lujos vehículos en que se mueven los dirigentes de los carperos, afirmó el oficial, quien agregó que sin tal respaldo sería muy difícil sobrevivir en una región tan difícil como aquella.

Los dirigentes de los carperos se aprovecharon de la decisión del gobierno del presidente Lugo sobre la realización de un levantamiento para la regularización de los asentamientos en la zona de frontera, de acuerdo con los términos de una ley que entró en vigor en 2007, antes de que Fernando Lugo asumiera la Presidencia de Paraguay. Para el cumplimiento de esa iniciativa, que tiene financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se movilizó el Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (INDERT), que inició los trabajos con la colaboración de militares del Ejército Paraguayo.

La movilización de los carperos contó con el apoyo directo del gobernador del departamento de San Pedro y del ex dirigente campesino José Pakova Ledesma, quien “convocó” a los sin tierra a acampar junto a las propiedades de la zona del levantamiento con la afirmación de que sobraría una gran extensión de tierra luego de las mediciones, dentro de un cuadro general de alegatos sobre las irregularidades de la titulación de esas tierras. De acuerdo a varios comentaristas, las pretensiones electorales de Ledesma estarían de tras de sus actos.

Curiosamente, una lúcida lectura de los hechos provino del líder de la Mesa Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas (MCNOC), Luis Aguayo. En entrevista publicada por ABC Digital del 27 de enero, destacó los intereses de Ledesma y afirmó que:

“Brasil tiene razón si ve que sus compatriotas están amenazados en otro país…Brasil… tiene mucho peso y nosotros dependemos de ellos, si cierran [la frontera], todos llorarán por aquí. Nosotros somos los culpables de esto, ellos no son agresivos, los agresivos somos nosotros. (…)

“El presidente Lugo, lamentablemente, está rodeado de gente interesada políticamente y los intereses partidistas particulares están por encima de los intereses nacionales. Es una gran pregunta que hacemos, ¿por qué el presidente da tanta libertad a Pakova?”.

En un pronunciamiento en el Senado, el senador brasileño Roberto Requiâo, quien tuviera una audiencia con el presidente Fernando Lugo la semana pasada, informó que recibió de este la garantía de que no habrá invasiones de propiedades de brasiguayos, muchos de los cuales, según el propio presidente, se encuentran en el país desde hace décadas, lo que les garantiza el derecho las tierras que cultivan (Agencia Senado, 7/02/2012).

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