Los EU en el cautiverio del terror

El mundo fue informado por las autoridades estadounidenses que los supuestos autores de los ataques terroristas en el maratón de Boston, fueron los hermanos chechenos Dzhokhar Tsarnaev, naturalizado norteamericano y su hermano Tamerlan, muerto en un enfrentamiento con la policía. Ellos habrían actuado solos y por motivos religiosos para “protestar contra las guerras de los EUA en Irak y en Afganistán”.

Aunque se pretende que una explicación tan simple cierre el caso, el cuadro parece más complejo. Como ha sido frecuente, a lo largo de la última década, la ambientación del episodio, las inconsistencias del relato adoptado como oficial y las numerosas evidencias contradictorias dejadas por fuera, levantan, otra vez, fuertes sospechas de que se trató más bien de una operación de tipo “false flag” (bandera falsa, en la jerga de la inteligencia), perpetrada por operativos de inteligencia y paramilitares, con posible vinculaciones externas, en el contexto general de la promoción del terrorismo islámico como el gran enemigo de los EUA y sus aliados.

El ataque cayó como anillo al dedo en un momento en el que vienen aumentando en el país los cuestionamientos a la extensión ad infinitum de la “guerra al terror” y a los crecientes gastos en la “seguridad nacional” que han resistido hasta los cortes automáticos determinados por la ley presupuestaria aprobada en 2012. Como si fuera un refuerzo, en otra curiosa coincidencia -el caso de las cartas con bacterias de ántrax que acompañaron a los ataques del 11 de septiembre- tres cartas envenenadas con ricino fueron remitidas a las autoridades, incluyendo una al presidente Barack Obama; el FBI detuvo con prontitud al sospechoso. Aunque este haya sido debidamente exentado de toda responsabilidad y liberado días después, el episodio ayudó a intensificar el clima de terror que siguió a las devastadoras explosiones en Boston (y se necesito que un bloguero alemán curioso informara que una receta de fabricación de ricino, apenas ligeramente encriptado, estaba disponible en el sitio del FBI).

Además el ambiente está cargado de tentaciones para intensificar el estado policíaco que ronda a las instituciones jurídicas norteamericanas. El lunes 22 de abril, el alcalde de New York. Michael Bloomberg, afirmó que después de los ataques a Boston, el país “tendrá que cambiar la interpretación de las leyes y del texto constitucional de protección y privacidad de los ciudadanos, debido a la creciente amenaza terrorista (AFP, 22 de abril de 2013).

Escribiendo en el diario británico The Independent del 21 de abril, el periodista inglés Patrick Cockburn, sintetizó:

“Desde el punto de vista de los perpetradores del ataque como el atentado al Maratón de Boston, el éxito o el fracaso depende de la reacción exagerada de las personas que fueron sus blancos. Los ataques del 11 de septiembre fueron bien logrados como un acto de terror porque llevaron a los EUA a librar guerras desastrosas en Afganistán y en Irak, y a sancionar el uso de la tortura sin juicio en prisiones. Ellos transformaron a los EUA en un Estado más autoritario, en donde las libertades civiles son restringidas o desconsideradas, y generó un elefantico y costoso aparato de seguridad.

“Fue deprimente ver a los equipos SWAT fuertemente armados con rifles de asalto y chalecos protectores, bajándose de blindados en Boston, como se acostumbraba en Belfast. Los toques de queda, a los que se acostumbraron los habitantes de Bagdad y de Faluya, de repente, se volvieron aceptables en Massachussets. Y, en contraste con Irlanda del Norte e Irak, se hizo con el aplauso de los residentes locales. Las justificativas para los equipos SWAT y el toque de queda son comprensibles, pero medidas como esas vuelven a las personas acumulativamente propensas a aceptar sin protesta un gobierno autoritario”.

Aunque no se descarta que pudieran haber tenido participación en la dinámica del ataque, lo más probable es que haya sido en alguna función secundaria que les haya sido propuesta, por ejemplo, como parte de un simulacro anti-terror (en otra coincidencia con el 9/11, había uno en marcha durante el maratón), En este caso, ambos habrían sido seleccionados como los proverbiales chivos expiatorios.

Se conoce que desde 2001, el FBI se ha especializado en operaciones de de aseo (conocidas como “sting” en la jerga de la inteligencia), en las que agentes encubiertos de la agencia buscan individuos considerados como potenciales terroristas y, con incentivos diversos, los inducen a preparar un ataque, inclusive dándoles los medios materiales y el entrenamiento necesario.

Entrevistada en Daquestán, por la red rusa Russia Today (RT) del 21 de abril, la madre de los acusados, Zubeidat Tsarnaeva, quien también vivió en los EUA, afirmó que el FBI estaba en contacto con Tamerlan, después de que este manifestara su interés por el islamismo militante.

“Ellos me dijeron que el era un líder extremista y que le temían. Me dijeron que todas las informaciones que el andaba consiguiendo las conseguía de esos sitios extremistas de la internet. Esto es todo un montaje. El era controlado por el FBI por tres o cinco años. Sabían lo que mi hijo estaba haciendo. Sabían de las acciones y de los sitios de internet que visitaba…Entonces ¿cómo pudo pasar esto? ¿Cómo ellos, que controlaban cada paso de el, pueden decir ahora que esto es un acto terrorista?”

Su ex-marido, Anzor Tsarnaev, confirmó que el FBI visitó la casa de la familia en Cambridge (suburbio de Boston), por lo menos cinco veces, y que estuvo presente en uno de esos interrogatorios a Tamerlan.

Al igual que la madre, Anzor insiste en que los hijos fueron víctimas de un complot. Pero no estaban solos. En entrevista a RT, un ex-agente del FBI Sibel Edmonds, quien ganó notoriedad por haber renunciado después de denunciar la complicidad de elementos de alto nivel de la agencia con terroristas conocidos, en la secuela de los ataques del 9/11, hizo una sugerencia semejante:

“(…) Cuando escuchamos a la madre de los sospechosos, ella estaba hablando de un período de tres a cinco años. De acuerdo con los oficiales del FBI, ellos recibieron esta información, esta advertencia, en 2011. Entonces, aquí tenemos una inconsistencia. La otra inconsistencia importante a la cual debemos prestar atención, es la descripción hecha por la madre de los modales y de la conversación con los sospechosos y con la familia, cuando los visitaron, en los últimos tres a cinco años. Encajan perfectamente en el estilo de reclutamiento de la comunidad de inteligencia. Cuando se va al sospechoso se le dice: ‘Sabemos que usted es decente, sabemos que no está haciendo nada equivocado, sabemos que usted es bueno’. Y, un minuto después, dicen: ‘Usted puede ser peligroso’. Esto, luego de recibir aquella información del gobierno ruso, para amenazarlos con esta información para algún propósito, para usarlos como informantes o para otra agenda” (RT, 21 de abril de 2013).

Para complicar más el panorama, un estudiante saudita que fue herido en una de las explosiones y llegó a ser detenido como sospechoso, fue rápidamente deportado del país “por motivos de seguridad nacional” después de que el embajador saudita en Washington tuviera una reunión no marcada con el presidente Barack Obama (Asia Times, 23 de abril de 2013).

Sintomáticamente, el sitio israelí Debka File del 20 de abril del presente año, conocido como un conducto del servicio de inteligencia Mossad, especialmente, para su habitual agenda de desinformación, afirmó que los hermanos Tsarnaev eran:

“agentes dobles, reclutados por los servicios de inteligencia norteamericanos y sauditas para penetrar las redes wahabitas jihadistas que se expanden por el Cáucaso ruso, con el apoyo de ciertas instituciones financieras sauditas. En lugar de esto, los dos ex-chechenos (sic) traicionaron su misión y se unieron secretamente a las redes de islamistas radicales”.

Uno de los principales grupos islámicos insurgentes del Cáucaso negó cualquier participación con el ataque en Boston. “El comando de los mujahidin de Daguestán…declara que los combatientes del Cáucaso, no tienen ninguna actividad militar contra los EUA…Estamos combatiendo solamente a Rusia, quien no solamente es responsable por la ocupación del Cáucaso, sino también por crímenes monstruosos contra los musulmanes (AFP, 21 de abril de 2013)”.

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