"La era de la comida barata terminó"

Esta frase fue proferida nada menos que por el presidente de la empresa multinacional Unilever, Paul Polman, durante el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza. El ejecutivo sostuvo su afirmación en que el calentamiento global y el “agotamiento de los recursos naturales” que, según él, serían los principales factores causantes del encarecimiento progresivo de los alimentos en los últimos tiempos (Carbono Brasil, 26/01/2012)-
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“Estimo que los precios de todos los alimentos deben subir al menos 2 ó 3 por ciento en el transcurso de 2012,” agregó Polman. Según él, “los dos principales factores para el alza de los precios son el aumento de la demanda y la escasez de tierras cultivables. Los cambios climáticos y la práctica de métodos agrícolas anticuados limitan el espacio para la producción, con lo que elevan los costos.”
A su vez, el psicólogo suizo Jean Ziegler contradijo a Polman, al afirmar que el planeta tiene condiciones plenas para alimentar a 12 mil millones de personas con la capacidad técnica con que se cuenta hoy, casi el doble de la población actual, de siete mil millones de personas (Information Clearing House, 21/01/2012).

Ziegler presentó recientemente el libro “Mass Destruction – The Geopolitics of Hunger” (Destrucción de masas – la geopolítica del hambre), en el que aborda las relaciones entre el establecimiento del paradigma neoliberal desde la década de 1970 y los programas deliberados de promoción del hambre entre los pobres. De acuerdo al especialista, la situación del hambre es tan grave actualmente que “cada 5 segundo muere de hambre un niño menor de 10 años en el mundo. Treinta y cinco millones de personas mueren cada año de inanición.”

De acuerdo al autor suizo, la explosión de los precios de los alimentos, que se inició en 2007, se dio en razón de la libertad de acción de los especuladores financieros, que han influenciado las variaciones de los precios de las materias primas que se negocian en todo el mundo. Los especuladores, sin el menor atisbo de conciencia, especulan el valor de una zafra, de las tierras arables, de monedas, entre otros factores que influencian los precios finales de los alimentos, afirma.

El resultado de esto fue la espantosa alza de precio de los alimentos básicos, como el maíz, el arroz y el trigo, situación resultante del paradigma de los mercados “auto-regulados” impuestos por la globalización. Para Ziegler, “la locura especulativa de los depredadores del capital financiero globalizado costó a los estados industrializados occidentales, en los años 2008-2009, una cifra total de 8 billones 900 mil millones de dólares. Los estados occidentales pagaron billones de dólares, en particular, para salvar a banqueros delincuentes.”

De esta forma, la economía mundial sigue siendo dirigida por financistas que mantienen a los principales gobiernos como vasallos sometidos a un señor que les garantiza los vencimientos debidos, y que, sin embargo, no tiene el menor conocimiento verdadero de cómo funciona la economía. La conclusión de Ziegler, diametralmente opuesta a la del presidente de Unilever, es que la solución del encarecimiento progresivo de los alimentos es la reglamentación del orden financiero mundial, para impedir los juegos con la canasta básica de las poblaciones pobres del mundo.

Es necesario, además, recuperar las finanzas de los países pobres para que puedan dar apoyo a sus pequeños agricultores, permitiéndoles recuperar la capacidad de garantizar no solo su subsistencia, sino la producción de alimentos de bajo precio y disponibles para sus comunidades regionales, para convertir, así, a las comunidades pobres menos dependientes de la compra de alimentos en el mercado internacional.

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