La crisis de generación eléctrica que se avecina

Nota de los editores- El artículo siguiente, del ingeniero Davis Swan, presidente de la empresa de consultoría Debarel Systems Ltd., se publicó en el sitio energybiz.com. No obstante que el autor se refiere específicamente a Estados Unidos, los problemas que describe se aplican a todos los países que están cometiendo semejante error, como Brasil. Por su relevancia, con el permiso de la autor, transcribimos gran parte del artículo.

———————————–

Durante más de 100 años, las redes de generación y distribución de electricidad han evolucionado hasta convertirse en uno de los servicios más confiables que se puedan imaginar -por lo menos en el mundo desarrollado. Nuestra sociedad depende por competo de ellas, al grado de que interrupciones relativamente cortas y localizadas de la oferta de energía (por ejemplo durante la súper tempestad Sandy) provocan grandes perturbaciones de la vida cotidiana.

La confiabilidad de la red depende de un equilibrio sumamente delicado entre la oferta y la demanda, que varía a los largo del día y del año.

Las grandes plantas de generación con turbinas a vapor, que pueden proporcionar la misma cantidad de energía7x24x365 (siete días a la semana, 24 horas al día 365 días al año) son los cimientos del sistema en la mayor parte del mundo. Históricamente se han alimentado con carbón, que genera cenizas “sucias” (en algunos casos tóxicas) y una cantidad enorme de bióxido de carbono (CO2). Las plantas de ciclo simple y de ciclo combinado con gas natural han desempeñado un papel cada vez más importante en la generación de electricidad. Estas plantas son más limpias y mucho más eficiente que las plantas de carbón. Su desventaja es que el gas natural, históricamente, ha sido mucho más caro que el carbón.

En regiones donde existen grandes ríos, que caen centenares de metros en una distancia relativamente corte, es posible construir plantas hidroeléctricas. Estas fueron las primeras fuentes de generación de electricidad a gran escala y todavía se usan de forma generalizada. Por desgracia, la mayoría de las mejores localizaciones para su instalación ya fue utilizada.

A partir de los años cincuenta, las plantas nucleares se agregaron a la red y, en algunos países generan un porcentaje significativo de la electricidad que se consume (en Francia llega a 75 por ciento).

Esas plantas de generación de base se proyectan para funcionar todo el tiempo con una producción relativamente constante y que recibe un precio fijo por la electricidad generada. Y es así como funcionan de la forma más eficiente y proporcionan un flujo de ingresos constante y previsible, que fundamenta los cálculos hechos para el financiamiento de la construcción y de los costos de operación. En la mayoría de los casos, la recuperación de esas instalaciones se obtiene tan sólo luego de muchos años de operación.

Las ‘plantas de punta’ entran en acción cuando la demanda de electricidad comienza a llegar al pico, a finales de la tarde y a la noche. Se trata, por lo general, de plantas de gas natural de ciclos simples que pueden entrar a la red en cerca de 15-20 minutos o menos. Sin embargo, como funcionan tan sólo durante los periodos de pico de la demanda, se espera que la electricidad que generan, tenga un precio medio más elevado. Pueden generar ingresos durante la mayor parte de los días, pero esto varía con la época del año y con el clima. Por ejemplo, los días de verano muy cálidos y los días de invierno muy fríos tendrán demanda pico mayor que los días templados de la primavera y del otoño.

Este complejo equilibrio entre la generación de base y de punta se ha observado durante décadas y el resultado ha sido una oferta de electricidad bastante confiable. Las fuentes de interrupción de energía más comunes son las tempestades con vientos muy fuertes, que derrumban árboles y ramas sobre las líneas de trasmisión.

A lo largo de la última década, ese equilibrio se ha perturbado con la introducción de fuentes de energía renovables, como la solar y la eólica. Esas fuentes no son confiables, en el sentido de que, con ellas no es posible equilibrar la oferta y la demanda, además de que su generación es sumamente variable debido a la nebulosidad, en el caso de la solar, y de las masas de aires frontales, en el caso de la eólica. Por ejemplo, durante algunas horas, el día de Navidad de 2012, Texas estableció un nuevo record de eólica, con 8 638 GW (26 por ciento de la generación total del estado). Al día siguiente, en todo Texas no hubo electricidad eólica disponible por seis horas consecutivas.

En casi todos lugares se le está dando acceso prioritario a las redes eléctricas a las fuentes renovables, sin importar si hay o no demanda. Para equilibrar la oferta y la demanda, las plantas térmicas tienen que reducir la producción, con electricidad que se exporta a lugares vecinos (a precios muy bajos), mientras que las plantas hidroeléctrica tienen que “verter agua,” dirigir sus flujos de agua de los generadores a los vertidores.

En tanto que las renovables respondan por una fracción relativamente pequeña de la capacidad de generación total, los problemas físicos se podrán resolver. Sin embargo, las cuestiones económicas empiezan a subir de tono, a medida que avanza el progreso de dichas fuentes.

Con plantas de base y de punta ociosas cada vez más tiempo (como reserva circulante), los fundamentos económicos de la operación de esas plantas se han erosionado significativamente. Muchas de ellas de vuelven apenar rentables marginalmente o están, en la práctica, con pérdidas. No hay esperanza realista de que esta tendencia se revierta en los años inmediatos por venir, sino de que se acelere. Como consecuencia, cada vez es más difícil obtener financiamiento para la construcción deplantas térmicas (…)

Además de los problemas de oferta y reserva, las perturbaciones económicas causadas por las fuentes renovables tienen algunas consecuencias bastante extrañas. La reducción de la capacidad de reserva y las incertidumbres referentes a la economía de las nuevas plantas térmicas tienden a desestabilizar la red eléctrica. Los apagones itinerantes, es decir, los apagones selectivos efectuados por las mismas compañías, o fallas de redes regionales suceden con más frecuencia. Estas son consecuencias inevitables de la insistencia en el agresivo desarrollo de la generación renovable.

Hay iniciativas públicas que podrían hacer menos arriesgada y desestabilizadora la transición a las fuentes renovables, pero tomaría tiempo para ponerlas en práctica… Mientras, no veo, personalmente, ningún apoyo público ni voluntad política para tratar de reducir la introducción de las fuentes renovables, de modo que se protegiera de forma activa la integridad de la red eléctrica, particularmente en América del Norte y de Europa. En lugar de esto, me parece que tendremos que experimentar repetidas y significativas bajas del sistema, antes de que se aprecie plenamente la dimensión del problema.

x

Check Also

O MPF, a Funai e o fantástico mundo dos “espíritos”

Os indígenas brasileiros poderão agora pleitear indenizações por “danos espirituais” decorrentes de ações dos homens ...