Francisco: cambios de época exigen directrices de rehabilitación

En una aguda entrevista con el periódico italiano Il Messagiero, el pasado 2 de julio, al ser interrogado sobre los valores que deberían constituir los principios directores de los “asuntos públicos” actuales, el Papa Francisco dejó claro que el principal de ellos debería ser la “protección del bien común.” Esta, dijo, “es la vocación de todo político. Es un concepto amplio, que incluye, por ejemplo, la protección de la vida y de su dignidad. (El Papa) Paulo VI acostumbraba decir que la misión de la política es una de las más altas formas de caridad.”

Para Francisco, el problema de la política en todo el mundo es que ella “ha sido desvalorizada, arruinada por la corrupción y por el fenómeno del soborno.” Se refirió a un documento escrito hace 15 años por obispos franceses sobre la “rehabilitación de la política,” en el que exigen que, si el “servicio” no fuese a partir de la política, no es posible entender que sea. De acuerdo al Pontífice, la corrupción de la política es un “fenómeno mundial. Existen jefes de Estado en prisión a causa de esto. He pensado bastante sobre esto y llegué a la conclusión de que muchos males crecen, en especial, durante los cambios de época.” La fuente de tal decadencia moral, afirmó, no se restringe tan sólo a la política, sino también a la vida financiera y social, se encuentra “en el profundo cambio de cultura.”

En lugar de esto, la política podría ayudar a las familias a buscar salidas para muchas de sus pesadas tareas, además de combatir las injusticias de muchas padecen. Las mismas estructuras de injusticia, resaltó, condujeron a situaciones en la que mujeres jóvenes se prostituyen y son blancos de pedófilos. El mensaje de los Evangelios, dice el Papa, se debe llevar a los jóvenes y, para llegar a ellos, “la Iglesia debe salir a las calles, buscar personas, ir a las casas, visitar familias, ir a las periferias. No debe ser una iglesia que sólo reciba, sino que ofrezca.”

Sobre las tasas declinantes de natalidad en España e Italia, resaltó que “mucho depende de la crisis económica, y no sólo de un desvío cultural marcado por el egoísmo y el hedonismo. El otro día leí una estadística sobre los criterios de gastos de la población de todo el mundo. Luego de la alimentación, vestido y salud, tres elementos necesarios, vienen los cosméticos y los gastos de las mascotas.”

La importancia de Asia

Un nuevo horizonte que se abre al nuevo impulso evangelizador promovido por Francisco serán sus visitas a Asia, en agosto, cuando visitará Corea, y en enero, cuyos destinos serán Filipinas y Sri Lanka. Según él, “la Iglesia de Asia carga una enorme promesa: tiene por detrás una historia de las más bellas. Durante dos siglos no tuvo padres y el catolicismo sólo progresó gracias a los laicos.” Uno de los ejemplos que destacó es el de China, que se considera “el gran desafío cultural,” refiriéndose en particular al del primer evangelizador del país, el padre jesuita Matteo Ricci (1552-1610). El actual secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, tiene un vínculo especial con China, por haber sido el encargado de las relaciones del Vaticano con ese país en el periodo 2002-2009.

En respuesta a la pregunta sobre a dónde está yendo lo Iglesia de (Jorge) Bergogli, el Pontífice dijo: “Sigo lo que pidieron los cardenales durante la congregación general, ante el cónclave. Voy en esa dirección. El concilio de ocho cardenales, un cuerpo externo, surgió de ahí. Se le pidió que ayudara en la reforma de la curia.”

En el libro “Papa Francisco; señal de esperanza -de la herencia de Benedicto XVI a la revolución en el Vaticano,” publicado en 2013, el periodista alemán Andreas Englisch da luz sobre la enorme resistencia enfrentada por el Pontífice y por su antecesor, Benedicto XVI, por parte de algunos de los 30 cardenales de la Curia, en particular, algunos miembros importantes de la Secretaría de Estado del Vaticano, entonces dirigida por Tarsicio Bertone. De acuerdo al autor, la mayoría de aquellos quería asegurarse de que, luego de la renuncia de Benedicto XVI, el cardenal Jorge Bergoglio no fuese electo en el cónclave. El libro describe también el efecto del escándalo “Vatileaks,” cuando el camarero del papa, Paolo Gabriel, hizo públicos documentos secretos que revelaban algunas de las estructura de corrupción dentro de la Curia.

Englisch señala a Bertone como una de las figuras claves en la protección de la corrupción sistemática de las instituciones financieras vaticanas, en especial el Instituto para Obras de Religión (IOR), al extender una red alrededor de Benedicto XVI para negarle información vital sobre los escándalos y estructuras de corrupción dentro de la Iglesia, que el mismo Pontífice llegó a calificar como las “hierbas malas y peces podridos” dentro de la Iglesia. Con el surgimiento del escándalo “Vatileaks,” Benedicto XVI nombró una comisión de investigación especial, encabezada por los cardenales Julian Herranz Casado (España), Tom Koand (Eslovaquia) y Salvatore de Giorgio (Italia), la que compilaría una expediente de 300 páginas al respecto, presentado en febrero de 2013. A consecuencia del escándalo, Gabriele recibió una sentencia de ocho meses de prisión, siendo perdonado después por Benedicto XVI.

Para Englisch, Francisco es un verdadero “revolucionario.” Con su elección en el cónclave, Bergoglio, que tiene raíces profundas en las ideas de las enseñanzas sociales de la Iglesia, escogió su nombre papal para dejar claro el rumbo que pretendía dar a su pontificado. El Pontífice se muestra particularmente “revolucionario” con respecto al procedimiento con que pretende contribuir a la erradicación de las “estructura económicas injustas,” que están creando desigualdades y pobreza extrema.

Un ejemplo de este enfoque pragmático fue su discurso en el sínodo de obispos en Aparecida, Brasil, en 2007, cuando todavía no era Papa, donde afirmó: “Sean misericordiosos, protejan a los débiles, a los niños, a los enfermos, amen a las personas como Dios amó al hombre, hagan la paz y dejen de soñar con la justicia… en lugar de esto, construyan un mundo mejor.”

Otro ejemplo de cómo este papa coloca la “caridad” a la cabeza de su pontificado fue su discurso en Río de janeiro durante la Jornada Mundial de la Juventud, el 28 de julio de 2013. Ante decenas de miles de jóvenes, el Papa les dijo que deberían convertirse en “los principales actores del cambio. Trabajen y sigan trabajando para superar la apatía y encontrar una respuesta cristiana para las turbulencias sociales y políticas que se manifiestan en diversas partes del mundo. (…) Se los pido para que se conviertan en los arquitectos del mundo y para que trabajen por un mundo mejor. No contemplen la vida desde un balcón. Muévanse y vayan al mundo. Jesús no permaneció en un balcón. Se sumergió en la vida de las personas.”

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