Europeos le dan la bienvenida al nuevo Papa

Con la elección del nuevo Papa Francisco, un cambio de paradigma tiene lugar en la Iglesia Católica. Esta es, por lo menos, la opinión de muchos europeos bien informados, así como el sentimiento de la gente común, feliz por la elección, en particular porque por primera vez se eligió un Papa de América como sucesor de San Pedro. Los comentaristas de la Iglesia alemana y algunos cardenales (entre ellos Christoph Cardenal Achönborn, de Austria, y Rainer María Cardenal Woelki, de Berlín, uno de los integrantes más jóvenes del Conclave) concedieron entrevistas a Radio Vaticano en la que expresaron su alegría por la elección del Papa Francisco. La elección del nombre de Francisco en la tradición de San Francisco de Asís, dijo el Cardenal Woelki, en sí ya “indica un programa,” un cambio de paradigma, es decir, que el Papa se concentrará en la fe y la justicia.

En su primer saludo que dio el Papa desde el balcón central de la plaza de San Pedro a los fieles reunidos luego de su elección por el Cónclave, anunció que quiere comenzar el viaje de la Iglesia de Roma, un viaje de amor, fraternidad y verdad y presidir una Iglesia en la “caridad.”

Desde el principio el Papa se ganó el corazón de la gente. Sencillo y humilde, con un corazón y los oídos abiertos a los pobres, ha transformado todas las reglas ceremoniales, al insistir en que quiere seguir su vida sencilla y humilde y ser siervo del pueblo.

El vocero de prensa del Vaticano, el Padre Lombardi, se refirió en una conferencia de prensa al estilo del “testimonio evangélico” del Papa Francisco, y recalcó que es el primer papa de América, el primer jesuita y el primero que elige el nombre de Francisco.

Jorge Bergoglio nació el 17 de diciembre de 1936 en Buenos Aires, Argentina. Se ordenó sacerdote jesuita el 13 de diciembre de 1969 y fue ordenado Cardenal por Juan Pablo II en 2001. Por haber hecho su disertación en Múnich y vivido por algún tiempo en la Escuela Superior Jesuíta de St. Georgen de Frankfurt, no sólo habla bien el italiano, sino también el alemán.

En su misa de entronización del 19 de marzo, a la que asistieron 132 delegaciones gubernamentales, representantes de diferentes credos, así como por primera vez desde 1054, el Patriarca Ecuménico Bartolomé I de Constantinopla, el Papa concentró su homilía en la personalidad de San José, el protector no sólo de Jesús y María, sino el protector del Cuerpo Místico de Cristo, del cual la “virgen María es el ejemplo y el modelo.”

La vocación de ser protector -al igual que San José

José ejerció su papel de Protector, dijo el Papa, (…) “discreta, humilde y silenciosamente, pero con una presencia firme y una inmensa fidelidad, aún cuando le era difícil comprenderlo.” La vocación de ser protector no involucra tan solo a los cristianos, sino que en su “dimensión humana involucra a todos.” Esto significa, en la palabras del Papa, “proteger toda la creación, la belleza del mundo creado, como nos lo dice el Génesis y como nos lo mostró San Francisco de Asís.” Esto exige programáticamente que todos respeten a “toda creatura de Dios y el respeto del ambiente en que vivimos. Significa proteger a la gente, mostrar preocupación amorosa por toda persona, en especial por los niños, los ancianos, los que están en necesidad, que son con frecuencia en los últimos que pensamos. Esto significa el cuidado de unos a otros en nuestras familias: marido y mujer tienen que protegerse ellos en primer lugar, y como padres cuidar de sus hijos, y los hijos, a su vez, proteger a sus padres. Esto significa construir amistad verdadera en la que nos protegemos unos a otros en la confianza, en el respeto y en la bondad. Al final, todo nos ha sido entregado a nuestra protección, y todos tenemos que responder por ello.”

Ser “protector” significa también la necesidad de observar nuestras “emociones, sobre nuestros corazones, porque ellos son el asiento del las intenciones, buenas o malas; intenciones que se elevan y se derriban. No nos debe espantar la bondad o la ternura.”

Vale la pena mencionar la reacción de dos Cardenales alemanes que expresaron la sencillez que sintieron tanto creyentes como no creyentes. Una es la del Cardenal Woelki de Berlín en una entrevista a Radio Vaticano luego de la ceremonia inaugural. Woelki subrayó que fue tan sencilla la liturgia de la misa como el programa que presentó el nuevo Papa: El mensaje fundamental es el ejemplo de San José, el protector de María y de Jesús, y cuidar como los hiciera San José del pobre, del débil, del anciano, de los niños, de las familias y de las parejas. Esto cumple plenamente con las intenciones y la vida de San Francisco de Asís.

La Nueva Evangelización

Igualmente positiva fue la reacción del Cardenal Schönborn de Viena quien conoció a Bergoglio en Buenos Aires como “una personalidad sin complicaciones, atento con los pobres.” Manifestó su profunda alegría por el primer Papa de América, a quien le gustan Dostoyevsky y Beethoven. Schönborn calificó al Papa Francisco como una conmoción saludable para los países de habla germana, quienes tienden, en general, a concentrarse en ellos y olvidan la dimensión y las preocupaciones de la Iglesia mundial. Schönborn espera que el papa impulse en su pontificado “un claro énfasis en el Evangelio, implícitamente en la pobreza y, en general, en dar un nuevo significado a la palabra evangelización.”

Entre los muchos saludos que recibió el Papa estuvo el que le envió el Patriarca Kirill de la Iglesia Ortodoxa Rusa. En una carta de congratulación le escribió que con la elección del nombre de San Francisco, podemos ver en este Papa el “deseo de continuar el cuidado del pobre y del afligido, como usted lo mostró en compasión y amor en los muchos años de vuestro servicio en Argentina, al llevar el mensaje de Cristo crucificado y resucitado al mundo moderno. La misma misión es ahora la prioridad de la Iglesia Ortodoxa Rusa, lo que abre la posibilidad para la cooperación y la interacción con la Iglesia Católica Romana. Ortodoxos y católicos deben decidirse a combinar sus esfuerzos para proteger a los cristianos acosados y perseguidos de varias partes del mundo, y a los que necesitan respaldo y ayuda. Tenemos que trabajar unidos en la afirmación de los principios morales tradicionales en las sociedades seculares modernas.”

En su primer Angelus dominical, el Papa Francisco recalcó otra cualidad humana de importancia para las sociedades de hoy: la cualidad de la misericordia. Dijo que el rostro de Dios es el “de una padre misericordiosos que siempre tiene paciencia” y se refirió al libro de Walter Cardenal Kasper sobre “Barmherzigkeit” (“Misericordia” 2012) y recalcó en alusión directa a los modernos fariseos y a los que se designan a si mismo rectos que agradecen a Dios no ser como los “otros,” esa misericordia cambia el mundo y hace al mundo menos frío y más justo.

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