Esta civilización mundial se pasó de rosca: Papa Francisco

En el primer viaje internacional de su pontificado, para asistir a la Jornada Mundial de la Juventud celebrada del 23 al 28 de julio en la ciudad de Rio de Janeiro, con la frase anterior, tan coloquial como verdadera, el papa Francisco caracterizó el momento paradigmático por el que atraviesa la humanidad. La presencia del Papa Francisco fue resonante, desde el primer día que arribó a la ciudad, se vio rodeado de millares de jóvenes, llegados de 175 países, que acompañaban sus trayectos, al coro de, “esta es la juventud del Papa”. La multitud de jóvenes y adultos, crecía, hasta llegar a la presencia imponente de reunir 3 millones 700 mil en la misa de envío que tradicionalmente cierra los trabajos de la Jornada.

En el ambiente juvenil tan festivo, el Papa no se dirigía únicamente a tan numeroso contingente.Su mensaje bien pensado, se fue desdoblando y sacudió a la Iglesia y a la sociedad en su conjunto. Y es que la cultura que desmorona la imagen sagrada del hombre es desoladora; sus huellas se ven en un sistema económico que esclaviza, un sistema político que ha perdido su razón de gobierno en el bien común, una cultura que degrada al ser humano, e impacta a la propia Iglesia Católica. Por eso el Papa, habló que lo que el mundo y sus instituciones necesitan construir, es una “Cultura del encuentro y del diálogo”, con un orden de “humildad social”.

El interés dado a los eventos pontificios, muestra que la sociedad está ávida de guías con credibilidad que marquen nuevos horizontes para salir de la crisis económica y de valores por la que atraviesa el orbe. La resonancia del viaje se multiplica por realizarse en el así denominado: continente de la Esperanza, por reunir, desde sus orígenes, una vocación de integración que le confiere su ethos, esta cualidad intrínseca que enfrenta grandes obstáculos para cristalizar su misión.

La dificultad reside en las naciones y en la propia Iglesia; por eso fue muy significativa la reunión con los representantes de la Iglesia Latinoamericana congregada en el CELAM. El camino hacia la integración del continente, una radiografía clara de las calamidades del mundo actual, y la renovación del camino misionero de la Iglesia, la “Misión Continental”, en su forma trascendente, denominado misionariedad, fueron asuntos claves del encuentro, en el que hoy Papa Francisco jugó un papel central. De entonces a la fecha, qué se ha hecho para avanzar en los acuerdos, fue el tono de su presentación frente a obispos y cardenales, en la que enumeró algunos de las “tentaciones” que la Iglesia latinoamericana y los latinoamericanos enfrentamos:

“No se trata de salir a cazar demonios, sino simplemente de lucidez y astucia evangélica. Menciono sólo algunas actitudes que configuran una Iglesia “tentada”. Se trata de conocer ciertas propuestas actuales que pueden mimetizarse en la dinámica del discipulado misionero y detener, hasta hacer fracasar, el proceso de Conversión Pastoral”, afirmó el Papa.

Después mencionó algunas modalidades de la ideologización del mensaje evangélico:

a) El reduccionismo socializante. Es la ideologización más fácil de descubrir. En algunos momentos fue muy fuerte. Se trata de una pretensión interpretativa en base a una hermenéutica según las ciencias sociales. Abarca los campos más variados, desde el liberalismo de mercado hasta la categorización marxista.

b) La ideologización psicológica. Se trata de una hermenéutica elitista que, en definitiva, reduce el “encuentro con Jesucristo” y su ulterior desarrollo a una dinámica de autoconocimiento.

c) La propuesta gnóstica. Bastante ligada a la tentación anterior. Suele darse en grupos de élites con una propuesta de espiritualidad superior, bastante desencarnada, que termina por desembarcar en posturas pastorales de “quaestiones disputatae”. Vulgarmente se los denomina “católicos ilustrados” (por ser actualmente herederos de la Ilustración).

d) La propuesta pelagiana. Aparece fundamentalmente bajo la forma de restauracionismo. Ante los males de la Iglesia se busca una solución sólo en la disciplina, en la restauración de conductas y formas superadas que, incluso culturalmente, no tienen capacidad significativa. En América Latina suele darse en pequeños grupos, en algunas nuevas Congregaciones Religiosas, en tendencias exageradas a la “seguridad” doctrinal o disciplinaria. Fundamentalmente es estática, si bien puede prometerse una dinámica hacia adentro: involuciona. Busca “recuperar” el pasado perdido.

2. El funcionalismo. Su acción en la Iglesia es paralizante. Más que con la ruta se entusiasma con la “hoja de ruta”. La concepción funcionalista no tolera el misterio, va a la eficacia. Reduce la realidad de la Iglesia a la estructura de una ONG. Lo que vale es el resultado constatable y las estadísticas. De aquí se va a todas las modalidades empresariales de Iglesia. Constituye una suerte de “teología de la prosperidad” en lo organizativo de la pastoral.

3. El clericalismo es también una tentación muy actual en Latinoamérica. Curiosamente, en la mayoría de los casos, se trata de una complicidad pecadora: el cura clericaliza y el laico le pide por favor que lo clericalice, porque en el fondo le resulta más cómodo. El fenómeno del clericalismo explica, en gran parte, la falta de adultez y de cristiana libertad en parte del laicado latinoamericano. O no crece (la mayoría), o se acurruca en cobertizos de ideologizaciones como las ya vistas, o en pertenencias parciales y limitadas.

Rehabilitar la política

En un evento destinado a dirigentes políticos, empresariales, cuerpo diplomático, e intelectuales, a la que estos autores tuvieron la fortuna de asistir, el Papa puso énfasis en destacar cualidades específicas que guarda la cultura brasileña para ser un campo fértil de esa cultura del diálogo constructivo latinoamericano y mundial. En otros términos, redescubre que esas cualidades unidas a las raíces cristianas, le dan a la nación brasileña capacidad y responsabilidad, para desempeñar un papel protagónico de un nuevo mundo en construcción:

“En primer lugar, es de justicia valorar la originalidad dinámica que caracteriza a la cultura brasileña, con su extraordinaria capacidad para integrar elementos diversos. El común sentir de un pueblo, las bases de su pensamiento y de su creatividad, los principios básicos de su vida, los criterios de juicio sobre las prioridades, las normas de actuación, se fundan, se fusionan y crecen en una visión integral de la persona humana.

“Esta visión del hombre y de la vida característica del pueblo brasileño ha recibido también la savia del Evangelio: la fe en Jesucristo, el amor de Dios y la fraternidad con el prójimo. La riqueza de esta savia puede fecundar un proceso cultural fiel a la identidad brasileña y a la vez un proceso constructor de un futuro mejor para todos. Un proceso que hacer crecer la humanización integral y la cultura del encuentro y de la relación, esta es la manera cristiana de promover el bien común, la alegría de vivir. Y aquí convergen la fe y la razón, la dimensión religiosa con los diferentes aspectos de la cultura humana: el arte, la ciencia, el trabajo, la literatura… El cristianismo combina trascendencia y encarnación; por la capacidad de revitalizar siempre el pensamiento y la vida ante la amenaza de frustración y desencanto que pueden invadir el corazón y propagarse por las calles”.

El mensaje fue duro y claro: los sistemas políticos del mundo se han desprestigiado a tal nivel que es, menester, “rehabilitar la política”, a la que en la tradición de Tomas Moro, colocó siendo la “forma más alta de caridad”. En ocasiones anteriores el papa Francisco ha invitado a que todo mundo participe en la política, a no lavarse las manos, a la Poncio Pilatos.

“Un segundo punto al que quisiera referirme es la responsabilidad social. Esta requiere un cierto tipo de paradigma cultural y, en consecuencia, de la política. Somos responsables de la formación de las nuevas generaciones, ayudarlos a ser capaces en la economía y en la política, y firmes en los valores éticos. El futuro exige hoy la tarea de rehabilitar la política, rehabilitar la política, que es una de las formas más altas de la caridad. El futuro nos exige también una visión humanista de la economía y una política que logre cada vez más y mejor la participación de las personas, evite el elitismo y erradique la pobreza.

“Que a nadie le falte lo necesario y que se asegure a todos dignidad, fraternidad y solidaridad: éste es el camino propuesto. Ya en la época del profeta Amós era muy frecuente la admonición de Dios: “Venden al justo por dinero, al pobre por un par de sandalias. Oprimen contra el polvo la cabeza de los míseros y tuercen el camino de los indigentes” (Am. 2,6-7). Los gritos que piden justicia continúan todavía hoy”. Afirmó el papa Francisco frente a un auditorio que consiguió emocionar por sus palabras y sus gestos concretos de cariño.

A los jóvenes: no se dejen manipular, van contracorriente

Para los jóvenes el Papa dirigió múltiples ricos mensajes, todos llenos de cordialidad, energía y convicción clara, que van desde aceptar el llamado de Dios para el sacerdocio, hasta, la exigencia de estar en alerta constante frente al ambiente cultural hostil que enfrentan. En este contexto, el Papa pidió vehementemente que los gobiernos no legalicen las drogas.

La reunión especial con los participantes argentinos de la Jornada, -treinta mil-, fue uno de los momentos en que Francisco lanzó a los jóvenes el desafío de protagonizar cambios efectivos y entonces afirmó:

“Quisiera decir una cosa. ¿Qué es lo que espero como consecuencia de la Jornada de la Juventud? ¡Espero lío! ¿Que acá dentro va a haber lío? ¡Va a haber! ¿Que acá en Río va a haber lío? ¡Va a haber! ¡Pero quiero lío en las diócesis! ¡Quiero que se salga afuera! ¡Quiero que la Iglesia salga a la calle! ¡Quiero que nos defendamos de todo lo que sea mundanidad, de lo que sea instalación, de lo que sea comodidad, de lo que sea clericalismo, de lo que sea estar encerrados en nosotros mismos. Las parroquias, los colegios, las instituciones, ¡son para salir! Si no salen, se convierten en una ONG, y la Iglesia no puede ser una ONG”.

Agregó: “Miren, yo pienso que en este momento, esta civilización mundial se pasó de rosca, ¡se pasó de rosca! Porque es tal el culto que ha hecho al dios dinero, que estamos presenciando una filosofía y una praxis de exclusión de los dos polos de la vida que son las promesas de los pueblos. Y por supuesto, porque uno podría pensar, que podría haber una especie de eutanasia escondida. Es decir, no se cuida a los ancianos, pero también está esta eutanasia cultural: ¡no se los deja hablar, no se los deja actuar! Y la exclusión de los jóvenes: El porcentaje que hay de jóvenes sin trabajo, sin empleo, ¡es muy alto! Y es una generación que no tiene la experiencia de la dignidad ganada por el trabajo. O sea, ¡Esta civilización nos ha llevado a excluir las dos puntas que son el futuro nuestro!

“Entonces, los jóvenes tienen que salir, tienen que hacerse valer. Los jóvenes tienen que salir a luchar por los valores, ¡A luchar por los valores! ¡Y los viejos abran la boca, los ancianos abran la boca y enséñennos, transmítannos la sabiduría de los pueblos! En el Pueblo Argentino, yo se los pido de corazón a los ancianos, no claudiquen de ser la reserva cultural de nuestro pueblo que transmite la justicia, que transmite la historia, que transmite los valores, que transmite la memoria de Pueblo. Y ustedes, por favor, ¡no se metan contra los viejos! ¡Déjenlos hablar, escúchenlos, y lleven adelante!

“Pero sepan, sepan que en este momento, ustedes, los jóvenes y los ancianos, están condenados al mismo destino: exclusión! ¡No se dejen excluir! ¿Está claro? Por eso creo que tienen que trabajar.

“Por favor, ¡no licuen la fe en Jesucristo! Hay licuado de naranja, licuado de manzana, licuado de banana, pero por favor, ¡no tomen licuado de fe! ¡La fe es entera, no se licua! Es la fe en Jesús. Es la fe en el Hijo de Dios hecho hombre, que me amó y murió por mí”. En otro evento, el Papa, le dijo a la juventud, “les pido que sean revolucionarios, les pido que vayan contracorriente. Que se rebelen contra esta cultura de lo provisional, de lo relativo. Atreverse a ir contracorriente”.

La Jornada Mundial de la Juventud de los medios de comunicación

A pocos días de su renuncia, el papa Benedicto XVI, en una reunión con el clero de Roma, denunció que los medios de comunicación mundiales habían creado su propia versión del Concilio Vaticano II, desfigurando su contenido. Guardando las proporciones, los medios masivos de comunicación comenzaron a hacer lo mismo con la Jornada de la Juventud.

Mencionaremos dos aspectos. De la reunión con políticos en el teatro Municipal, los principales periódicos brasileños, destacaron la presencia de un grupo de indios, a la manera de un gran acontecimiento, con el propósito sectario de diseminar el veneno de los indigenistas, y poner al Papa de su lado. Podemos atestiguar que su presencia tuvo el mismo valor que la de otros muchos participantes, puesto que se trataba de un público muy variado; la novedad era el Papa Francisco, llamando a la responsabilidad por el bien común a una elite política.

El segundo, fue la conferencia de prensa del Pontífice, realizada durante el vuelo que lo llevó de regresó a Roma, al concluir su visita a Brasil. En la entrevista, gran parte del interrogatorio se centró en los temas sujetos al escándalo que arma la prensa controlada por el poder mundial, y que efectivamente no fueron tema nominal de la Jornada Mundial: casamiento homosexual, ordenación de mujeres, homosexualismo. Con gran tranquilidad, el Papa los remitió a lo establecido por el Catecismo de la Iglesia, haciendo hincapié sobre asuntos del sacramento del matrimonio que se estudian actualmente. Pero al otro día la prensa mundial publicó las afirmaciones asegurando un cambio de la Iglesia, especialmente en torno del asunto “gay”. La verdad es que los poderosos del mundo quisieran definir la importancia del Papa en los temas que precisamente reflejan un colapso cultural de la sociedad. A eso se refiere Papa Francisco cuando dice que la civilización moderna se pasó de la raya.

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