En México y en Brasil crece la resistencia a la subordinación energética

El 6 de noviembre, en la 14 sesión de consulta sobre la reforma energética organizada por la fracción del Partido de la Revolución Democrática (PRD) , invitado por el Senador Alejandro Encinas, el especialista brasileño en energéticos, Paulo Metri, expuso con lujo de detalles por qué México no debe seguir el ejemplo de Brasil en el cambio constitucional del 1995 que impuso Fernando Henrique Cardoso, siendo presidente (1994-2003) de aquel país y que abrió la industria petrolera de Brasil a la licitación de empresas privadas, quebrantando la legislación que establecía el monopolio de Petrobras sobre las reservas petroleras.

En estos momentos, los legisladores mexicanos están por iniciar las sesiones para discutir si se aprueban las reformas impulsadas por el Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, que están dirigidas a modificar la constitución que establece la exclusividad de la exploración y explotación del petróleo al Estado mexicano. Semejante reforma le entregará parte del sector energético a manos privadas.

A partir de 2008, en la primera tentativa de acabar con el monopolio estatal de PEMEX en el gobierno de Felipe Calderón, hasta la fecha con el de Peña Nieto, el intercambio de experiencias, que advierten de los daños causados a Petrobras y a la soberanía brasileña, han sido frecuentes.

Por eso la visita de Metri a México, ocurrió en un momento muy significativo, pues en ambos países la defensa de la soberanía energética, está a flor de piel. En México la ambición externa para privatizar PEMEX, levanta una oleada de nacionalismo suprapartidario; en Brasil, cediendo a las presiones internacionales, el gobierno de la presidente Dilma Rousseff, con mano de hierro, acaba de realizarse la subasta del gigantesco yacimiento petrolero de la capa pre-sal, Libra, lo que también ha causado una indignación nacional.

En realidad, lo que se presencia en las dos principales economías del continente, es que, en la medida en que la crisis sistémica internacional se agudiza, el petróleo se pone en el centro de una contienda internacional por el control de los recursos estratégicos. Por eso como el Movimiento de Solidaridad Iberoamericana (MSIa) lo ha caracterizado en un folleto de circulación nacional, el petróleo no puede ser visto como una mercancía, sujeta a las manipulaciones del mercado, sino como un “poder nacional”. En la sesión, Paulo Metri afirmó que “cuando se concesiona las reservas petroleras, el país pierde el poder que representa el petróleo.” El petróleo no es sólo una fuente energética, de negocios o de ganancias, es ante todo el poder político que representa para el país que lo posee”.

En un recuento de la batalla por la soberanía del petróleo en Brasil, Metri expuso que la ley de 1953 que estableció el monopolio de Petrobras, fue el resultado del mayor movimiento de masas en la historia brasileña denominado “El petróleo es Nuestro”. Pese a ello, en 1995, Fernando Henrique Cardoso modificó la constitución y se creó una ley de concesiones, cuya aplicación ha sido lamentable para Brasil. De modo que en esto, si Brasil es un ejemplo, no es el ejemplo de lo que se debe hacer, sino el de lo que no se debe hacer, afirmó decidido Metri. En esa legislación de concesiones, Petrobras tiene que competir con las empresas extranjeras y, aunque generalmente está probada su capacidad científica e industrial para llevar a cabo la responsabilidad de la producción nacional de petróleo, seguido se ve forzado a asociarse y compartir con esas empresas el petróleo extraído, que ellas se llevan del país. Bajo este régimen se han licitado, incluido a Petrobras, más de las 900 áreas de explotación, lo que ha dejado un tercio del Pre-sal en manos extranjeras aunque no hayan sido ellas las que descubrieron las reservas.

En el caso de Brasil, se ha demostrado que las empresas privadas no desarrollan tecnología; no adquieren las plataformas petroleras brasileñas y no tienen el mismo nivel de seguridad. Eso sólo lo hace Petrobras. Los que proponen el régimen de concesiones no dicen la verdad, especialmente en la diferencia cualitativa entre una empresa con orientación hacia el desarrollo nacional y el bienestar del país. Por ejemplo, ninguna empresa extranjera en Brasil puede regular el mercado de la gasolina, en el que a veces, Petrobras tiene que vender el litro de gasolina a precios menores que el precio de compra internacional. Las diferencias entonces, son cualitativas entre el monopolio estatal y las empresas petroleras extranjeras. Desde 1960, Petrobras es autosuficiente en inversión, investigación científica y en tecnología. La infraestructura en Brasil de toda la industria petrolera ha sido desarrollada por Petrobras, y ninguna de las empresas petroleras ha descubierto reservas nuevas.

Fue Petrobras el que descubrió las enormes reservas del pre-sal, llamadas así las reservas petroleras que posee Brasil en aguas profundas. Es ahí donde se encuentran la mayor parte de sus reservas probadas y que llegan hoy a más de 60 mil millones de barriles. Pero en los años 50 y 60s el único que realizó inversiones para llegar a eses reservas fue Petrobras. Para entonces, descubrir las reservas de Tupi (hoy llamado “Lula”, en honor al ex presidente con ese sobrenombre), que fue el primer hallazgo, costó 260 millones de dólares, cantidad que ninguna empresa privada estuvo a favor de invertir. En la actualidad, un pozo en aguas profunda cuesta alrededor de 60 millones, considerablemente menos. Sin embargo, las empresas extranjeras privadas, en Brasil no pretenden descubrir nuevas reservas, quieren desarrollar la explotación del petróleo ya descubierto por Petrobras que es el que sabe cómo llevar a cabo la exploración y determinar las nuevas reservas.

El campo de Libra

El gobierno de Brasil acaba de licitar el campo llamado Libra, donde Petrobras ya determinó que existen 10 mil millones de barriles de petróleo. “No había necesidad de licitar un campo donde la explotación no representa ningún riesgo de no encontrar petróleo.”, enfatizó Metri. De hecho, dijo, “Shell ya tuvo a su cargo ese campo y lo devolvió a las autoridades, después de que abandonó la exploración del mismo. No obstante, ahora Shell podrá quedarse con el 20 % de la producción de ese campo, en el que Petrobras se queda con sólo el 40 % mientras que además del 20 % de Shell, la compañía francesa Total recibe otro 20% y 10 % cada una de las dos compañías chinas que entraron en las concesiones. No hay necesidad de regalar así el petróleo”, enfatizó el invitado brasileño. Ante la atenta audiencia mexicana, Paolo Metri dijo que él se opuso a la licitación de Libra desde un comité de la sociedad civil, porque sorprendentemente Brasil lo entregó sin más. Fue una verdadera privatización. De hecho el gobierno concilió a las 3 peores empresas que operan en África, dijo. Shell en Nigeria, Total en Gabón y China en Etiopía. Ahí se cometen verdaderos crímenes contra la población por el dominio del petróleo.

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