El nacionalismo mexicano sale a las calles en defensa del petróleo

Si la jornada hubiera sido por alguna causa individual, la prensa local como la extranjera, hubiera publicado ruidosas noticias, pero como fue por una causa nacional trascendente, despreciaron el acontecimiento del pasado 22 de septiembre, en el que cerca de 300 mil personas, convocadas por el dirigente Andrés Manuel López Obrador, se reunieron pacíficamente para exigir que el petróleo de los mexicanos lo siga siendo.

Esta tremenda cantidad de manifestantes quedará registrada como una de las mayores movilizaciones por motivos no electorales en la historia del país y muestra el terrible descontento de la gran mayoría de la población por las reformas económicas neoliberales impuestas al país durante los últimos 30 años.

Hasta ahora la abrumadora campaña de los medios de comunicación y del gobierno de la República en defensa de las medidas privatizadoras, en particular la reforma energética, no ha sido exitosa y el descontento nacional viene creciendo, ante las evidencias de que tanto en la Cámara de Senadores como la de Diputados, la reforma ya está acordada. El proyecto del gobierno de Enrique Peña Nieto tiene planeado abrir el sector energético nacional a la inversión privada, la cual está prohibida por los artículos 27 y 28 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Con todo y que el Senado de la República abrió una serie de foros de discusión en torno al tema, varias figuras que cuestionan la entrega de los recursos naturales, entre ellas el propio López Obrador, se negaron a asistir calificando a estas sesiones como una farsa, en su lugar llamó al gobierno a la realización de una consulta popular nacional para dirimir este asunto que marcará en mucho el futuro del país.

El mensaje de López Obrador a la concentración, ratificó el espíritu nacionalista que prima en el pueblo mexicano:

“No tenemos ninguna duda acerca de lo que sostenemos: la pretendida reforma del sector energético significa, en esencia, transferir riquezas del pueblo y de la nación a empresas petroleras extranjeras. Los contratos de utilidad compartida en exploración y perforación de pozos petroleros, reducirán los ingresos de la Hacienda Pública. La entrega a particulares de la refinación, la petroquímica, el gas y la energía eléctrica, nos dejará sin la posibilidad de utilizar el sector energético para promover el desarrollo, la creación de empleos, el bienestar y la paz.

“Es cierto que tenemos un pueblo con mucha cultura y vocación de trabajo y hay otras ramas de la economía muy importantes. Pero nada o muy poco se podría hacer para rescatar al país, si no se cuenta con el sector energético. Si nos quitan el petróleo, sería como desangrar a la patria”.

Las movilizaciones continuaran, la próxima está convocada para el 6 de octubre.

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