El embrollo nuclear iraní expone fuerzas pro y contra la confrontaciones

La siguiente ronda de negociaciones de Irán con el grupo P5+1 (Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y Alemania) será en Ginebra los días 7 y 8 de noviembre, precedida de una reunión técnica entre especialistas de ambas partes. Por su parte, los confrontacionistas están empeñados al máximo en el descarrilamiento de las perspectivas optimistas desencadenadas por la primera ronda de negociaciones bajo la presidencia de Hassan Rouhani . Entre ellos destacan los sectores radicales del mismo Irán, agrupados en torno de los línea dura del Cuerpo de los Guardia Revolucionaria Iraní (CGRI).

El CGRI, a la que se considera una guardia pretoriana del régimen islámico de Teherán, es una institución clásica que rebasó sus marcos legales y se convirtió en una entidad casi de derecho propio. Además de ser un fuerte componente militar y de poseer un servicio de espionaje separado de las Fuerzas Armadas regulares, con su propia fuerza aérea y naval, el CGRI desempeña una intensa actividad empresarial por medio de cien empresas ligadas a los sectores petrolíferos, de construcción civil, infraestructura y, cuyos ingresos anuales se estiman en más de 12 mil millones de dólares. Con tal poderío, tiene una fuerte presencia en el Parlamento (Majlis), con representantes de los que han partido algunas de las críticas a la negociación con el P5+1.

Aunque las actividades empresariales del CGRI hagan suponer que la apertura que asegure la suspensión de las sanciones económicas contra el país sería de interés para sus dirigentes, lo cierto es que la entidad se ha alimentado -y prosperado con ellas, inclusive, según diferentes relatos, con las redes que contrabandean al país los productos enmarcados en las sanciones internacionales. Por ello no es de admirar que algunos alaridos contrarios a los consideran una actitud de concesiones excesivas a occidente estén saliendo de grupos ligados al CGRI, como la manifestación realizada en la Universidad de Teherán el viernes 18 de octubre, en la que se pedía al gobierno más “transparencia” sobre la propuesta iraní presentada en Ginebra (Al-Monitor.com, 18/10/2013).

No obstante, las negociaciones tienen una fuerte apoyo entre la población: las investigaciones muestran índices de aprobación superiores al 75 por ciento, lo que, ciertamente, está siendo debidamente considerado por el gobierno de Rohuani -el cual, a su vez, cuenta con el respaldo expreso del líder supremo del país, el ayatola Ali Jamanei, quien ya hizo una advertencia pública a los opositores del acuerdo. Como las investigaciones en Estados Unidos, aunque con números menores, también demuestran alto grado de aprobación popular a un acuerdo con Irán, en lugar de una opción militar, este factor también tendrá que considerarse en la configuración de la posición de Washington en las negociaciones.

Como muchos comentaristas han observado, si las dos partes llegan a un acuerdo que lleve a la suspensión de las sanciones económicas, las ganancias serán enormes para casi todos, excepto para las fuerzas que apuestan a la confrontación, de ser posible, con medidas bélicas. Irán necesita fuertes inversiones y técnica para modernizar su infraestructura energética (principalmente en su industria petroquímica), aviación civil, bienes de consumo durables y otros sectores de su abatida economía. Las empresas occidentales, principalmente estadounidenses y europeas, se encuentran entre las principales beneficiadas potenciales de esta apertura.

Por otro lado, los gobiernos de Israel y de Arabia Saudita se muestran cada vez más agitados ante una perspectiva positiva de las negociaciones, que podrían quitarle el papel de “monstruo” regional al que fue relegado por Tel Aviv y Riad, y sus respectivos cabildos en la capital estadounidense ya se encuentran trabajando a todo vapor. Esta semana, una alta delegación oficial israelí está en Washington, oficialmente, para recibir un informe sobre las negociaciones de Ginebra, pero, en la práctica, está allí para presionar a sus contrapartes estadounidenses en cuanto a toda concesión a Irán.

Como afirma el diplomático indio en el retiro M.K. Bhadrakumar:

“Mientras que el problema para el gobierno de Obama va a ser el Congreso, porque, en el Capitolio, el peso combinado de los cabildos israelí y saudita se torna una factor formidable de resistencia a la idea de conceder cualquier cosas a Irán, a menos que interrumpa y suspensa su programa atómico. Irónicamente, en la víspera de las negociaciones de Ginebra, una carta “bipartidista” de los congresistas llegó a la mesa de Obama para sugerirle que el Congreso está “preparado para avanzar con nuevas sanciones para aumentar la presión sobre el gobierno de Teherán” (Strategic-Culture Foundation, 18/10/2013).

Fiel a su tradición de arrojar leña seca a las hogeras de su interés, el servicio de espionaje israelí Mossad se manifestó, por medio del sitio de internet Debkafile (22/10/2013), con un provocativo comentario: “Contrariamente a la agitación exagerada de la prensa estadounidense, británica e iraní, silenciosamente, Washington dice a Teherán, por intermedio de sus canales que las ‘propuestas’ presentadas en el conferencia de Ginebra la semana pasada fueron tenues para hacer avanzar la diplomacia nuclear. ‘Vuelvan a comenzar de cero,’ fue el mensaje.”

Para reforzar al cabildo israelí, el mismo premier Benjamín Netanyahu, quién ha hecho declaraciones agresivas todos los días contra toda concesión a Irán, se ha reunido con el secretario de Estado John Kerry el jueves 23 en Roma. En esa ocasión, además de repetir el mantra de que cualquier solución que lleve a la renuncia iraní a su programa de enriquecimiento de uranio será inaceptable, volvió al argumento de que Teherán es el principal responsable del fortalecimiento del régimen del presidente siria, Bashar al-Assad contra los rebeldes -curiosamente respaldados por la misma coalición que se opone a las negociaciones con Irán.

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