El "Día D" de Putin en Francia

Se puede gustar o no de Vladimir Putin, pero es incuestionable que, como estadista el presidente de la Federación Rusa no tiene rival entre los actuales titulares de los gobiernos de las principales potencias mundiales. Para muestra basta un botón. Durante la semana pasada, con su presencia en Francia para participar en la celebración del septuagésimo aniversario del desembarco en Normandía, el célebre Día D, que consolidó el retorno de las fuerzas aliadas al continente europeo, en la II Guerra Mundial, abriéndose concretamente el llamado “segundo frente”, tan requerido por el líder soviético Josef Stalin, cuyas fuerzas venían cargando lo más pesado en la lucha contra la Alemania nazi.

La invitación para la ceremonia -la primera hecha a un presidente ruso- dejó al anfitrión Francois Hollande en camisa de once varas, en especial, en cuanto a la presencia de Putin junto a algunos de sus más activos detractores, como el presidente Barack Obama y el premier británico David Cameron. La situación llevó a la diplomacia francesa a lo inusitado de promover dos cenas para Hollande, en la misma noche, una con Obama y la otra con Putin. Al final, en el almuerzo ofrecido por Hollande a los jefes de Estado y gobierno presentes, el viernes 6, Obama y Putin terminaron reuniéndose durante cerca de 15 minutos, en una conversación considerada como “informal” por el consejero de la Casa Blanca, Ben Rhodes.

No se sabe lo que Putin le dijo a Obama, pero, ciertamente, fueron más productivas sus pláticas con el propio Hollande y la canciller alemana Angela Merkel. Del anfitrión, escuchó garantías de que París no pretendía retirar la entrega de los dos navíos de asalto anfibio clase Mistral pedidos por Rusia, uno de los cuales deberá ser entregado a la Marina Rusa el próximo octubre y el otro, en 2016. En las últimas semanas el gobierno de los EUA y el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) han venido presionando para que Francia cancele el contrato, como sanción a las acciones rusas en Ucrania, indicando que los navíos podrían ser arrendados por la propia OTAN. De Merkel (con quien puede conversar directamente, sin intérprete), Putin fue informado del apoyo de Berlín a la decisión francesa.

Merkel presenció también la conversación de Putin con Poroshenko, en la cual ambos discutieron las condiciones para un cese al fuego, en el conflicto entre las fuerzas del gobierno de Kiev y las provincias del Sureste de Ucrania, que declararon su independencia. Hubo un acuerdo de que la solución para el impasse tendría que ser mediante métodos “políticos y pacíficos”.

Aunque hasta ahora la solución no esté a la vista, el empeño de Moscú en su búsqueda quedó patente en la reunión entre el canciller Sergei Lavrov con sus colegas, el polaco , Radoslaw Sikorski, y el alemán, Frank-Walter Stenmeir -dos activos críticos de Putin-, en San Petersburgo, a inicios de esta semana. La elección de los interlocutores refleja no solamente la condición alemana como la principal potencia europea, sino el hecho de que Polonia contribuyó sustancialmente en el entrenamiento de milicianos y paramilitares ucranianos durante la campaña que resultó en el derrocamiento del presidente Viktor Yanukovich. En el evento Lavrov enfatizó que el cese de las acciones militares de Kiev es una condición fundamental pata cualquier negociación.

Por otro lado, quizá, la mejor tribuna para Putin haya sido la entrevista concedida a la Radio Europa 1 y a la red de televisión TF1, ambas francesas, el 4 de junio, en víspera de su viaje a Francia. Aunque a hablando a través de una intérprete -quien no amenizó las preguntas y las respuestas- los periodistas Jean Pierre Elkabbach y Giles Bouleau protagonizaron una de la más agresiva serie de preguntas jamás dirigidas a un jefe de Estado, mientras que presentaban al entrevistado la oportunidad de presentar sus ideas en un lenguaje directo y poco usual en los hombres públicos. Posteriormente, Elkabbach, uno de los profesionales más renombrados del país, sintetizó su propia impresión sobre Putin, dejando a los espectadores una impresión de simpatía por el entrevistado, hasta diciendo que es necesario “estar alerta” cuando se está delante de él. “Tiene un tipo de carisma frío. Una energía sin exuberancia, la firmeza y la rigidez brutal de un tímido. No se parece a su caricatura.”

Elkabbach y Bouleau iniciaron mencionado la oportunidad de la presencia de Putin en las celebraciones del Día D, con una formulación que, por si, denota la imagen distorsionada que muchos occidentales aún tienen acerca del papel de la extinta Unión Soviética en la derrota del nazifascismo. “¿Qué piensa usted, como ciudadano ruso, sobre ser invitado a esta ceremonia excepcional?”

La respuesta de Putin fue al punto:

“Este será un importante evento para Europa y el resto del mundo. Pagaremos tributo a aquellos que evitaron que el nazismo esclavizara a Europa, y creo que la presencia de Rusia es un hecho significativo. El hecho es que la Rusia y los países de la coalición anti-Hitler, inclusive Francia, fueron aliados en aquella lucha por la libertad y mi país tuvo un papel vital, tal vez, decisivo, en la derrota del nazismo. Pero nunca olvidaremos a los combatientes de la Resistencia francesa y a los soldados franceses que lucharon a nuestro lado, en el frente soviético-alemán, también llamado el Frente Oriental,. Creo que esto debería no solamente recordarnos nuestra historia, sino también ayudar a promover nuestras relaciones, hoy y en el futuro.

En otra pregunta, acerca de los objetivos rusos, la dupla gala preguntó. “¿La estrategia de Rusia es un camino de diálogo o de expansión y conquista?”.

La respuesta fue un no muy disfrazado recado, en especial a Washington. “Bien, una política de expansionismo y conquista no tiene futuro en el mundo moderno. Estamos confiados de que Rusia puede y deber ser un socio con sus aliados tradicionales, en el sentido más amplio, hoy y en el futuro. Esto es lo que queremos y para lo que continuaremos trabajando. No vemos otra manera de desarrollar las relaciones con nuestros vecinos y todos los otros países”.

Manteniendo la presión, los franceses insistieron. “¿Usted quiere defender la nación rusa o convertirse el símbolo del nacionalismo ruso y del Imperio Ruso? Recordamos lo que el señor dice sobre la disolución de la Unión Soviética. Usted dice que fue el peor desastre geopolítico del siglo XX. El señor dice también que aquellos que no lamentan el colapso de la URSS no tienen corazón y aquellos que quieren restaurarlo no tienen sesos. Usted tiene sesos. ¿Qué propone? ¿Nacionalismo ruso o restauración del imperio ruso con sus fronteras anteriores?”

Putin. “No promovemos el nacionalismo ruso y no pretendemos revivir el imperio ruso. ¿Qué quise decir cuando mencioné que el colapso de la URSS fue uno de los mayores desastres humanitarios -por encima de todos, humanitarios- del siglo XX? Quise decir que todos los ciudadanos de la URSS vivían en un Estado unificado, independientemente de su etnicidad, y después de su colapso, 25 millones de rusos, de súbito, se volvieron ciudadanos extranjeros. Fue un enorme desastre humanitario -no político o ideológico, sino una conmoción puramente humanitaria. Se dividieron familias, personas perdieron sus empleos y medios de subsistencia y no tenían medios de comunicarse entre sí, normalmente. Este fue el problema.

Los entrevistadores, persistentes: “¿Y sobre el futuro? ¿Quiere restaurar el imperio, en sus fronteras anteriores, o quiere seguir desarrollando a su país dentro de sus propias fronteras?”

Putin: “Está claro que nosotros queremos desarrollar a nuestro país dentro de nuestras propias fronteras. Pero -y esto es muy importante-como otros países en otras partes del mundo, queremos usar políticas modernas para mejorar nuestras ventajas comparativas, inclusive, una integración económica. Esto es lo que estamos haciendo en el espacio pos-soviético, como la Unión Aduanera y, también, con la Unión Euroasiática.

A continuación, uno de los pasajes más tensos de la entrevista, cuando los periodistas afirmaron que los EUA anunciaron tener pruebas de la intervención rusa en el conflicto en Ucrania, con tropas y armas. La respuesta fue fulminante:

“¿Pruebas? ¿Por qué no las muestran? El mundo entero recuerda al secretario de Estado de los EUA (Colin Powel) demostrando las evidencias de las armas de destrucción masiva de Irak, agitando un tubo de ensayo con jabón en polvo, en el Consejo de Seguridad de la ONU. Eventualmente, las tropas estadounidenses invadieron Irak. Saddam Hussein fue ahorcado y, después, se vio que nunca existieron armas de destrucción masivas en Irak. Ustedes saben, una cosa es hablar y otra es, realmente, mostrar las evidencias. Lo diré nuevamente: no hay tropas rusas…”

Uno de ellos interrumpe: “¿El Señor dice que los EUA están mintiendo?”.

Putin: “Si, están. No hay fuerzas armadas o ‘instructores’ rusos en el Sudeste de Ucrania. Y nunca hubo”.

En otra parte, los periodistas mencionaron lo que muchos analistas occidentales califican como un nuevo impulso armamentista ruso. “Pero usted ha tomado algunas decisiones sobre su presupuesto de defensa. El señor, como presidente, está tomado decisiones especiales sobre seguridad y defensa, ahora ¿por qué el ambiente general está más riesgoso?”

Putin: “En torno al presupuesto de defensa, yo diría, como referencia, porque solamente los analistas saben de esto, que el presupuesto de defensa de los EUA…es mayor que los presupuestos militares combinados de todos los países del mundo -todo ellos. ¿Entonces, quién está persiguiendo una política agresiva?”

Para concluir esta muestra de la entrevista, reproducimos algunos de sus partes finales, donde los periodistas cuestionan la democracia rusa.

P.- Me gustaría preguntarle sobre su país, Rusia. ¿Cómo describe su actual régimen político? Algunos lo describen como una democracia, mientras otros dicen que Rusia es tan grande que necesita de una mano de hierro. ¿Cómo define Vladimir Putin el régimen de Putin?

VP.- El actual régimen no está vinculado a alguna persona en particular, incluyendo al presidente en el mandato. Tenemos instituciones democráticas de Estado, si bien reflejan las necesidades de Rusia. ¿Qué son ellas? La abrumadora mayoría de los ciudadanos rusos tienden a basarse en sus tradiciones, en su historia y, si se puede decir así, en sus valores tradicionales. Veo esto como una base y un factor de estabilidad del Estado Ruso, pero nada de esto está asociado al presidente como individuo. Además debe de recordarse que nosotros apenas recientemente comenzamos a introducir instituciones democráticas estándares. Todavía están en proceso de evolución.
P.-¿Una persona puede oponerse a las autoridades en Rusia, sin miedo de perder sus vínculos y su reputación, sin ser castigada?

VP.- Tenemos muchos partidos de oposición y, recientemente, liberalizamos los procedimientos para el registro de partidos políticos. Tenemos decenas de partidos que participan en elecciones municipales y regionales.

P.-¿Pero es posible ser un opositor personal de Vladimir Putin, sin exponerse a riesgos?

VP.-Si ustedes oyeran algunas de nuestras estaciones de radio y asistieran a algunos programas de televisión, puedo garantizar que es poco probable que encuentren alguna cosa similar a este tipo de oposición, en Francia.

A los lectores interesados, les recomendamos la lectura de la entrevista íntegra que puede ser encontrada en inglés en el sitio del Kremlin.






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