Una epidemia llamada Narcotráfico

Hace unos días por el twitter del Ejército Nacional de Colombia, recibí la siguiente noticia: en Colombia se han detenido 866.400 narcotraficantes en dos décadas. En un país con algo más de 40 millones de habitantes, y de los cuales por la gente que puede participar en una votación oficial que serán unos 20 millones, estamos hablando, del 4,5% de esa población. La cifra nos habla de los que han sido detenidos, de manera que sin temor a equivocarse podría calcularse que esa cifra podría ser un millón de narcos, o tal vez mas.

Sin tener en cuenta los miles de muertos que han desaparecido por ajustes de cuentas y otras acciones típicas del crimen organizado. En esta cifra no están los drogadictos, tampoco los trabajadores del campo que siembran la marihuana, la amapola y las plantas de coca.

Si en un país hay un millón de enfermos por alguna enfermedad, no importa el número de habitantes, ésta ya se considera una epidemia, con perspectiva de pandemia. Pandemia es cuando una epidemia comienza a establecerse definitivamente en una nación, como es el caso de la malaria en algunos países africanos.

Me siento muy orgulloso de ser colombiano a pesar de nuestras dificultades. Son innumerables los casos de familias que tuvieron un familiar preso acusado de estar vinculado al narcotráfico, varios amigos de diferentes épocas, que murieron producto de venganzas típicas en el ambiente del narcotráfico, y algunos conocidos más presos. Es como una endemia, que se va instalando y que dolorosamente llega a tener grados de aceptación.

Los gobiernos colombianos de las tres últimas décadas, exceptuando el de Uribe Vélez, han desplegado una estrategia contra el narcotráfico que ha incluido un combate militar, pero a la vez, se ha sido permisivo, se han intentado estrategias de diálogo, negociaciones de extradición y otros que en su aplicación lo único que han garantizado es el crecimiento de narcotráfico.

Argentina también está infectada

Hace varios años, el doctor Juan Yaría, ex secretario de Prevención de las Adicciones de la Provincia de Buenos Aires y uno de los expertos en el tema reconocido en el ambiente mundial, advertía en varios de sus escritos, su página Web y sus conferencias, que la drogadicción en la Argentina ya era una epidemia.

La reciente declaración de la Conferencia Episcopal comprueba la preocupación nacional por el daño letal que está causando el consumo de drogas en todo el país. Las cifras publicadas para la provincia de Buenos Aires, algunas hablan de 40 mil otras de 50 mil consumidores del mortal paco, nos deberían alarmar, Cuando se sintieron los brotes de la gripe A no se llegaron a esas cifras y ya se la consideró una epidemia.

Pero a esto debemos agregar algo mucho más serio. Y es que ahora Argentina es un país considerado no solo consumidor, sino productor de estupefacientes. Y las cantidades son preocupantes.

A diferencia de Colombia, en Argentina el narcotráfico no está “administrado” por grandes y poderosos carteles. En Colombia teníamos los carteles de Cáli y Medellín, y diez años más tarde el cartel de las FARC y del Norte. Que desplegaron un gran poder militar y de infraestructura para importar los precursores químicos de las potencias europeas, para dominar zonas territoriales para los grandes complejos de producción, lo que implicaba un importante despliegue militar de su parte. Dominaban territorios, poblaciones y parcialmente ciudades importantes del país. No eran causales sus contactos con políticos de relevancia y con figuras de todo el ámbito nacional.

En Argentina se ha desarrollado un nuevo “modelo”. Aparentemente no hay grandes carteles. Se ha desarrollado el sistema de “boutiques”, pequeñas unidades de producción de cocaína y otros estupefacientes, como especie de pymes, que ofrecen su producción a una red de “dealers” coordinada por crimen organizado de baja intensidad. Acá no hay problemas con los precursores químicos, están al alcance de cualquiera, porque no hay controles rigurosos por parte del Estado para su aplicación. No se requiere un “ejército” de narcos para proteger la llegada de pasta base, ni para la exportación y distribución del producto, porque no hay una estrategia de lucha militar a fondo contra el narcotráfico por parte de las fuerza militares argentinas.

Además “Narcotráfico SA” en Argentina ha contado con el llamado efecto “cucaracha” que le ha dado el know how a la producción y distribución de la droga. Hay mini carteles peruanos, colombianos, bolivianos y mixtos, manejados por narcos, en todo el territorio, que han emigrado de sus países por la guerra que se ha lanzado contra el narcotráfico en esos lugares. Y con la facilidad que se ingresa a Argentina, con la política de puertas abiertas, por ejemplo de 3 mil colombianos que había en 1990, se ha pasado a cerca de 30 mil. Muchos de ellos han venido a estudiar, a trabajar honestamente, pero otros, como lo han mostrado los diarios, han venido a seguir con actividades no muy sanctas.

Creo que a pesar de lo grave del problema, se está a tiempo de reaccionar con un programa que de verdad libere a la Argentina de que esta Epidemia se convierta en Pandemia. ¿Qué estamos esperando?

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