Sanciones contra Rusia ¿A dónde llevarán?


El 31 de julio, el Consejo Europeo aprobó una nueva ronda de sanciones contra Rusia. Aceptadas por los 28 miembros de la Unión Europea (UE), dos días antes, las nuevas sanciones son mucho más duras que las anteriores, aplicadas en marzo, con efectos potencialmente destructivos para las relaciones Rusia-UE y, particularmente, negativos para un gran número de empresas alemanas -en especial, medianas, involucradas en el abastecimiento de máquinas y equipos especializados a la economía rusa.

El comunicado conjunto de los gobernantes europeos afirmaba que las nuevas buscaban “limitar el acceso al mercado de capitales europeo a las instituciones financieras estatales rusas, imponer un embargo al comercio de armas, establecer una prohibición en las exportaciones de bienes que tengan aplicaciones tanto civiles como militares y restringir el acceso ruso a las técnicas sensibles, en particular en el sector petrolero.” Las medidas que serán válidas los siguientes 12 meses y serán, supuestamente, revisadas cada tres meses, serán puestas en práctica por la UE, “en vista de los actos de Rusia para desestabilizar la situación del Este de Ucrania.”

Con la intención de limitar el acceso ruso a los mercados de capitales del bloque europeo, las nuevas sanciones prohíben a individuos y compañías de la Unión Europea comprar o vender acciones, títulos o instrumentos financieros cuyo vencimiento exceda de 90 días, y que sean emitidos por bancos estatales y de fomento rusos, sus subsidiarias y terceros que actúen en su nombre.

Las sanciones incluyen un acuerdo para prohibir las exportaciones de “ciertos equipos y técnicas relacionadas con el sector de energía, que estarán sujetos a la autorización previa de parte de las autoridades competente de los estados miembros.” Además de esto, “se negarán las licencias de exportación si los productos fuesen destinados a la explotación y producción de petróleo en aguas profundas, la explotación de petróleo en el Ártico y la extracción de petróleo de esquistos de Rusia.”

UE: cortando su propia carne

Con las nuevas sanciones, la UE se une a Estados Unidos en la exclusión de todo negocio con los seis mayores bancos rusos, incluyendo ahí el financiamiento a mediano y largo plazo con instituciones de crédito estadounidenses y europeas. La lista abarca, el Banco Gazprom, propietario de 36 por ciento de la de energía Gazpro, VTB-Vneshtorgbank, del cual el gobierno ruso posee 60 por ciento de las acciones; el Banco Agrícola Ruso de Moscó; y el VEB-Vnesheconombank. Los dos últimos representan 30 por ciento del sector bancario ruso.

En entrevista concedida a la revista alemana Der Spiegel (22/07/2014), Heather Conley, especialista en asuntos europeos del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés), un influyente centro de investigaciones estratégicas de Washington, afirmó que si los europeos no se mantuviesen alineados con las sanciones de Estados Unidos, podrían ser obligados a ello por maniobras tras bastidores. Según él, las autoridades estadounidenses podrían imponer penalidades a las instituciones europeas si tratasen de cooperar con instituciones financieras rusas que fuesen blancos de las sanciones, lo que podría provocar nuevas tensiones entre Europa y Estados Unidos.

Empresarios alemanes, a los que el periódico alemán Frankfurter Algemeine Zeitung prestó oídos, prevén que las nuevas sanciones acarrearán un efecto significativo en los negocios ruso-alemanes. Entre otros, las empresas alemanas que desarrollaron relaciones comerciales especiales con Rusia en el campo de nuevas técnicas “pagarán un precio muy alto por la escalada política” (FAZ, 31/07/2014).

Hannes Hesse, director de la asociación de fabricantes de máquinas-herramienta (VDMA, por sus siglas en alemán), resaltó que, como consecuencia de la crisis de Ucrania, la fabricante de máquinas y camiones MAN vio disminuir sus ventas en Rusia 25 por ciento en el segundo trimestre de este año. Por su parte, el presidente de la Comisión de Oriente del Comité de Relaciones Económicas con el Este Europeo de la Federación de Industrias de Alemania BDI, Eckhard Cordes, dijo que estimaba que, en el momento, 25 000 puestos de trabajo están amenazados en la industria exportadora alemana. A largo plazo, esto tendrá un peso sensible en el crecimiento del PIB alemán.

Un estudio publicado recientemente por el Oakland Institute (un centro de investigaciones independiente de Estados Unidos), con el título de “El Banco Mundial y el FMI el conflicto de Ucrania,” ilustra la guerra económica en curso contra Rusia al exponer, esencialmente, el papel de complicidad de las principales instituciones financiera occidentales en la crisis ucraniana.

El estudio destaca el motivo de la caída del ex presidente Ucraniano Victor Yanukovych, su negativa a firmar el acuerdo de asociación con la UE en noviembre de 2013, optando por un paquete de ayuda de Rusia, que incluía un descuento de 35 por ciento en el precio del gas natural proporcionado a Ucrania. En la secuencia de la caída de Yanukovich y de la instalación del nuevo gobierno provisional pro-UE, bajo la dirección del banquero Arseniy Yatsenyuk, se ofreció al nuevo régimen un préstamo por 17 000 millones del Fondo Monetario Internacional (FMI) Y más 3 500 de dólares en un paquete -ambas instituciones exigen reformas económicas efectivas y medidas de austeridad, que tendrá n efectos desastrosos para el país. El paquete de medidas impuesto por los bancos al gobierno ucraniano, según el estudio, incluye la reforma de las normas de abastecimiento público de agua y de energía, además de que el Banco Mundial señaló como las “raíces estructurales” de la crisis económica actual de Ucrania “el alto costo de hacer negocios en el país.”

El documento destaca que la alianza de Ucrania con el Oeste no se dio tan sólo en términos de geopolítica y “democracia,” sino también por cuenta de “intereses de Occidente, que están presionando por cambios,” entre ellos, grandes multinacionales, que han manifestado “su codicia respecto a la agricultura ucraniana.”

La disputa Este-Oeste por Ucrania involucra el dominio de recursos naturales, entre ellos el acceso al uranio y a otros minerales estratégicos, además de aspectos geopolíticos, como la adhesión de Ucrania a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Sin embargo, el interés en el vasto sector agrícola ucraniano -el mayor exportador mundial de maíz y el quinto de trigo- constituye un factor crítico que no ha recibido la debida difusión. En Ucrania, muchas veces llamada el “granero de Europa,” la presencia de corporaciones internacionales en el sector agrícola y las dimensiones de la propiedad rural (una señal clásica de concentración agraria) han crecido rápidamente en los últimos 10 años, dice el informe.

Más de un millón 600 mil hectáreas de tierras cultivables del país ya fueron negociadas con compañías extranjeras, entre ellas un grupo europeo, pero también con compañías chinas y rusas. El estudio concluye que el acuerdo firmado por Yatsenyuk (“Yats”, para el Departamento de Estado de Estados Unidos) con el FMI se funda en su promesa de poner en práctica medidas de austeridad, que ya están provocando el aumento de precio de los bienes de consumo esenciales y elevaciones de 47-66 por ciento de las alícuotas del impuesto sobre la renta y 50 por ciento en las tarifas del gas. A causa de esos programas de ajuste estructural, el informe señala una tendencia de rápido crecimiento del control externo sobre la economía ucraniana, así como de la pobreza y de la desigualdad en el país.

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