¿Qué camino tomará China?

Al contrario de sus ediciones pasadas, el Congreso del Pueblo de este año, en Pekín celebrado en la primera semana de marzo, estuvo marcado por algunos eventos fuera de lo común, lo cual podría anticipar ciertas tendencias para el próximo XVIII Congreso del Partido Comunista Chino (PCC), en octubre próximo, donde se elegirá un nuevo liderato para el partido y el país, con la renovación de siete de los nueve cargos en el Politburó.

De ahí, saldrá el substituto del presidente Hu Jintao, que, muy probablemente, será el vice-presidente Xi Jinping (descendiente de una familia de alto escalafón y cuyo padre fue purgado por Mao Tse-tung) así como el del premier Wen Jiabao, probablemente, el vice-premier Li Keqiang.

Un importante cambio quedó de manifiesto durante el Congreso, con la dimisión del jefe del partido en Chongqing, Bo Xilai, una estrella ascendente de generación intermedia del PCC. Supuestamente, el estaba promoviendo una política “nostálgica” de reminiscencia cultural de la era de Mao, al mismo tiempo que atacaba vigorosamente las desigualdades resultantes del socialismo moderno chino, en su fase capitalista y la persecución de figuras partidistas corruptas. Con esto, el obtuvo un considerable apoyo entre fuerzas de la izquierda partidaria ortodoxa y estaba en camino de ganar una de las posiciones en disputa en el Politburó. Poco antes de su dimisión, el mismo había despedido al jefe de la policía de Chongqing, Wang Lijun, por acusaciones de corrupción.

En su discurso en el Congreso, el premier Wen criticó públicamente a Bo Xilai, rompiendo el tabú partidario que no permitía comentarios públicos de personalidades. Además de atacar su exigencia de más reformas, Wen advirtió que las lecciones de la Revolución Cultural de Mao necesitaban aprenderse, y solamente una política de apertura llevaría a China adelante. Según el, los cambios en China habían llegado a un punto crítico: sin reformas políticas, los frutos de los cambios económicos podrían perderse. Y advirtió que no podía haber una segunda Revolución Cultural en China.

De esta forma, el Congreso reflejó lo que aparenta ser una intensa disputa del poder dentro del PCC, cuya cuestión clave es: ¿qué cara dará China a su futuro papel como potencia mundial? ¿Deben ser más “revolucionarios”, o proseguir con su política de reformas y apertura, corriendo el riesgo de atizar algunas disputas internas en el partido?

Ante 3 mil delegados, Wen afirmó que la tasa de crecimiento de la economía china se había reducido al 7.5% anual, contra los 9.2% registrados en el período anterior y los niveles anteriores aún más altos. Con sus 1 300 millones de habitantes, el país necesita tasas de crecimiento elevadas, para asegurar que amplios sectores de su población sean capaces de participar de la riqueza nacional y, no menos, evitar el surgimientos de disturbios sociales. Un factor importante para el declive es la crisis en Europa, que es el mayor mercado de la República Popular de China.

En su discurso, el premier resaltó la necesidad de proteger al país contra los riesgos financieros y dijo que el gobierno adoptará una “actitud flexible y prudente”. Habló sobre la necesidad de transformar ciertas estructuras económicas para proporcionar un desarrollo económico “sustentado y eficiente”, y pidió que el pueblo chino consuma más y contribuya a un crecimiento robusto. Prometió que el gobierno luchará contra la creciente brecha entre los ricos y los pobres, así como contra la especulación en los mercados inmobiliarios. Igualmente, anunció el aumento de los gastos destinados a la agricultura y a los productores rurales de las regiones menos desarrolladas del país, con más inversiones orientadas hacia proyectos de abastecimiento de agua y energía.

Otros aumentos en los gastos del gobierno central que mencionó fueron en seguridad pública, 7.7%, y en el presupuesto militar del 11.1%, acompañados de la promesa de que el gobierno dará más atención a la seguridad interna y a la resolución de los conflictos, cuando estos se manifestasen.

Sobre la política externa, el premier Wen fue bastante conciso, destacando la necesidad de ampliar las relaciones con los países en desarrollo y fortalecer las buenas relaciones con los países vecinos. Una de las plataformas políticas donde esta quedó claramente demostrada fue la cumbre del grupo de los BRICS en Nueva Delhi.

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