Los futuros desafíos a la seguridad europea

En una reunión realizada recientemente en Bonn, Alemania, el general de la Reserva Klaus Naumann, el inspector general del Ejército Alemán y ex presidente del Comité Militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), presentó un panorama oscuro de los desafíos a la seguridad de Europa en la actualidad. Lo que sorprendió de su análisis fue la falta de una verdadera visión que apuntara a un camino de salida de las múltiples crisis estratégicas que Europa está enfrentando. Su posición consistió en afirmar que los estados europeos, a pesar de sus diferencias, no tienen otra “opción” sino resignarse a seguir junto a Estados Unidos.

Tal discurso es sintomático del pensamiento estratégico de muchos de los “atlanticistas” alemanes, que andan conmocionados con las revelaciones de las últimas semanas sobre el reclutamiento de los servicios de espionaje estadounidense de agentes alemanes, en especial, de la Agencia Federal de Información (BND), el servicio de información exterior alemán. A consecuencia del escándalo, el jefe de la estación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en Berlín fue expulsado del país.

Por el momento, las relaciones entre Alemania y Estados Unidos están considerablemente dañadas por una enorme pérdida de confianza y por el malestar de los alemanes causado por la increíble arrogancia del gobierno estadounidense.

Estas noticias se hacen públicas un año después del terremoto que sacudió a Alemania con las revelaciones del ex analista de información Edward Snowden, de que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense espiaba sistemáticamente al gobierno alemán, en especial el celular personal de la canciller Angela Merkel. Los esfuerzos del gobierno alemán de obtener una explicación oficial de Washington, así como el intento de obtener un “acuerdo de no espionaje,” han sido frustrados sistemáticamente. No sólo el gobierno estadounidense no movió un dedo, sino que, en lugar de eso, ha mostrado una actitud arrogante -al estilo de “me vale”- ante las preocupaciones alemanas respecto a la seguridad. En un comentario reciente, el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung empleó una metáfora muy reveladora para caracterizar las relaciones entre los dos países, comparándola con la relación “entre un perro y su amo” (FAZ, 12/07/2014).

Mientras esto sucede, la clase política alemana manifiesta una “formación reactiva.” Un ejemplo es la palabra “Alternativlos” (sin opción), que ha sido empleada mucho por Merkel y otros dirigentes representativos. Esto significa que Alemania, tratando de demostrar más sentido de la responsabilidad respecto al mundo, está siguiendo lo que Estados Unidos exige y considera esta actitud como una forma de “pragmatismo político.”

En lugar de “Alternativlos” respecto a la crisis de Ucrania, lo verdaderamente necesario es una auténtica “emancipación” de Europa respecto a Estados Unidos y una actitud consciente de parte de Alemania para no dejarse encuadrar en los juegos “miopes” de Europa.

La crisis de Ucrania

Una visión igualmente limitada fue la que expresó el general Naumann en Bon, reunión en la que la autora estuvo presente. Luego de describir de forma muy precisa los nuevos y diferentes nuevos problemas de seguridad alrededor del mundo, su conclusión sobre la crisis entre Ucrania y Rusia fue muy miope. Así como muchos “atlanticistas” han hecho en las últimas semanas, insistió en que Occidente debería “dar una lección” a Rusia. Según él, Moscú está ignorando la “sociedad” con la Unión Europea (UE) y está, arrogantemente, atropellando acuerdos estratégicos al anexar ilegalmente la península de Crimea. Según el militar, Rusia pensó “erróneamente” que es la potencia número dos, y que el país está en vías de tener pérdidas financieras de 100 mil millones de dólares a causa de las sanciones, al preferir “tener a Occidente como enemigo, en lugar de tenerlo como un socio.” Al mismo tiempo, Naumann destacó que Moscú se está “reorientando a Asia y cambiando su dependencia por medio de la diversificación, al tiempo que ejerce un papel de explotar las diferencias existentes en Europa, con la intención de aumentar la dependencia de Alemania respecto a Rusia.”

Para él, a Rusia le gustaría crear una “zona colchón” que incluya Odessa, el mar Caspio, Moldavia y Bielorrusia. De ahí la importancia del oleoducto “South Stream”, según el punto de vista ruso.

Debido al cansancio de Estados Unidos en relación a las guerras y su orientación respecto a Asia, Europa necesitaría “despertar” y adoptar una cultura de protección de los derechos humanos a escala mundial, en la visión de Naumann. Para él, solamente por medio de presión sobre Rusia podremos esperar que, un día, el país vuelva a ser “socio” de la UE.

Más sobria fue su evaluación sobre las demás crisis mundiales, entre las que mencionó un “arco de crisis” en el Sur, que se extiende de Marruecos al Medio Oriente -región “que, actualmente, se encuentra en llamas,” situación que, para él, debe durar décadas.

Lo que el mundo está enfrentando actualmente es “un cambio de época,” caracterizado por la desintegración total de estados del Medio Oriente, otrora floreciente. Naumann calificó la llamada “rebelión árabe” de fracaso absoluto, por haber dado lugar a una situación en la que toda la región terminó en ruinas. Túnez, elogiada por ser un Estado moderno, sufre con 40 por ciento de desempleo, principalmente entre los jóvenes, mientras que Irak y Siria, cerca de 160 mil personas murieron en las guerras civiles de los dos últimos años, además de un millón de refugiados y de cuatro millones de sirios que perdieron sus hogares.

A causa de la interferencia sistemática de Arabia Saudita y de Catar en el conflicto sirio, según Naumann, hoy la yijad (guerra religiosa) se convirtió en una poderosa fuerza en la región. En sus palabras, Siria está siendo reducida a pedazos dominados por aulitas, curdos y por el Estado Islámico en Siria y en Levante (ISIL), y la crisis en el país está por extenderse a Líbano y Jordania, como consecuencia de la guerra por “procuración” entre Arabia Saudita y Catar, por un lado, e Irán, por el otro.

“Si fuera necesario, tendríamos que cooperar con el régimen de (Bashar al-) Assad y con Irán,” afirmó el general, además de buscar el auxilio de Rusia, que ya demostró su capacidad de influencia sobre Siria, con el acuerdo para la eliminación de su arsenal de armas químicas. Destacó también la enorme “pérdida de credibilidad” de Estados Unidos en la crisis de Siria, y alertó que si fracasan la negociaciones con Irán en Viena, Austria, sería muy difícil contener los planes nucleares de Israel y de Paquistán, lo que no es adecuado para la seguridad de Europa. De ahí la necesidad de que los europeos se preocupen de la cuestión iraní, como un factor de estabilización del mundo árabe.

Con relación a Afganistán, Nauman no excluyó un “gran juego” renovado, motivado por lo que calificó de “retirada prematura de las tropas” del país, con lo que se abrió el espacio para que las antiguas amenazas se reinicien en la región, en especial entre protagonistas de India y Paquistán, además de musulmanes del Sur de Rusia. Otra crisis de grandes proporciones es la que sucede en el extremo Oriente, donde, afirmó Naumann, no se puede excluir la repetición del escenario de la Primera guerra mundial en el mar de China. Allí, muchos interese están en colisión, en especial China, Malasia, Japón y otros actores.

Para él, China es envidiada por muchas potencias y está rodeada de resentimientos, mientras que las potencias regionales están buscando protección bajo el paraguas de Estados Unidos. Naumann destacó la necesidad de Europa de “no dejar Asia a Estados Unidos,” lo que básicamente significa que el bloque europeo debe defender, de forma consciente, sus propios intereses económicos y comerciales junto a China y toda la región.

Otro problema futuro identificado por él son las “futuras olas de migración,” como resultado de las numerosas guerras regionales. De acuerdo a él, la falta de agua será seguida de otro gran factor, la declinación demográfica de Europa, en particular de Rusia. Esto puede resultar en una ola migratoria con la dimensión de 200 millones de personas en todo el mundo. El general observó que, un día, Rusia tendrá que lidiar con una población de 100 millones de musulmanes.

La única solución apuntada por Naumann, como respuesta a este “escenario sombrío,” fue destacar que Europa debe permanecer aliada a Estados Unidos, ya que esta es la única potencia mundial de la Tierra, mientras que los europeos necesitan concientizarse de la “responsabilidad de proteger.”

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