Los factores x de Davos: control demográfico, eugenesia, ambientalismo y los ET

En la 43ra reunión anual del Foro Económico Mundial (WEF), el Foro de Davos, a finales de enero, se presentó la octava edición del “Informe de los riesgos globales,” que señala los principales riesgos de importancia sistémica para los años por venir. Como ocurre con todas las conversaciones en Davos, el documento es útil para conocer algunas pistas del enfoque con el que la oligarquía financiera ve los asuntos mundiales. En la edición de 2013 señalan, sin sorpresa alguna, que los dos riesgos sistémicos más importantes que se esperan para la década que viene, sean, una gran quiebra del sistema financiero internacional y el fracaso de la adaptación a los cambios climáticos supuestamente inducidos por las actividades humanas.

El informe lo produce la Red de Respuesta a los Riesgos (Risk Response Network a iniciativa del WEF, en colaboración con la cosultora Marsh & Mclennan, así como las aseguradoras Swiss Reinsurance Company y Zurich Insurance Roup, el Centro Wharton de Administración de Riesgos de la Universidad de Pensilvania, la Universidad de Oxford y la Universidad Nacional de Singapur.

Que la amenaza de una gran quiebra financiera ocupe el primer lugar, no quiere decir que presenten alguna solución. Tan sólo hacen preguntas: ¿Las reformas económicas estructurales proporcionarán los progresos necesarios a largo plazo?”

Por otro lado, la inclusión en la lista, con prioridad, de un pseudoproblema como los cambios climáticos “antropogénicos,” cuya falta de base científica es cada día más evidente, refuerza la intención de preservar la estructura de intereses establecidos en torno de la “descarbonización” de la matriz energética mundial, que involucra valores cercanos a los centenares de miles millones de dólares.

Y qué decir de los “factores x” incluidos en el informe. El ejercicio prospectivo, elaborado en colaboración con la revista Nature, una de las publicaciones científicas más reconocidas del mundo, recomienda a los lectores que “vean además de nuestras preocupaciones de alto riesgo del momento, un conjunto de cinco factores X y reflexionen sobre lo que los países o las empresas están haciendo para anticiparse a ellos.”

Los “factores X,” que los autores consideran que tienen un potencial “decisivo” son: 1) cambios climáticos descontrolados; 2) intensificación cognoscitiva significativa; crecimiento sin control de la geoingeniería; 4) los costos de ser y vivir más; y de postre 5) descubrimiento de vida alienígena.

La selección, que abarca asuntos que parecen haber salido de alguna de las páginas más especulativas de la blogósfera, es bastante didáctica, así como indicadora de la “mentalidad de Davos”, léase oligárquica, y de iniciativas que se vienen perfeccionando en la fundaciones, o en los institutos que fabrican los estudios estratégicos y los programas de investigación académica financiados y controlados por aquellos altos círculos globales. Pasemos la vista por algunos de los argumentos que ofrecen los autores del informe.

Cambios climáticos descontrolados

La cuestión fundamental es: “La amenaza de cambios climáticos es perfectamente conocida. Pero, ¿será que ya pasamos del punto de no retorno? ¿Y si ya hubiésemos desencadenado una reacción en cadena descontrolada, que este ya en el proceso de llevar rápidamente a la atmósfera de Tierra a un estado inhabitable?”

Luego de varias explicaciones, que son en su mayoría la repetición de las trivialidades y de las falacias que presentan normalmente los adeptos de la supuesta influencia humana en el clima mundial (como el cacareado, pero inexistente, “derretimiento inusitado de 97% del hielo superficial de Groenlandia, en julio de 2012”), los autores terminan advirtiendo:

“Aunque los debates sobre los cambios climáticos, en la última década, se hayan centrado en la cuestión de los la Humanidad podría o no ser la responsable de la alteración de un sistema tan grande como el clima de la Tierra, podemos estar, rápidamente, moviéndonos a discusiones forzadas sobre la forma mejor de reforzar la resistencia y la capacidad adaptativa de la Humanidad para hacer frente a los cambios, en tanto que el piloto automático del clima de la Tierra nos arrastra, implacablemente, rumbo a un equilibrio nuevo y desconocido”.

Intensificación cognoscitiva significativa

Como tales, los autores califican un aumento artificial de la capacidad cerebral de los individuos, por medios bioquímicos o cibernéticos. Leamos:

“Antes terreno de la ficción científica, las capacidades súper humanas se aproximan con rapidez a los horizontes de lo posible. ¿Será aceptable éticamente que el mundo se divida entre (individuos) mejorados cognoscitivamente y no mejorados? ¿Cuáles podrán ser las consecuencias militares?

“Los científicos están trabajando arduamente para crear remedios y terapias necesarios para curar enfermedades mentales como la de Alzheimer y la esquizofrenia. Aunque los avances hayan sido lentos, es concebible que, en un futuro no muy distante, los investigadores identifiquen compuestos que mejoren los intensificadores farmacéuticos (vg. Ritalína, Modafinil). A pesar de ser prescritos para enfermedades neurológicas significativas, los nuevos compuestos efectivos que parecen hacer más intensa la inteligencia o el aprendizaje, con certeza serán usados sin prescripción por personas saludables que buscan ventajas en el trabajo o en el estudio.

“La intensificación pudiera ser proporcionada por medios físicos o por drogas… Esto presentará problemas éticos en muchos campos, semejantes al “doping” en el mundo de los deportes profesionales. ¿Aceptaremos la idea de que la intensificación del conocimiento significativa se comercialice en un mercado abierto? ¿O, como en el caso de los intensificadores del desempeño en los deportes competitivos, habrá un clamor por una legislación que mantenga un campo de batalla más equitativo?

Los lectores familiarizados con el fascista “Mundo Feliz” del Aldous Huxley, no se equivocarán en notar semejanzas con la sociedad de clases que él describía, estrictamente jerarquizada, cumpliendo una rígida programación genética y sometida al uso intenso de drogas enervantes. Al concluir, los autores afirman: “Tales progresos podrán tener profundas consecuencias en 20 o 50 años, en las normas de la sociedad que afectan la forma en cómo abordamos temas que incluyen la educación y el entrenamiento, la disparidad entre grupos de la sociedad, el consenso y la explotación esclarecidos (sic) y las leyes internacionales de guerra.”

Fomento sin control de la geoingeniería

La geoingeniería, en la concepción empleada, “se asocia comúnmente a un cuerpo científico que quedó conocido como ‘administración de la radiación solar” (sic). La idea básica es que se pueden inyectar pequeñas partículas en la estratósfera, a gran altitud, para bloquear parte de la energía solar que incide y reflejarla al espacio, en gran medida como lo han hecho en el pasado las erupciones volcánicas.

Dichas técnicas, concebidas como “respuesta a las crecientes preocupaciones con los cambios climáticos,” tienen como objetivo “manipular el clima de la Tierra, con acuerdos internacionales.” Para los autores, el problema es: “¿Y si esta técnica fuese secuestrada por un Estado o un individuo sin control?”

Aunque parezca una propuesta salida de un pasquín holliwoodiano, ya existe un número considerable de proyectos de ese género, hasta oriundos de entidades científicas como la Real Sociedad Británica.
Sin contar los aspectos técnicos que involucra, la geoingeniería no pasa de ser una respuesta a un pseudoproblema y a la persistencia de tales esquemas representa un intento de darle más vida a un programa de “descarbonización” de la matriz energética, cuya sobrevivencia, esta sí, parece amenazada por las pruebas científicas reales y la creciente desmoralización del catastrofismo climático.

Los costos de vivir más

En esta parte, la convicción maltusiana de los autores es explícita. Más personas en el mundo, ¡Qué horror! Afirman. Dejémosles la palabra:

“Cada vez somos mejores para mantener vivas las personas por más tiempo (sic). ¿Estaremos estableciendo una sociedad futura que luche contra una masa de ancianos artríticos, dementes y, por encima de todo, costosos, que necesiten de cuidados y de soluciones paliativas de largo plazo? Las bendiciones de la medicina del siglo XX parecen estar explotando, con el desciframiento del genoma y de los progresos relacionados a él. Se espera que estén en camino grandes progresos contra enfermedades comunes como las cardiacas, cánceres y derrames. Se consideran los efectos en la sociedad de un número creciente de enfermos de edad que estén protegidos de las muertes más comunes de hoy, pero con una calidad de vida siempre en deterioro, así como otras molestias que no matan, pero que incapacitan gravemente.

“Las tendencias actuales ya preparan el terreno para un escenario futuro tal, en occidente… con una población global de dementes que se duplica cada año, hasta superar los 115 millones en 2050… los gastos futuros para esas masas son espantosos, en especial en los países de renta alta. (…)

“¿Hay soluciones que pueden evitar la tempestad futura (sic)?… Los medios obvios para mitigar las consecuencias de los costos incluyen la elevación de las edad para recibir los programas de apoyo para las personas de edad con recursos públicos -asilos, servicios de apoyo social o cuidados de salud de costos reducidos- y la elevación de la edad de jubilación, con lo que se le exige a los adultos más viejos que sean productivos económicamente por más tiempo… Sin embargo, la elevación de las edades para recibir los servicios públicos no es una panacea, en parte, porque los costos financieros no son el único problema. Los efectos de las personas de edad se sentirán en toda la sociedad, desde es el cambio del planeamiento urbano hasta las consecuencias de las normas sociales sobre los cuidados de las personas de edad. Se necesitan más investigaciones para transformar condiciones críticas en condiciones agudas (es decir, para crear tratamientos curativos), y buscar soluciones que aumenten la capacidad de todos los individuos para administrar condiciones crónicas y crear riqueza al mismo tiempo.

Descubrimiento de vida alienígena

“Dado el ritmo de la exploración espacial, es crecientemente concebible que podamos descubrir la existencia de vida alienígena o de otros planetas que puedan soportar la vida humana. ¿Cuáles serían los efectos sobre los flujos de financiamiento de las actividades científicas y la imagen que la Humanidad hace de sí misma?” -se preguntan los autores.

El texto menciona el éxito de la misión Kepler de la Agencia Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) de Estados Unidos, en el descubrimiento de “extraplanetas” capaces de abrigar formas de vida, lo que afirma que, “en diez años podremos tener pruebas, no sólo de que la Tierra es única, sino también de que la vida existe en otros lugares del universo!

Las consecuencias psicológicas y filosóficas, para los autores, del descubrimiento podrían ser profundas. Si se descubriesen formas de vida (aunque fuera fosilizada) en nuestro sistema solar, por ejemplo, ellas no dirán que el origen de la vida es “fácil” -que la vida puede emerger en cualquier lugar del universo, donde pueda hacerlo. Esto sugerirá que la vida es tan natural y ubicua en el universo, como lo son las estrellas y las galaxias. El descubrimiento de hasta formas de vida simples alimentaría especulaciones sobre la existencia de otros seres inteligentes y cuestionaría muchos presupuestos que fundamentan la filosofía y la religión humanas.

Por medio de educación elemental y campañas de explicación, el público en general podrá obtener explicaciones científicas y del espacio más amplias, y la resistencia cognoscitiva (sic), que lo prepararían y evitarían consecuencias sociales indeseables del descubrimiento y un cambio de paradigma tan profundo, referentes a la posición de la Humanidad en el universo.

Es indiscutible que el descubrimiento de vida extraterrestre, en cualquier forma, tendría consecuencias muy grandes en la Humanidad. No obstante, una vez más, los autores no ocultan el dejo oligárquico de los que se consideran la cumbre de la sociedad, con la sugerencia de “campañas de explicación” para aumentar la “resistencia cognoscitiva” de las personas comunes. La Humanidad tiene que poner en marcha una educación universal adecuada a las tareas del siglo XXI, para tener condiciones de enfrentar toda la gama de resultados de la dinámica civilizatoria, de origen terrestre o, inclusive, extraterrestre (y no necesariamente oriundo de ET, como demostró el meteoro siberiano).

No obstante, no deja de ser curiosa la inclusión de los efectos de un encuentro posible con seres extraterrestres inteligentes en su lista de factores imponderables -a menos que esos analistas tan instruidos sepan algo que el resto de la Humanidad desconoce -y ya se estén preparando para transformar este conocimiento en “oportunidades de mercado.”

El listado de los “factores x” deja, por encima de todo, la manifiesta escasez de propuestas nuevas del establishment oligárquico (ni siquiera la denominación, tomada de Hollywood, es original), que retoma viejos conceptos del periodo inicial de la caída del Imperio británico, a principios del siglo XX, cuando la promoción del maltusianismo estaba en su apogeo. Al final, como sugiriera Albert Einstein, no se puede resolver un problema a partir de la misma conciencia que lo creo, es necesario reaprender a ver el mundo.

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