Los cambios estratégicos de Estados Unidos y sus consecuencias en Europa

Está en marcha un cambio estratégico en Estados Unidos, el cual tendrá enormes consecuencias en Europa. La reorientación se refleja en las nuevas directrices de la política exterior y militar del gobierno estadounidense, como se desprende de la reciente reunión cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte realizada en Chicago los días 20 y 21 de mayo pasado.

En un documento titulado “La nueva estrategia de defensa de Estados Unidos y sus consecuencias en Europa,” el coordinador de relaciones exteriores y de seguridad de la Fundación Konrad Adenauer, Patrick Keller, destacó esa nueva realidad estratégica. Su tesis principal es la de que Estados Unidos se encuentra en un periodo de transición, como se dice explícitamente en la “Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos” de 2010. “Transición” fue también el término empleado en la directrices estratégicas del Pentágono publicadas en enero de 2010 -su significado es que, a la luz de la crisis económica y financiera mundial y de la emergencia de nuevas potencias, entre las que destaca China, el papel de Estados Unidos está dejando de ser el de asegurar la “dominación mundial,” para convertirse en el actuar en un “ambiente internacional concurrido y, posiblemente, lleno de conflictos.”

La declinación relativa de Estados Unidos como nación hegemónica mundial se debe de ver de forma paralela con la nueva orientación estratégica estadounidense rumbo a Asia-Pacífico, en detrimento de la orientación principal del país en la postguerra, al “alianza transatlántica.” Esto hecho quedó evidenciado en el ensayo de la secretaria de Estado Hillary Clinton, publicada en la edición de noviembre de 2011 de la revista Foreign Affairs. En el documento delinea lo que se ha dado en llamar el “siglo del Pacífico estadounidense.” En enero, el Pentágono publicó el memorando “Sustentando el liderato mundial de Estados Unidos: tareas para la defensa en el siglo XXI” y, en febrero, se presentó el plan de gastos para la defensa de 2013. Aunque los elementos centrales de los intereses nacionales estadounidenses siguen siendo los mismos, no obstante, cambian las condiciones para el desarrollo de su política de seguridad.

El aspecto más importante de esos cambios es la colosal crisis presupuestal del gobierno estadounidense, que tiene que vérselas con una montaña de deudas del orden de 15 billones 200 mil millones de dólares,casi equivalente al PIB del país (15 billones 600 mil millones de dólares). Este hecho impone un programa estricto de restricciones a los planes gubernamentales, que los lleva a la necesidad de imponer reducciones gigantescas en los rubros de pensiones, salud y defensa a partir de 2013.

Las directrices estratégicas recalcan donde estará la atención estadounidense: “Tenemos que poner en orden nuestras cuentas y renovar nuestra fuerza económica a largo plazo.” Esto significa que la política presupuestal y económica se están convirtiendo, por necesidad, en la directrices fundamentales de la política de defensa estadounidense. Además, el documento afirma que, aunque las Fuerzas Armadas del país seguirán contribuyendo a la seguridad “mundialmente, nosotros, por necesidad, las reorientaremos a la región de Asia-Pacífico.”

En términos concretos, esto significa que el presupuesto militar de Estados Unidos se encogerá de forma significativa y que las fuerzas estadounidenses se reducirán en los años por venir. En el futuro habrá menos operaciones territoriales, sin nuevas intervenciones como las invasiones de Afganistán e Irak, y más recursos para lo que llaman la “defensa inteligente,” que incluye el uso creciente de drones (aeronaves no tripuladas), inteligencia electrónica y guerra cibernética, en operaciones contra el terrorismo y la proliferación de armas nucleares.

La reunión cumbre de Chicago y la defensa contra proyectiles

Esta nueva orientación se reflejó en la reunión cumbre de la OTAN de Chicago, la que, a pesar de esto, fue mucho ruido y pocas nueces. Los temas más debatidos fueron: a “defensa inteligente,” la propuesta de agrupar las capacidades de defensa en el ámbito de la OTAN, como medio de reducción de costos; y la retirada de la misión militar de Afganistán en 2014, con el compromiso de destinar personal de instrucción y equipamiento, así como dinero.

La reunión, por primera vez, anunció oficialmente el inicio del programa de Defensa contra Proyectiles Balísticos (BMD -siglas en inglés). La declaración final de la reunión afirma que el objetico es “proveer a la Alianza con una BMD operacional que pueda brindar una protección total para todas las poblaciones, territorios y fuerzas europeas de la OTAN.”

Con referencia a Rusia y sus repetidas protestas contra la instalación del sistema, el documento trata de calmar las preocupaciones de Moscú, al afirmar que, en interés de la seguridad que la OTAN compartirá con Rusia, “permanecemos comprometidos con la cooperación en la defensa contra proyectiles, en el espíritu de confianza y de reciprocidad mutuas.” Con este objetivo, la intención es “determinar cómo los mecanismos de defensa contra proyectiles independientes de la OTAN y rusos pueden trabajar juntos para reforzar la seguridad europea.”

Una prueba de que Moscú no se muestra muy convencido de dichas intenciones fue la amenaza del jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas rusas, general Nikolai Makarov, el 18 de mayo pasado, cuando afirmó que Rusia podría instalar proyectiles atómicos de alcance medio en el enclave de Kalinigrado, como respuesta.

Mientras tanto, varios analistas han manifestado dudas sobre la viabilidad técnica y financiera del sistema. En un artículo aparecido recientemente, el corresponsal militar del periódico alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung, Lothar Rühl, afirma que Europa todavía está muy lejos del establecimiento de un sistema que funciones realmente y, por lo tanto, debería haber negociaciones y cooperación con Moscú.

Sobre la capacidad del sistema ante los proyectiles rusos, Rühl es categórico: no ofrece ninguna protección contra ellos, por el simple hecho de que no fueron proyectados para detener andanadas continuas de proyectiles disparados del territorio ruso. Es evidente, afirma, que los radares podrían detectar e interceptar proyectiles en trayectoria ascendente provenientes del Oeste y del Sur de Rusia. Sin embargo, existen muchos obstáculos y políticos para que el sistema funciones adecuadamente y, por ello, el mejor camino sería un diálogo estratégico amplio con Moscú. Esto implica un entendimiento mejor entre Estados Unidos y Rusia, y, en una etapa posterior, con China, India y Paquistán. Otro aspecto que toca el corresponsal es la situación de Medio Oriente, con las tensiones entre Israel e Irán, que involucran también a Turquía y a los estados árabes.

x

Check Also

Santa Sofia e Jerusalém, duas faces da mesma moeda do “choque das civilizações”

Em 10 de julho, o presidente turco Recep Erdogan anunciou em cadeia nacional de televisão ...