Europa y Rusia: hora de superar el "periodo de estancamiento"

La Federación Rusa es un país inmensamente grande y rico, cuya historia y cultura han sido fomentadas en gran medida por el intercambio con Europa. No obstante, muy pocos europeos entienden adecuadamente la historia rusa y por ello no están dispuestos a recibirla seriamente como socia. El problema central es que no existe número suficiente de europeos con una buena “visión” de cómo Rusia y Europa podrían trabajar unidas. Las relaciones actuales entre Rusia y la Unión Europea (UE) se caracterizan por el estancamiento y por la frustración. Si hubiese algún impulso positivo, este debiera provenir de Alemania, un aliado histórico de Rusia. Sin embargo, en Alemania, en especial, existen personalidades de la elite, que, o están muy ocupados con sus propios negocios, o son muy arrogantes para entender lo está en marcha, en términos de relaciones estratégicas futuras.

Un factor clave deberán ser las tareas principales del tercer mandato presidencial de Vladimir Putin. Según una persona bien informada de los asuntos rusos, con quien conversé, las cuestiones centrales son: 1) las relaciones de Rusia con China; 2) el papel de la UE en esa configuración; y 3) cuán constructivas serán las relaciones ruso-alemanas.

Mientras tanto, se advierte un cierto nerviosismo en los círculos de la élite rusa, que puede verse en las inquietudes, sobre los acontecimientos del Medio Oriente. En el aire hay preguntas como: ¿qué le sucedería a Rusia, ante una crisis estratégica global desencadenada por actos iraníes y de otros países de la región, que resulten en restricciones petrolíferas? ¿Qué hacer si Europa fuese alcanzada por una nueva serie de tempestades monetarias?

Pero también hay preocupaciones sobre probables conflictos multinacionales dentro de la propia Rusia (en particular en el Sur). La otra gran pregunta es: ¿Qué modelo económico adoptará Rusia en el futuro para permitir la modernización económica y el progreso armónico de todos los estratos sociales? Lo que hace falta es una verdadera locomotora, un motor de desarrollo que dinamice este proceso. Para los conocedores de la historia rusa, el preciso recordar el periodo de la “Smuta,” o época de problemas, que duró de 1598 a 1613, cuando terminó la dinastía Rurik de Iván el terrible y los Romanov subieron al trono. El periodo se simboliza por la adoración de los dos héroes de la época, retratados en un monumento de la Plaza Roja, cerca de la catedral de San Basilio: Kusman Minin, un mercader de Nishni Novgorod, y el duque Dimitri Pocharsky. A ambos se les venera como los héroes que liberaron Moscú del yugo de los invasores extranjeros, en 1612. Poco tiempo después de esto, Europa fue presa de la más devastadora guerra religiosa, la Guerra de los 30 años, cuyos múltiples efectos todavía viven en la memoria colectiva de muchas naciones europeas occidentales y cuyo fin fue proporcionado por la reconciliación establecida en el Tratado de Westfalia de 1648.

La riqueza económica y espiritual de Rusia

En el marco de estas referencias, se puede imaginar qué tipo de preocupaciones históricas pueden influenciar a algunos integrantes de la élite rusa, así como los desafíos con los que Putin tendrá que luchar.

1) Demografía: aunque muchas cosas se han hecho en los últimos años para superar el problema demográfico que representa una reducción poblacional del orden de un millón de personas por año, este continúa siendo uno de los problemas más graves del país. Para transformar esta tendencia de contracción, se debe reforzar el papel de la familia -lo que sigue en paralelo con el fortalecimiento de los valores fundados en la fe cristiana. Este factor se muestra, por ejemplo, en los temas referentes al aborto, que, en Rusia, ya se convirtió en una normalidad en las vidas de muchas mujeres.

2) Escasez de productos manufacturados rusos: es necesario un empeño para promover la producción nacional. Un caso ejemplar es que Rusia exporta madera bruta a China e importa muebles chinos.

3) Clase media y corrupción: Además de que es esencial que se cree una clase media sólida y activa en el sector de las industrias pequeñas y medianas, existe un problema serio de corrupción que se debe enfrentar con efectividad. Cuando un empresario quiere construir un puente o una carretera en alguna región, la actitud de las autoridades locales conduce con frecuencia a una situación que provoca la obstrucción de la obra, debido a la corrupción que la torna prohibitiva.

4) Relaciones con China: Rusia necesita de China, un destino creciente de las exportaciones rusas de petróleo y gas natural. Además, el comercio entre el Extremo oriente ruso y China ha aumentado rápidamente, al igual que la emigración china para la región, que guarda un norme potencial de recursos naturales a ser explotados.

5) Problemas étnicos: tienden a ser graves, dado que Rusia es un estado multinacional y multiétnico. Existen tensiones separatistas en regiones como Yakutia Siberiana (República Saja), rica en diamantes; tiene conflictos étnicos frecuentes en el cinturón islámico al Sur (Chechenia, Daguestán e Ingushetia), que, aunque están en orden, podrían estallar en cualquier momento, considerando, principalmente, que ciertos intereses externos quisieran fomentarlos.

Entonces, la pregunta claves es: ¿Cómo unificar este estado multiétnico? ¿Qué tipo de ideología e identidad se debe fortalecer entre el pueblo ruso?

El papel de la Iglesia ortodoxa rusa

La Iglesia ortodoxa rusa puede desempeñar un papel importante como productora de ideas, pero también como mediadora entre facciones contenciosas de la sociedad. A diferencia de Polonia, donde la Iglesia católica siempre estuvo enraizada profundamente en la sociedad, la Iglesia ortodoxa rusa tuvo que rehacerse enteramente luego de la caída del régimen comunista, durante el cual la Iglesia y muchos religiosos fueron perseguidos brutalmente, con martirios y el cierre y la confiscación de iglesias y monasterios. La persecución de los cristianos y el papel de los mártires en la historia de Europa representan un fuerte factor unificador entre las Iglesias Católica y ortodoxa. En diciembre pasado, el Patriarcado de Moscú organizó una conferencia internacional trascendental sobre la “Discriminación y la persecución de los cristianos,” que congregó a altos representantes de las iglesias, ortodoxa, copta egipcia, asiria iraquí, el nuncio apostólico en Moscú y el arzobispo católico de la ciudad. Los representantes egipcio e iraquí hicieron conmovedores relatos sobre la persecución de los cristianos en sus países. Algunos presentes manifestaron en los debates el deseo de que el presidente electo Putin le de más atención al tema de las persecuciones de los cristiano y sus consecuencias estratégicas.

El último discurso de Putin en la Duma

En su última presentación como primer ministro ante la Duma (Cámara baja del Parlamento), el 11 de abril, Putin pidió al pueblo ruso que “haga esfuerzos constructivos” y que “actúe unidos,” con el fin de “promover el progreso de Rusia.” En esa ocasión hizo una sobria evaluación sobre las diferentes etapas que ha atravesado el país desde la eclosión de la crisis financiera de 2008.

De acuerdo con Putin, la comparación con algunas economías de la UE durante la crisis coloca a Rusia en ventaja, lo que se refleja en su déficit presupuestal relativamente bajo, gran volumen de reservas y las inversiones en la construcción de nuevas fábricas e instalaciones, en las industrias farmacéutica, de tecnología de la información, nanotecnología, materiales de construcción y maderera. Sin embargo, se necesita un volumen mucho mayor de inversiones para la modernización de equipos, líneas de producción y el aumento de la productividad. Mencionó, en particular, la industria aeronáutica.

El presidente electo destacó también la cuestión social, la reducción de la enorme brecha existente entre ricos y pobres, así como la elevación de los rendimientos y la creación de nuevos empleos.
Putin le brindo atención especial al progreso del Extremo Oriente y de Siberia. La apertura de la primera línea del Oleoducto Este Siberiano-Pacífico es parte de este proyecto, que, según él, permitirá a Rusia exportar productos “para Asia y el Pacífico, una región muy promisoria que está haciendo progresos rápidos.” Mencionó también el acceso pionero a los mercados de gas europeos con la inauguración del gasoducto Nord Stream, seguida por la construcción del South Stream (a través del mar Negro), a finales de este año. En el futuro próximo, afirmó, se deberá crear una institución específica para “coordinar y vigilar los proyectos que sirva al progreso de la región.”

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