MSIA Informa, 19 de marzo de 2021.-La reciente visita apostólica del Papa Francisco a Irak el pasado 5 de marzo del presente año ha tenido un enorme efecto emocional y espiritual en el pueblo iraquí, en sus diferentes comunidades religiosas -y en el resto del mundo.
Este viaje pastoral pone nuevos cimientos para el diálogo cristiano-musulmán y le da particular fortaleza al “diálogo de las religiones, y lo anteceden: la histórica reunión en Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos, el19 de febrero 2019, cuando el Pontifice se reunió con el Gran Imán de Al Azhar, Al Tayee, y se firmó el “Documento de fraternidad humana para la paz del mundo y la convivencia”, y la publicación de la encíclica social del Papa Fratelli Tutti de octubre de 2020
Cabe destacar que esta es la primera vez que un Papa visita Irak, donde Francisco siguió la ruta de San Francisco de Asís (1182-1226), quien hace 800 años -en tiempos de la quinta cruzada en 1219- inició un viaje totalmente opuesto a la cultura de la guerra, en el que visitó al sultán de Egipto, Malik -al Kamil. El Papa Francisco, en ese mismo espíritu, llegó como peregrino a Bagdad. Ahi conversó con dirigentes gubernamentales y con el cuerpo diplomático en el Palacio presidencial para luego dirigirse a los obispos y sacerdotes de Irak en la Catedral sirio-católica de “Nuestra señora de la Salvación” de Bagdad, donde les pidió que fueran pastores y siervos del pueblo, no siervos civiles.
Lo más impresionante de este peregrinaje fue su visita a la ciudad de Ur en el desierto, a la ciudad de Erbil, Mosul y Qaraqosh, así como su encuentro privado con el Gran ayatola chiita Sayyd Alí Al-Husanyi Al -Sistani, líder de la comunidad chiita iraquí, en su casa en Nadshaf. La reunión fue una importante señal para el Medio Oriente y el mundo. El Gran ayatola Al -Sistani es conocido por ser un erudito chiita y el más respetado líder de esa comunidad en el mundo. En el peor momento del terrorismo de Estado islámico (EI) que desolaba Irak, entre 2014 y 2017, él tuvo un papel importante en el llamado a la lucha de la milicia chiita iraquí y en la liberación de Irak del terrorismo del Estado islámico.
En la entrevista concedida por el Papa en su camino de regreso a Roma, cuando se le preguntó sobre Al-Sistani, señaló que sentía la obligación de encontrar a “un hombre grande y sabio, un hombre de Dios”. Lo califico de la “persona que tiene esa sabiduría… y también prudencia y que le habría dicho: ‘Por diez años’, creo que lo dijo así, ‘no he recibido a nadie que me venga a visitar con otro objetivo, políticos o culturales, no. Sólo religiosos’ “. Agregó que el Gran ayatola es un “hombre humilde y sabio”. Este erudito, apreciado en todo el mundo, le expresó que todos los cristianos son bienvenidos y que quieren vivir en paz y reconciliación.
Su llegada a Bagdad
El día de su llegada, el Papa se dirigió a integrantes del gobierno y al cuerpo diplomático y a un grupo de la sociedad. Subrayo cuán grata fue para él la oportunidad de hacer “esta tan esperado y deseada visita a la República de Irak y llegar a esta tierra, ‘encrucijada de civilizaciones’, tan estrechamente vinculada al Patriarca Abraham y a un gran número de profetas de la historia de la salvación y de grandes tradiciones religiosas de Judaísmo, Cristianismo e Islam… Quiera Dios que viajemos juntos como hermanos y hermanas en la firme convicción de que la auténtica doctrina de las religiones nos invita a permanecer enraizados en los valores de la paz… de la comprensión mutua, de la fraternidad humana y de coexistencia armónica”. (Documento de la Fraternidad Humana, Abu Dhabi, 4 de febrero de 2019.) Dijo que su visita sucede en un tiempo “en el que el mundo en su conjunto intenta salir de la crisis de la pandemia del Covid-19, que no sólo ha afectado negativamente a innumerables personas, sino que también ha contribuido a empeorar las condiciones sociales y económicas ya desde antes marcadas por la fragilidad y la inestabilidad. Esta crisis pide que se concierten esfuerzos de todos para dar los pasos necesarios, en particular en la distribución equitativa de vacunas para todos. En referencia a su Encíclica “Fratelli tutti” -que fue escogida como lema de su visita pastoral -subrayó que “esta crisis, sobre todo, nos obliga a repensar nuestros estilos de vida… y el significado de nuestra existencia. (Fratelli Tutti, 33) Tiene que ver con salir de este trance mejor que lo que estábamos antes y para tener un futuro fundado más en lo que nos une que en lo que nos divide”.
Recordó los horrores que Irak ha padecido:
“A lo largo de las últimas décadas Irak ha sufrido los desastrosos efectos de las guerras, el flagelo del terrorismo y conflictos sectarios nacidos con frecuencia en un fundamentalismo incapaz de aceptar la existencia pacífica de diferentes grupos religiosos y étnicos, de diferentes ideas y culturas. Todo esto provocó en su despertar muerte, destrucción y ruina, no sólo materialmente: el daño es mucho más profundo si pensamos en el terremoto sufrido por tantos individuos y comunidades, y que las heridas tomarán años para restañarse. Aquí, entre los muchos que han sufrido, mi pensamiento viaja a los Yazidis, víctimas inocentes de las atrocidades sin sentido y brutales, perseguidos y asesinados por su religión, y cuya misma identidad y supervivencia se puso en peligro”.
Para aprender las lecciones de los horrores que Irak ha vivido, el Papa termino su discurso con un hermoso llamado en el que reafirmó la “unidad en la diversidad”, en el que pidió a los asistentes: “Sólo si aprendemos a ver más allá de nuestras diferencias y nos vemos unos a otros como integrantes de la misma familia humana, seremos más capaces de comenzar una reconstrucción efectiva y dejar a las generaciones futuras un mundo mejor, más justo y humano. En este sentido la diversidad religiosa, cultural y étnica que ha sido el sello de la sociedad iraquí por milenos es un recurso precioso que conservar, no un obstáculo que haya que eliminar. Irak está llamado hoy a mostrar a todos, en especial en el Medio Oriente, que la diversidad, en lugar de convertirse en conflicto, debe conducir a la cooperación armoniosa en la vida en sociedad… Habrá que hacerle un lugar a todos los ciudadanos que buscan cooperar en la reconstrucción de este país por medio del diálogo y por medio de un debate franco, sincero y constructivo. Ciudadanos comprometidos en la reconciliación y preparados para el Bien común, en dejar a un lado sus propios intereses”.
Oración con líderes religiosos en Ur
Destaca la reunión interreligiosa en la antigua ciudad de Ur (6 de marzo) situada en el Sur de Irak, en medio del desierto y rodeada de antiguos monumentos que testifican hasta hoy en día que esta ciudad de hace muchos cientos de años fue el origen de la figura bíblica de Abrahán, el padre de las religiones monoteístas del judaísmo, del cristianismo y del islam. Aquí se dirigió a una reunión de diferentes líderes religiosos. En Ur, luego de escuchar dos testimonios, de cánticos y de dos lecturas del Génesis y del Corán, el Papa dio un breve pero motivador discurso.
Dijo que “estamos de vuelta a nuestros orígenes, en las fuentes de la Obra de Dios, en el nacimiento de nuestras religiones”, “aquí donde Abrahán escuchó el llamado de Dios: fue aquí donde inició un viaje que cambiaría la historia. Somos fruto de esa llamada y de ese viaje. Dios le pidió a Abrahán que elevara los ojos al cielo que contara sus estrellas (Gen: 15:5) En esas estrellas él vio la promesa de su descendencia: nos vio a nosotros. Hoy judíos, cristianos y musulmanes, juntos con nuestros hermanos y hermanas de otras religiones, cumplimos con nuestro padre Abrahán al hacer lo que él hizo: volteamos al cielo y viajamos por la tierra”. Aprovechó la ocasión para pedir enérgicamente que no permitamos que la luz del cielo sea ocultada por las nubes del odio. “Las nubes oscuras del terrorismo, de la guerra y de la violencia se han cernido sobre este país. Todas sus comunidades étnicas y religiosas han sufrido. Quiero mencionar en particular la comunidad Yazidi, que ha sufrido la muerte de muchos hombres y ha sido testigo de miles de mujeres, niñas y niños secuestrados, vendidos como esclavos, sometidos a la violencia física y la conversión forzada”.
“Por su fidelidad a Dios, Abrahán se convirtió en una bendición para todos los pueblos (Gen: 12:3); Quizá nuestra presencia aquí hoy, en sus huellas, sea un signo de bendición y de esperanza para Irak, para el Medio Oriente y para todo el mundo. El Cielo no se harta de la Tierra. ¡Dios ama a todos los pueblos, a cada uno de sus hijas e hijos! Nunca nos cansemos de mirar al Cielo, de mirar a las estrellas, que en sus días contempló nuestro padre Abrahán”. (…) Añadió que la pandemia nos ha hecho comprender que nadie se salva solo (Fratelli Tutti, 54) y que sabemos que la noción de que ‘cada hombre por sí mismo’ pronto degenerará en una libertad para todo que será peor que cualquier pandemia (ibid., 36).
Advirtió en particular que “entre las tempestades que estamos experimentando actualmente, dicho aislamiento no nos salvará. No basta una carrera armamentista, ni erigir muros que nos hagan más distantes y agresivos. Ni la idolatría del dinero, pues esta nos encierra más en nosotros mismos y crea abismos de desigualdad que devoran a la humanidad. Terminó con la afirmación de que no habrá “paz a menos que la gente extienda su mano a otra gente. No habrá paz en tanto que veamos a los otros como ellos y no nosotros (…) La paz no exige ganadores ni perdedores, sino más bien hermanos y hermanas que, por encima de todos los malentendidos y heridas del pasado, pasen del conflicto a la unidad. Pidamos en esta oración por todo el Medio Oriente. Aquí pienso en especial en la vecina Siria, azotada por la guerra”.
Fraternidad en lugar de fratricidio -El Papa visita Mosul
El 7 de marzo el Papa se reunió con el presidente y el Primer ministro de la región autónoma del Kurdistán Iraquí, Nechirvan Barzani y Masrour Barzani, respectivamente, y con el arzobispo auxiliar de Erbil de lo Caldeos, Bashar Matti Warda, con el arzobispo de Hadiad-Erbil de los sirios, Nizar Samaan. Luego de una breve reunión partió en helicóptero a Mosul, donde fue recibido por el arzobispo Najeeb Michaeel O.P. de Mosul y Aqra de los Caldeos y por el Gobernador de Mosul y dos niños que le ofrecieron flores. De ahí se trasladó en auto a Hosh-al Bieaa para orar en sufragio de las víctimas de la guerra. Hay que recordar que el 20 de junio de 2014 en la mezquita Al Nuri y Mosul, el líder terrorista Abu Bakr Al Bagdadi proclamó el establecimiento del “Califato del Estado Islámico” que se supone que se extendería en Irak y Siria y algunos países de Europa.
En la Plaza de las cuatro iglesias (Siro-católica, Ortodoxa armenia, Siro-ortodoxa y Caldea) que fue destruida entre 2014 y 2017 durante ataques terroristas, el Papa -ante las ruinas de esas iglesias, pronunció un motivador discurso, luego de haber escuchado los testimonios rendidos por el Padre Raid Kallo y por el señor Gutayba Aagha, quienes -como cristiano y musulmán- testificaron lo que significa ayudar y asistirse uno al otro en la reconstrucción de las casas destruidas en un espíritu de solidaridad.
“Ustedes nos hablaron del desplazamiento por la fuerza de muchas familias cristianas de sus hogares”, se dirigió el Papa al sacerdote. “La trágica disminución de discípulos de Jesús aquí y en todo el Medio Oriente es una herida incalculable no sólo para los individuos y las comunidades afectadas, sino también para la sociedad que dejaron atrás. (…) Ustedes nos hablan de su relación fraternal con los musulmanes luego de regresar a Mosul. Fueron recibidos con respeto y cooperación…” Volteando al señor Asgha dijo: “Ustedes nos recuerdan que la identidad real de esta ciudad es el de la coexistencia armoniosa entre pueblos de diferentes pensamientos y culturas. Yo recibo con agrado, en especial, su invitación a la comunidad cristiana para que regrese a Mosul y que juegue su papel vital en el alivio y la renovación”.
Aprovecho la ocasión para orar por las víctimas de la guerra: “Aquí, en Mosul, las trágicas consecuencias de la guerra y de la hostilidad son demasiado evidentes. Cuán cruel es que este país, la encrucijada de la civilización, haya sido afligida por tan bárbaro golpe con antiguos lugares y adoratorios destruidos y muchos miles de personas -musulmanes, cristianos y yazidis, cruelmente eliminados por el terrorismo, y otros -desplazados por la fuerza o asesinados. Hoy, sin embargo, reafirmamos nuestra convicción de que la fraternidad es más perdurable que el fratricidio, que la esperanza es más poderosa que el odio, que la paz es más poderosa que la guerra… Que nunca se podrá silenciar la sangre derramada por los que pervirtieron el nombre de Dios en busca de caminos de destrucción”.
Visitó después la comunidad de Qaroqosh, situada en la planicie de Nínive, donde se encuentra una de las iglesias cristianas más grandes, la Iglesia Sirio-católica de la Inmaculada (construida de 1932 a 1948). Al igual que en Mosul, la mayoría de las iglesias de Qarquosh fueron destruidas por el EI luego que los terroristas se apoderaron de la ciudad en 2014. Todos los 50 mil habitantes, 97 por ciento cristianos, huyeron a Erbil. Luego de la liberación de Erbil, en octubre de 2016, por el Ejército iraquí, algunos de sus habitantes regresaron para encontrar sus hogares destruidos. La iglesia de la Inmaculada Concepción se reconstruyó con la ayuda de muchas organizaciones de caridad católicas.
El Papa elogió la belleza de Qaraqosh y la diversidad de su gente. Recibió los testimonios presentados por la señora Doha Abdalleg, quien refirió cómo ella experimentó personalmente en 2014 el bombardeo del EI en Qaraqosh. Agregó que cuando ella regresó luego de 2 ó 3 días hubo una gran explosión que mató a “mi hijo y a sus primos -3 ángeles de martirio”. Sin embargo, como ella dijo, “nuestra fe es nuestra fuerza y los que sobrevivimos perdonaríamos”. Su testimonio conmovió al Papa, como dijo después en la audiencia general de Roma. También escucho el testimonio del padre Amal, quien informó que regresó a Mosul hace tres años: “Mis hermanos musulmanes me recibieron. Todos los musulmanes vinieron a visitarme y a felicitarme”.
El Papa dijo que este era tiempo no sólo de construir, sino también de restaurar los “lazos de comunidad que une comunidades y familias, a los jóvenes y a los viejos”. En referencia al testimonio de la mujer recalcó que es necesario el perdón de los que sobrevivieron a los ataques terroristas. “El perdón es una palabra clave -es necesaria para permanecer en el amor, para permanecer cristiano. (…) En todo momento demos gracias a Dios por sus graciosos dones, y le pidió que le diera paz, perdón y fraternidad a esta tierra a su pueblo”. Subrayó que no importa lo que nos suceda, el “triunfo de la cultura de la vida, de la reconciliación y del amor fraternal entre todos los hombres y mujeres, con respeto de las diferentes y diversas tradiciones religiosas, prevalecerá en el esfuerzo de construir un futuro de unidad y de cooperación entre todos los pueblos de buena voluntad. El amor fraterno que reconoce los valores fundamentales de nuestra común humanidad, los valores en cuyo nombre podemos y debemos cooperar, construir y dialogar, perdonar y crecer” (Fratelli Tutti).
En su última misa en el estado “Franso Hariri” de Erbil, el Papa Francisco fue saludado con entusiasmo por diez mil personas. Dijo ahí, en su despedida, que “Irak permanecerá siempre conmigo, en mi corazón. Les pido, queridos hermanos y hermanas, que trabajen juntos en la unidad por un futuro de paz y de prosperidad que no olvide ni discrimine a nadie”.
En conferencia de prensa en su viaje de regreso a Roma, el Papa anunció que, en septiembre de este año, en ocasión de la misa final del “Congreso eucarístico internacional” de Budapest, él será el oficiante. El miércoles de Ceniza, 17 de febrero, ya había anunciado que su Encíclica “Fratelli Tutti” se había traducido al ruso. Recalcó especialmente que fue el Foro Internacional Musulmán el que se encargó de la traducción al ruso.

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