Publicamos a continuación la carta enviada al ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación de Brasil, José Aldo Rebelo Figueiredo, por un grupo de técnicos y científicos.
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Las posiciones críticas de su Excelencia sobre la tendencia prevaleciente en las cuestiones climáticas, que atribuye a las actividades humanas una supuesta y no comprobada influencia en la dinámica del clima en los últimos dos siglos, son de dominio público y han motivado cuestionamientos a vuestra nominación para el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MCTI), tanto en Brasil como en el exterior.
Siendo así, los signatarios de la presente reiteran que las discusiones y la formulación de la política pública sobre cuestiones climáticas ha sido guiada por equivocadas y restrictas motivaciones ideológicas, políticas, económicas y académicas -lo que la ha apartado no sólo de los principios fundamentales de la práctica científica, sino también de los intereses mayores de la sociedad de todo el mundo, entre ellas de la brasileña.
Estamos conscientes de que la extensión de tales intereses específicos y de los compromisos internacionales asumidos por el país con el programa de la «descarbonización» de la economía mundial hace que todo intento de reorientación de la pauta climática nacional fuera del escenario «antropogénico» de los cambios climáticos, tiende a generar una fuerte oposición de los sectores articulados en torno de ese escenario, particular el poderoso movimiento ambientalista internacional y gran parte de la prensa, dotados de considerable influencia sobre la opinión pública nacional e internacional.
No obstante, creemos que son necesarias algunas correcciones de rumbo, en el sentido de poner en primer lugar ciertas iniciativas de importancia fundamental, tanto en el ámbito del MCTI, como de otros ministerios (en los que el MCTI podría ser determinante), para proporcionar una mejoría del conocimiento de la dinámica climática y el aumento de la capacidad general de la sociedad para hacer frente a los fenómenos meteorológicos y climáticos. Estamos convencidos de que tales iniciativas representarían aplicaciones mejores para gran parte del personal y de los recursos financieros que equivocadamente se han orientado hacia el plan de «descarbonización.»
Por consiguiente, apuntamos las consideraciones siguientes, con la esperanza de que puedan contribuir a la actuación del MCTI en este campo.
1) No hay pruebas físicas de la influencia humana en el clima mundial
En términos estrictamente científicos, la cuestión climática se puede sintetizar en un solo párrafo:
Los cambios constituyen la característica fundamental del clima, como lo demuestran las pruebas referentes a toda la historia geológica de la Tierra -es decir, el clima siempre está cambiando. En cuanto a la supuesta influencia humana en el clima mundial, atribuido a las emisiones de compuestos de carbono de las actividades humanas, con la industrialización y la urbanización, esta tendría que, forzosamente, ampliar los ritmos de variación (gradientes) de las temperaturas atmosféricas y oceánicas y de los niveles del mar, registradas desde la Revolución industrial del siglo XVIII. Como no hay ninguna prueba de que estas variaciones sean anómalas, en relación a las registradas anteriormente, en el pasado histórico y geológico, sencillamente, la propalada influencia humana no se puede comprobar.
Todos los pronósticos que indican elevaciones exageradas de las temperaturas y de los niveles del mar en las décadas por venir, además de otras consecuencias negativas atribuidas a la descarga de carbono «antropogénico» en la atmósfera, se fundan en proyecciones de modelos matemáticos, que constituyen tan sólo simplificaciones limitadas del sistema climático. Por lo tanto, dichos pronósticos no se deben utilizar para fundamentar la normatividad pública ni estrategias de largo alcance, con grandes efectos socioeconómicos, tanto el ámbito nacional como en el internacional.
La influencia humana en el clima se restringe a las zonas urbanas y sus entornos, en situaciones específicas de calma, siendo esos efectos muy localizados y sin influencia a escala planetaria.
Según el quinto informe del Panel Intergubernamental sobre Cambios Climáticos (IPCC), divulgado en 2014, las temperaturas medias mundiales aumentaron 0.85º C en el periodo 1880-2012, mientras que el nivel medio del mar aumentó 0.19 metros entre 1901 y 2010.
En la historia de la Tierra hay registros de situaciones mucho más espectaculares. A lo largo del Holoceno, la época geológica correspondiente a los últimos 12 000 años en los que se desenvolvió la civilización humana, hubo diversos periodos con temperaturas más altas que las actuales. En el Holoceno Medio, hace 6 000-8 000 años, las temperaturas medias llegaron a ser 2ºC ó 3ºC superiores a las actuales, al tiempo que los niveles del mar llegaron a estar hasta 3 metros por encima del actual. De la misma forma, en los periodos calientes conocidos como Minoano (1500-1200 A.C), Romano (siglo III A.C-V D.C.) y Medieval (siglo X-XIII D.C.), las temperaturas fueron más de 1ºC superiores a las actuales.
Entre 12 900 y 11 600 años atrás, en el periodo frío denominado Dryas Reciente, las temperaturas atmosféricas cayeron cerca de 8ºC en menos de 50 años y, al término de él, volvieron a elevarse en la misma proporción en poco más de medio siglo.
En lo que respecta al nivel del mar, este subió cerca de 120 metros entre 18 000 y 6 000 años atrás, lo que equivale a un ritmo promedio de 1 metro por siglo, suficientemente rápido para dejar una huella visual en las generaciones sucesivas de las poblaciones que habitaban los márgenes continentales. En el periodo entre 14 650 y 14 300, hay registros de una elevación todavía más acelerada que llegó cerca de 14 metros en tan sólo 350 años, un promedio de 4 metros por siglo.
Esto quiere decir que dichas variaciones representan valores de un orden de magnitud superior a los observados desde el siglo XIX. Por consiguiente, estas últimas se encuadran con holgura dentro de la banda de oscilaciones naturales de los parámetros climáticos y, por lo tanto, no se pueden atribuir al uso de combustibles fósiles ni a ningún otro tipo de actividad humana vinculada al progreso humano.
No obstante que pruebas como esas se puedan encontrar en, literalmente, miles de estudios realizados en todos los continentes por científicos de decenas de países, debidamente publicados en la literatura científica internacional, es raro que algunos de estos estudios tenga repercusión en la prensa, casi siempre inclinada a la promoción del alarmismo sensacionalista y desorientador.
2) La hipótesis «antropogénica» es un mal servicio para la Ciencia y un peligro para las normas públicas
La buena práctica científica presupone una correspondencia entre hipótesis y datos observados que las comprueben. Como la hipótesis de los cambios climáticos «antropogénicos» no se fundan en pruebas físicas observadas en el mundo real, la insistencia en preservarla representa un mal servicio para la Ciencia y su necesario servicio al bienestar de la Humanidad. A pesar de congregar a un cierto número de científicos, la construcción de esa hipótesis ignora la metodología científica.
La Historia registra numerosos ejemplos de los efectos nefastos de enredar Ciencia con ideología y otros intereses restringidos. El empeño prevaleciente en la imposición de la hipótesis «antropogénica» sin las pruebas correspondientes ha costado caro a la humanidad, en personas y en recursos técnicos y económicos desperdiciados en un problema inexistente. Brasil no está lejos de esta situación. Por el contrario, se manifiesta en el País un empeño sin propósito en colocarlo en una posición cuestionable de «liderato» en las negociaciones internacionales sobre el clima.
Vale la pena recordar que países como Canadá, Japón, Australia y Rusia ya manifestaron su oposición a seguir el camino de la «descarbonización,» ya que no se puede permitir que una premisa no comprobable sirva para dirigir normas públicas de un espectro tan amplio y de cambios radicales en sus economías.
Además, al conferir al dióxido de carbono (CO2) y a otros gases producidos por las actividades humanas el papel de principales protagonistas de la dinámica climática, la hipótesis «antropogénica» simplifica y distorsiona procesos naturales extremadamente complejos, en los que intervienen factores astrofísicos, atmosféricos, oceánicos, geológicos, geomorfológicos y biológicos que la ciencia apenas comienza a entender en toda su dimensión.
Un ejemplo de los peligros de esa simplificación en la formulación de normas públicas correspondientes es la posibilidad real de que el periodo que va hasta la década de 2030 experimente un considerable enfriamiento de la atmósfera, en lugar de calentamiento, debido al efecto combinado de un periodo de baja actividad solar (Ciclo 25) y de una fase de enfriamiento del océano Pacífico (Oscilación decadal del Pacífico-ODP), en un escenario semejante al observado entre 1947 y 1976. Vale la pena observar que en aquel periodo, Brasil sufrió la reducción de 10-30 por ciento de lluvias, lo que acarreó problemas de abastecimiento de agua y de generación eléctrica, además de un aumento de las heladas fuertes, que mucho contribuyeron a erradicar el cultivo del café en el Oeste de Paraná. Si tales condiciones se repiten en el futuro inmediato, el país podría tener problemas graves, inclusive en las zonas de expansión de la frontera agrícola de las regiones Centro-Oeste, Norte y Nordeste, y en la generación hidroeléctrica (en particular, si se considera la proliferación de reservorios a «hilo de agua,» impuestos por las restricciones ambientales). Y, aunque haya necesidad de estudios de profundidad para comprobarla, no se puede descartar la posibilidad de que la sequía actual que afecta el Sudeste esté relacionada con un nuevo estado climático semejante al de 1947-1976.
Hay que agregar que la obsesión con el CO2 desvía la atención de las emergencias y de los problemas ambientales reales, cuya solución requiere de iniciativas y de inversiones públicas. Un ejemplo es la disponibilidad de redes de salubridad elemental para más de la mitad de la población mundial, cuyas consecuencias constituyen, por mucho, el principal problema ambiental del planeta -y del mismo Brasil, donde los números son semejantes. Otro es la falta de acceso a la electricidad, problema que afecta a más de 1 500 millones de personas, principalmente en Asia, África y América Latina.
A propósito, el decantado límite de 2ºC para la elevación de las temperaturas sobre los niveles pre-industriales, que, supuestamente, no se podría superar y que ha justificado todas las restricciones propuestas para los combustibles fósiles, en el ámbito internacional, tampoco tiene ninguna base científica. Se trata de una creación «política» del físico Hans-Joachim Schellnhuber, director del Instituto Postdam para la Investigación de Efectos Climáticos (PIK) y asesor científico del gobierno alemán, como admitió el mismo en entrevista concedida a la revista Der Spiegel (publicada el 1/04/2010).
3) Tareas urgentes reales: mejor conocimiento de la dinámica climática y mayor resiliencia de la sociedad
En lugar del alarmismo sobre el calentamiento global y de la pseudopanacea del «bajo carbono,» la política sectorial brasileña ganaría mucho con la reorientación de las tareas más urgentes que favoreciera: a) un conocimiento mejor de la dinámica climática, con énfasis en los estudios paleoclimáticos del territorio brasileño; y b) el aumento de la resistencia de la sociedad para hacer frente a los fenómenos meteorológicos extremos y a cualquier tendencia climática que se manifieste en el futuro.
El estudio de cambios climáticos del pasado histórico y geológico (paleoclimas) constituye la base más sólida para el entendimiento de la dinámica climática y sus proyecciones para el futuro. Se le debe dar atención especial al periodo Cuaternario (los últimos 2 600 000 de años), en el cual el género Homo surgió y evolucionó. Dentro del Cuaternario, los últimos 800 mil años han sido marcados por una sucesión de ciclos glaciales (más fríos), con duración media de 90-100 mil años, e interglaciares (más cálidos) con duración media de 10-12 mil años. El planeta, en la actualidad, se encuentra en una fase interglaciar que se inició hace cerca de 11 600 años, dentro de la cual toda la civilización humana se ha desarrollado. De forma significativa, por lo menos los tres interglaciares anteriores fueron más calientes que el actual, y no hay ninguna prueba de que este no haya de ser seguido de una nueva glaciación. La explicación más aceptada sobre los factores causantes de esa dinámica parte de las alteraciones de parámetros orbitales terrestres que varían cíclicamente, como cambios en la inclinación del eje de rotación y en la forma de la órbita terrestre alrededor del Sol.
Por lo tanto, es evidente que el hombre es incapaz de tener la más mínima influencia en los factores y fuerzas cósmicas que la rigen.
Los estudios brasileños del Cuaternario, a pesar de importantes y de la existencia de un número razonable de instituciones de investigación y de investigadores dedicados a ellos, todavía están esparcidos y son insuficientes para permitir la configuración de un cuadro paleoclimático del territorio nacional y de su entorno continental, con la profundidad necesaria para respaldar el modelo consistente de cambios climáticos que tiene que definirse para el País que pueda proporcionar datos relevantes para respaldar un modelo global. Por lo tanto, esta es una laguna que tiene que considerarse debidamente en la formulación de la política climática nacional, en la que el MCTI podría actuar en consonancia con los órganos específicos del Ministerio de Minas y Energía (MME).
En cuanto a la resiliencia, esta puede ser entendida como la flexibilidad de las condiciones físicas de sobrevivencia y de funcionamiento de la sociedad, además de su capacidad de respuesta a las emergencias, lo que le permitiría reducir su vulnerabilidad a los fenómenos meteorológicos extremos, a las oscilaciones climáticas y a otros fenómenos naturales potencialmente peligrosos que ya sucedieron en el pasado y que ciertamente ocurrirán en futuro.
En este aspecto, destacamos dos conjuntos de factores dentro del alcance directo del MCTI:
a) El mejoramiento de la capacidad de previsión meteorológica nacional;
b) El estímulo de investigaciones referentes a las seguridades alimenticia e hidráulica, así como las nuevas fuentes energéticas, que contribuyan a reducir la vulnerabilidad de la sociedad a las adversidades climáticas.
En el primer conjunto, una iniciativa primordial sería la hacer realidad el proyecto de un satélite meteorológico propio, imprescindible para un país que ocupa la mitad de América del Sur y que tiene la responsabilidad de distribuir informaciones meteorológicas sobre gran parte del océano Atlántico Sur (la llamada METAREA-V), en los términos de la Convención Internacional para la salvaguarda de la Vida Humana en el Mar (SOLAS). En la edición de 2012 del Programa Nacional de Actividades Espaciales (PNAE), el satélite está previsto para 2018, pero los atrasos recurrentes del programa hacen improbable el plazo, además de imprevisible.
Otros ejemplos podrían incluir:
» La ampliación y la mejor distribución territorial de la red de estaciones meteorológicas, inferior a los patrones recomendados por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) para un territorio con las dimensiones del brasileño, con énfasis especial en el trabajo que viene desarrollando el Instituto Nacional de Meteorología;
» El aumento del número de radares meteorológicos y su ligazón a los sistemas de defensa civil;
» La aceleración de la consolidación de la base nacional de datos meteorológicos, buena parte de los cuales todavía no se ha digitalizado;
» El establecimiento de una red efectiva de divulgación de datos meteorológicos y oceanográficos para la METAREA-V.
En el segundo conjunto podríamos destacar:
» la ampliación de las investigaciones con semillas modificadas genéticamente para todo tipo de condiciones climáticas, en curso en la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa) y otras instituciones del género;
» el establecimiento de líneas de investigación de nuevas fuentes energéticas no renovables, como el empleo del torio en reactores nucleares, y fuentes fundadas en nuevos principios físicos, como magnetohidrodinámica, reacciones nucleares provocadas químicamente (la «fusión en frío»), energía de vacío cuántico y otras, que han sido contempladas en el extranjero, pero que en el país son ignoradas prácticamente;
» dentro de las energías renovables, la generación de bioenergía, con mayor eficiencia en la quema de residuos vegetales, etanol de segunda generación y aceites de palmas nativas (OVP), muy abundantes en el País, y que se pueden quemar directamente en motores diesel convencionales sin necesidad de modificación de los motores o de los aceites vegetales.
Para tales investigaciones energéticas, Brasil dispone del personal calificado necesario, distribuido entre centros de investigación académicos, de las empresas estatales (Cenpes, Cepel, etc.), militares (IME, CTA, CTEx, IPqM) y un número considerable de empresas privadas de tecnología.
Todas esas iniciativas se podrían beneficiar de la disponibilidad de parte de los recursos financieros que se han destinado a programas vinculados con los cambios climáticos, que siguen el enfoque equivocado de la reducción de las emisiones de carbono (como muchos de los proyectos contemplados en el ámbito del Fondo Clima, dirigido por el MCTI y por el Ministerio del Medio Ambiente, MMA).
Un grupo especial de iniciativas que tienen que ver con la «resiliencia climática» involucra la infraestructura física, en especial la capacidad de almacenamiento de alimentos, infraestructura de transportes, energía y comunicaciones, además de otros tópicos que no están dentro de la competencia del MCTI, pero influenciados potencialmente por las directrices y programas del Ministerio.
En resumen, el camino más racional es la eficiencia para aumentar la resistencia de la sociedad ante los cambios climáticos inevitables -calentamiento o enfriamiento-, y la elevación gradual de sus niveles de desarrollo humano y de progreso a las plataformas permitidas por la Ciencia y por el avance del conocimiento y de la innovación.
4) La «descarbonización» es inutil y destructiva
Ya que las emisiones «antropogénicas» de carbono no tienen efectos verificables en el clima mundial, todo el programa de «desacarbonización» o de «economía de bajo carbono» resulta innecesario y contraproducente -puesto que, de verdad, se trata de una pseudo-solución de un problema inexistente, por lo menos en lo que toca al clima (programas de incentivo a la movilidad urbana, incluso en Fondo Clima, por ejemplo, se justifican a sí mismos). La insistencia en su preservación, por fuerza de la inercia del status quo, no implicará ningún efecto sobre el clima, pero sí tenderá a profundizar las numerosas consecuencias negativas de dichas directrices.
El principio de ellos es el encarecimiento innecesario de una serie de actividades económicas, en razón de:
» los subsidios a la explotación de fuentes energéticas de poca eficiencia, como la eólica y la solar, ya en retroceso en la Unión Europea (UE), que invirtió fuertemente en ellas;
» la imposición de cuotas y tasas a las descargas de carbono como hace la UE para hacer viable su mercado de créditos de carbono, y Australia, donde el rechazo popular a la tasa impuesta llevó al gobierno actual a retirarlas;
» la imposición a varias actividades económicas de medidas de captura y secuestro de carbono (CCS), totalmente inútiles desde el punto de vista climático y de salud pública, dado que el CO2 no es un gas ni tóxico ni contaminante.
El principal beneficiario de tales medidas han sido los especuladores, abastecedores de equipos y servicios de CCS y participantes de los intrínsecamente inútiles mercados de carbono, que no tienen ningún fundamento económico real y que se sustentan tan solamente en una demanda artificial creada a partir de una necesidad inexistente.
5) En el futuro, menos alarmismo y más Ciencia y sentido común
Por primera vez en la Historia, la humanidad ostenta un acervo de conocimientos y de recursos físicos, técnicos y humanos para proveer la virtual totalidad de las necesidades materiales de una población todavía mayor que la actual. Esta perspectiva hace viable la posibilidad de universalizarse -de una forma enteramente sustentable- los niveles generales de bienestar que disfrutan los países más ricos, en términos de infraestructura de agua, salubridad, energía, transportes ,comunicaciones y servicios de salud y de educación y otras conquistas de la vida moderna. A pesar de los argumentos falaces contrarios a tal perspectiva, los principales obstáculos a su materialización, en menos de dos generaciones, son mentales y políticos, y no físicos ni ambientales.
Aprovechamos la oportunidad para desearle el éxito en su gestión, esperando que ella contribuya de forma decisiva a la consolidación en la sociedad brasileña la concientización del papel estratégico del conocimiento y de la innovación para el progreso socioeconómico del País. Y de la misma forma, esperamos que ella sea la señal de un cambio determinante para que, en un futuro cercano, el programa climático nacional venga a colocarse, de forma definitiva, en el terreno sólido de laspruebas científicas reales y del sentido común.
Sao Paulo, 26 de enero de 2015
FIRMANTES
Kenitiro Suguio
Geólogo, Doctor y docente libre en Geologia
Profesor Emérito do Instituto de Geociéncias da Universidade de São Paulo (USP)
Miembro titular da Academia Brasileña de Ciencias
Luiz Carlos Baldicero Molion
Físico, Doctor en Meteorología con post doctorado en Hidrología de Bosques
Investigador decano (retirado) del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE)
Profesor Asociado (retirado) de la Universidad Federal de Alagoas (UFAL)
José Carlos Parente de Oliveira
Físico, Doctor en Física con post doctorado en Física de la Atmósfera
Profesor Asociado (retirado) da Universidade Federal de Ceará (UFC)
Profesor del Instituto Federal de Educación, Ciencia y Tecnología de Ceará (IFCE)
Fernando de Mello Gomide
Físico, Profesor Titular (retirado) del Instituto Tecnológico de Aeronáutica (ITA)
Co-autor del libro Philosophy of Science: Brief History (Amazon Books, 2010, con Marcelo Samuel Berman)
José Bueno Conti
Geógrafo, Doctor en Geografía Física e docente libre en Climatología
Profesor Titular del Departamento de Geografía de la Universidad de São Paulo (USP)
Francisco Arthur Silva Vecchia
Ingeniero de Producción, maestría en Arquitectura e doctor en Geografía
Profesor Asociado del Departamento de Hidráulica e Saneamiento de la Escuela de Ingeniería de São Carlos (EESC-USP)
Director del Centro de Ciencias de Ingeniería Aplicadas al Medio Ambiente (CCEAMA) de la EESC-USP
Gildo Magalhães dos Santos Filho
Ingeniero electrónico, Doctor en Historia Social y Docente libre en Historia de la Ciencia y Tecnología. Profesor Asociado del Departamento de Historia de la Universidad de São Paulo (USP)
Lucia Helena Tavares Viegas
Ingeniera Química, Mestra en Administración de Empresas y Doctora en Gestión e Innovación Tecnológica
Paulo Cesar Soares
Geólogo, Doctor en Ciencias Geológicas y Docente libre en Estratigrafía
Profesor Titular da Universidade Federal de Paraná (UFPR)
Marco Antonio Sacilotti
Físico, Maestro en Física Aplicada y Doctor en Ingeniería Eléctrica
Profesor de las universidades UFR-Sciences et Tecnhologies/Université de Bourgogne (Francia)
Profesor Visitante del Departamento de Física de la Universidad Federal de Pernambuco (DF-UFPE)
Ricardo Augusto Felício
Meteorólogo, Maestro y Doctor en Climatología
Profesor del Departamento de Geografía de la Universidad de São Paulo (USP)
Fulvio Cupolillo
Geógrafo, Maestro en Meteorología Aplicada e Doctor en Geografía
Profesor Titular del Instituto Federal de Educación, Ciencia e Tecnología de Minas Gerais (IFMG)
Gustavo Macedo de Mello Baptista
Geógrafo, Maestro en Tecnología Ambiental y Recursos Hidráulicos y Doctor en Geología. Director del Centro de Estudios Avanzados Multidisciplinarios de la Universidad de Brasilia (UnB). Autor del libro Aquecimento Global: ciência ou religião? (Hinterlândia, 2009)
João Bosco A. de Morais
Geólogo, Maestro en Hidrogeología, realiza su doctorado en Vulnerabilidad de Acuíferos en la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE)
Asesor para Medio Ambiente del Gobierno del Estado de Ceará
Cássio Roberto da Silva
Geólogo, Especialista en Geología Ambiental, Maestro en Geología Económica y Doctor en Geología Médica. Investigador en Geociencias (Senior) e jefe del Departamento de Gestión Territorial del Servicio Geológico de Brasil – CPRM
Ricardo Moacyr de Vasconcellos
Ingeniero de Minas, Especialista en Geofísica
Investigador en Geociencias (Senior) del Servicio Geológico de Brasil – CPRM
Paulo Cesar Martins Pereira de Azevedo Branco
Geólogo
Investigador en Geociencias (Senior) del Servicio Geológico de Brasil – CPRM
Maria Angélica Barreto Ramos
Geóloga, Maestra en Geociencias. Investigadora en Geociencias (Senior) del Servicio Geológico de Brasil – CPRM
Ginaldo Caldas Raymundo
Geólogo, Maestro en Geología de Ingeniería
(Empresa privada de ingeniería consultiva)
Daniela de Souza Onça
Geógrafa, Maestra y Doctora en Climatología
Profesora de la Universidad del Estado de Santa Catarina (UDESC)
Gustavo Zen de Figueiredo Neves
Geógrafo, Maestro en Ciencias de la Ingeniería Ambiental
Profesor de la Universidad Estatal de Goiás (UEG)
Marcos José de Oliveira
Ingeniero Ambiental, Maestro, hace su doctorado en Ciencias de la Ingeniera Ambiental en la Universidad de São Paulo (USP)
Elis Dener Lima Alves
Geógrafo, Maestro en Física Ambiental, estudia su doctorado en Ciencias de la Ingeniería Ambiental en la Universidad de São Paulo (USP)
Igor Vaz Maquieira
Biólogo, Especialista en Gestión Ambiental
Geraldo Luís Saraiva Lino
Geólogo
Coeditor del sítio Alerta em Rede
Autor do livro El fraude del calentamiento global: Un fenómeno natural fue convertido en una falsa emergencia mundial (Capax Dei, 2010)
Carlos Eduardo Osório Ferreira
Geólogo, Maestro en Geología de Ingeniería y Ambiental
Investigador en Geociencias (Senior) del Servicio Geológico de Brasil – CPRM
Sandra Fernandes da Silva
Geóloga, Especialista en Riesgo Geológico y Doctora en Geotecnia
Investigadora en Geociencias del Servicio Geológico de Brasil – CPRM

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