Quién transformó el Mediterráneo en “Mare Monstrum”?

Migrant-crisis-in-Rhodes

En el auge del poderío de su imperio, los romanos llamaban al mar Mediterráneo “Mare Nostrum,” nuestro mar.  Casi dos milenos después, ante la monstruosa tragedia de los naufragios y de las muertes en masa de africanos desesperados por huir de las guerras y de la miseria de sus países, “Mare Monstrum” parece ser el calificativo mejor ajustado para la era de la globalización financiera.

La Unión Europea se rasga las vestiduras buscando la forma de responder a la hecatombe humana que acontece en su litoral y en sus fronteras, escamoteando gran parte de la responsabilidad que recae sobre ella misma, se elaboran ecuaciones para enfrentar un problema con medidas de fuerza, pero ni una palabra dirigida al corazón del problema que causa la migración masiva; es el precio de su sumisión a los planes geopolíticos de Washington y Londres, encarrilados en mantener un orden económico internacional que no permite el progreso económico, un sistema que únicamente premia la usura parasitaria.  Además, en el Medio Oriente y en África las aventuras militares de la OTAN, en Irak, Libia y en Siria han dejado pura desolación.

La contribución europea para la tragedia de los fugitivos aumenta por su responsabilidad en el surgimiento del Estado Islámico, que emergió de las ruinas de un Irak devastado por la invasión liderada por Estados Unidos en 2003. A esto se suma una nueva catástrofe humana en Yemen, el más pobre de los países árabes, sometido a constantes bombardeos aéreos a lo largo de todo el mes de abril, en nombre de la “democracia,” para reinstalar el gobierno del presidente Abdrabbuh Monsur Hadi, defenestrado por la milicia chiita hutí.

De la misma forma, los gobiernos europeos son cómplices de la destrucción causada en el Este de Ucrania por el régimen neofascista de Kiev, que ya causó la muerte de más de 5 mil habitantes de la región, sin hablar de un número desconocido –más significativo- de muertos y heridos entre las fuerzas militares y paramilitares ucranianas.

Todo esto se origina de la pusilánime actitud europea que prefiere mantenerse a la manera de una virtual satrapía de Washington, este último defiende su hegemonía decadente amenazando desatar un nuevo conflicto de grandes proporciones en Europa, al insistir  en la presente escalada de provocaciones contra la Federación Rusa, no obstante que una parte importante del mismo “establishment” estadounidense sea contraria a ella.  En resumen, al insistir en este camino el Viejo Continente no deberá sorprenderse con nuevas perturbaciones en un futuro inmediato.

x

Check Also

Vandalismo contra estatua de Colón, odio al Estado nacional

El monumento a Cristóbal Colón ubicado en el Parque Central de Nueva York amaneció pintarrajeado ...