“Revuelta de la ivermectina” en Brasil toma las calles por el derecho a la vida

MSIa Informa, 21 de mayo de 2021.- Después de más de un año, viviendo radicalismo y descrédito, y recibiendo toda suerte de ataques profesionales y personales, frecuentemente calumniosos, a mitad de una tarea ya de por sí complicada por las condiciones del país, los médicos brasileños que aplican el mal denominado tratamiento precoz para enfrentar el Covid-19, decidieron llevar su lucha a las calles, desvinculándose de toda la oscurantista y descabellada politización que se la ha dado a la pandemia.

En realidad, el así denominado, precoz, es simplemente el tratamiento inmediato de la enfermedad, con pruebas, exámenes clínicos, asistencia médica permanente y un conjunto de medicamentos variables para cada caso, nada que ver con los “kits” y otras simplificaciones engañosas. Por eso, el adjetivo “precoz” está plenamente dispensado y lo mantendremos por su amplia difusión.

Una de las profesionales que se han destacado en las aclaraciones sobre este tratamiento es la Dra. Roberta Lacerda Dantas, infectóloga de la Universidad Federal de Rio Grande del Norte (UFRN).

La Dra. Lacerda es integrante de una vasta red de profesionales médicos brasileños y extranjeros empeñados en demostrar la viabilidad del tratamiento precoz para la contener l el Covid-19 al contrario de la postura adoptada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), sociedades médicas y asociaciones profesionales de varios países, con amplio respaldo de la prensa internacional. Esto, a pesar del gran éxito obtenido en el tratamiento de la enfermedad en numerosos países, inclusive más pobres que Brasil (entre ellos, Kenia, país africano con 53 millones de habitantes, quien hasta inicios de mayo registró solamente 164 mil casos con 299 muertes, contra los 15.2 millones de casos y 423 mil muertes de Brasil, con una población cuatro veces mayor).

En un video subido a su cuenta en Instagram, después de su testimonio junto con algunas colegas en la Comisión de Seguridad Social y Familia de la Cámara de Diputados, convocó a la población en general a manifestaciones públicas por el derecho de los pacientes a tener acceso a un tratamiento precoz en el Sistema Único de Salud (SUS– servicio de salud universal del Estado) y por la autonomía médica para el uso de los medicamentos usados en este tratamiento, amenazados de embargo por la Comisión Nacional de Incorporación de Tecnologías en el SUS (Conitec);

“La gente necesita realmente ocupar espacios y hacer escuchar nuestra voz. Estamos cansados, estamos llegando al límite de nuestro poder. Todo el poder emana del pueblo. Y si las poblaciones, que necesitan verdaderamente ser tratadas con acceso a medicamentos en el SUS y, principalmente con médicos que están comprometidos a hacer de eso una misión, y que ni siquiera ganan un poco de dinero, y que no tienen conflicto de interés alguno, están siendo perseguidos inclusive en la investigación clínica, como el Dr. Flavio Cadegiani, el Dr. Ricardo Zimerman, quienes actualmente no pueden seguir adelante con sus estudios en la CONEP (Comisión Nacional de Ética en Investigación). La gente necesita que esto sea discutido en la CPI (Comisión Parlamentar de Indagación, instalada en el Congreso Nacional) de la Covid. Necesitamos tener voz allá. No sirve de nada quedarse allá hablando en nuestro nombre, poniendo que somos médicos que prescriben los kits. Nosotros somos médicos y recetamos a nuestros pacientes individualmente, Tenemos más de 12 medicamentos a nuestra disposición. Y yo exijo ese respeto; no voy a ser etiquetada como médica de político tal. Merecemos ese respeto y quiero ese apoyo de la población. Llegó el momento que la gente exija al Congreso que el paciente tenga derecho, en el SUS, a un tratamiento precoz integral (…)”

Aplicar el tratamiento es urgente ante la mayor agresividad de la nueva cepa del coronavirus registrada en Brasil, la llamada P1. Como lo define el manifiesto de la Asociación de Médicos por la Vida, divulgado en febrero pasado:

“Destacamos que el tratamiento precoz no es solamente el uso de una u otra medicina, sino la correcta combinación de medicamentos como la Hidroxicloroquina, la Ivermectina, la Bromexina, la Azitromicina, el Zinc, la vitamina D, anticoagulantes, entre otros”.

El rechazo inaudito al tratamiento precoz llega al extremo que la nueva secretaria extraordinarios en el Enfrentamiento a Covid 19 del Ministerio de Salud, Luana Araújo, ha tachado la práctica como “neocuranderismo” (O Globo, 12 de mayo de 2021).

Una evidencia del desprecio internacional para el tratamiento de la enfermedad es el informe del Panel Independiente para la Preparación y Respuesta a la Pandemia, divulgado el 12 de mayo. Presidido por la ex-primer ministra neozelandesa Helen Clark y la expresidente liberiana Ellen Johnson Sirleaf.

El documento de 86 páginas tiene una única mención –indirecta y ambigua. Al tratamiento precoz, el cual ha proporcionado resultados positivos en todas partes donde se ha practicado adecuadamente:

“(…) Un cierto número de pruebas clínicas adaptativas fue lanzado, proporcionando rápidas evidencias, por ejemplo, la prueba de Recuperación del Reino Unido, en junio de 2020, ya había demostrado la eficacia de la dexametasona (corticoide –n. e) y la falta de beneficio clínico del uso de la hidroxicloroquina en la Covid-19 (…)”

Es oportuno recordar que, tanto los corticoides como la hidroxicloroquina, antivirales como la ivermectina, antibióticos, anticoagulantes y otros medicamentos, ya estaban siendo utilizados en todo el mundo, desde los primeros meses de la pandemia, y a la fecha ya existen evidencias contundentes de su eficacia. Curiosamente, la OMS solamente pasó a recomendar los corticoides en septiembre de 2020 y los anticoagulantes en enero pasado.

Un factor relevante es que la azitromicina, hidroxicloroquina e ivermectina son medicamentos de bajo costo usados desde hace décadas en una serie de tratamientos, lo que favorece su uso en los países menos desarrollados. El hecho de que sus patentes estén vencidas ha levantado sospechas de que su uso ha sido obsoleto en favor de medicamentos más nuevos y sujetos a patentes, principalmente de las grandes multinacionales farmacéuticas, lo que explicaría, en parte, la falta de reconocimiento al tratamiento precoz de la Covid-19.

El histérico rechazo al tratamiento precoz ganó contornos de una auténtica cacería de brujas y tiene muy poco que ver con la Ciencia con “C”, y mucho más con una tóxica mezcla de intereses económicos y políticos, falta de ética profesional y complicidad ideológica de gran parte de la prensa, insuflada por las redes sociales.

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