El melodrama nuclear de Netanyahu

La actuación bufa del primer ministro Benjamín Netanyahu en la Asamblea General de Naciones Unidas, con su pancarta de una bomba de caricatura, para exigir una “línea roja” a la capacidad de enriquecimiento de uranio de Irán, indica el retorno a la actitud agresiva del gobernante israelí contra Teherán. Al transferir a la “comunidad internacional” la responsabilidad de última hora para limitar la capacidad técnica iraní, Netanyahu demuestra que entendió los recados nada sutiles que le ha enviado Washington, donde tanto la Casa Blanca como el Pentágono reiteran públicamente que no apoyaran un ataque directo a las instalaciones atómicas iraníes. Para aumentar la furia de los belicistas israelíes, el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Martin Dempsey, afirmó con todas sus letras que Estados Unidos no serían “cómplices” de un posible ataque militar israelí.

La representación del primer ministro, ha sido comparada con la célebre presentación del secretario de Estado Colin Power, en febrero de 2003, quien se atrevió a mostrar con proyecciones de transparencias los supuestos laboratorios móviles de armas químicas iraquíes, como parte del malogrado esfuerzo del gobierno de George W. Bush para convencer al mundo de la necesidad de invadir Irak. En el caso de Powell, como se recordará, los inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), se cansaron de afirmar que las armas de Saddam Hussein para la destrucción de masas no existían. En lo que toca a los esfuerzos iraníes para adquirir la capacidad de crear su tecnología atómica, la Estimación de Información Nacional más reciente, que reúne las posiciones de las 16 agencias de inteligencia de Estados Unidos, sigue sosteniendo la posición de que no hay ninguna prueba de que Irán esté comprometido a militarizar su capacidad nuclear.

Otra evidencia de que los “halcones” tuvieron que bajarle la espuma a su chocolate fue la entrevista del embajador de Estados Unidos en Israel, Dan Shapiro, al periódico The Times of Israel, luego de la actuación de Netanyahu. Los discursos del premier y del presidente Obama, dijo, demuestran que las dos capitales están “totalmente en sintonía.”

“Estamos enfocados por completo en el mismo objetivo, que es evitar que Irán adquiera un arma atómica. Sostenemos las consultas más estrechas posibles, en los estratos más altos de nuestro gobierno. Estamos concentrados, de forma absoluta, a alcanzar ese resultado, juntos. Y hemos estado muy bien coordinados hasta ahora, y creo que seguiremos muy bien coordinados”, dijo.

Por otro lado, a pesar de la negativa de ceder a los delirios belicistas de Netanyahu, Washington mantiene una posición de clara hostilidad contra el régimen de Teherán, lo que se muestra en la decisión del Departamento de Estado de retirar la calificación de terrorista al grupo insurgente iraní MEK (Muyahadín-e-Jalq). Durante la guerra contra Irak (1980-1988), el MEK se unió a los agresores iraquíes contra el régimen teocrático iraní. El gobierno iraní, que atribuye al MEK los asesinatos de más de 12 mil personas en las últimas tres décadas, consideró la medida una demostración de los criterios dobles del gobierno estadounidense ante el terrorismo.

No obstante, en otra evidencia de que sectores del “establishment” estadounidense comienzan a manifestar una actitud más realista sobre el problema iraní fue la invitación que hiciera el selecto Consejo de Relaciones Exteriores de Nueva York (CFR) al canciller Ali Akbar Saleji, para exponer ante la plana mayor de la entidad las posiciones de su país. En esa oportunidad, Saleji dijo lo obvio -que nuclearizar su arsenal sería contraproducente.

De acuerdo con el canciller, la creación de un arma atómica enfrentaría a Irán con los mucho mejor armados, los Estados Unidos: “Si Irán escogiese el camino del armamento nuclear… esto atraería más amenazas del otro lado. Porque, supongamos que quisiésemos poseer la técnica para fabricar armamento nuclear y nos hiciéramos de una o dos bombas rudimentarias; ¿quién está del otro lado? No son India y Paquistán. A todas luces son Irán y Estados Unidos. ¿Podremos algún día quedar en pie de igualdad con Estados Unidos en este campo? ¿Alguna persona racional piensa en desafiar a Estados Unidos? ¿Un país como Irán? Ciertamente, no (CFR, 2/10/2012).”

Saleji afirmó que las negociaciones entre Irán y las potencias occidentales han sido “desbaratadas” por un “fantasma.” “Siempre que los dos lados llegan cerca de un algún tipo de entendimiento mutuo, de alguna forma, se desbarata… Una tercera parte fantasma ha desmantelado esto,” dijo, sin revelar la identidad del “fantasma.”

Lo que Saleji no dijo, evidentemente, fue que la renuncia iraní a las armas atómicas no se aplica a la obtención de la capacidad técnica de construirlas. A todas luces, el programa de Teherán contempla la adquisición de esa capacidad, así como ocurre con países como Alemania, Japón, Corea del Sur, África del Sur, Brasil, Argentina y otros -lo que le otorgaría una capacidad considerable de contención ante las amenazas de potencias nucleares como Estados Unidos e Israel. Para muchos analistas, es exactamente esa capacidad la que los belicistas estadounidenses, israelíes y europeos quieren impedir.

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