El indigenismo fabrica conflictos en el Sur de Chile

 

El conflicto provocado por las agresiones de los indígenas mapuches en Chile contra los productores rurales y contra sus propiedades se ha agravado a lo largo de las últimas semanas.  Tan sólo entre los días 10 y 12 de octubre, en un periodo de tan sólo 72 horas, se registraron cinco atentados incendiarios en las regiones de Biobío y de La Araucanía, en el Sur del país.  La región de los ataques es la que la dirigencia intelectual del movimiento mapuche ha definido que será  parte de una región autónoma, la demanda histórica en que respaldan todas sus acciones  empapadas en los dogmas de la ideología etnonacionalista.  En otras publicaciones hemos documentado la red internacional  que le da cuerda al reloj del estatuto de la autonomía mapuche.

Uno de los ataques más violentos fue contra la comuna de Cañete, en Biobío, donde un grupo de 30 indígenas encapuchados atacó a tres policías destacados para proteger una propiedad rural que anteriormente había sido blanco de tentados violentos.  Según el prefecto de la provincia de Arauco, que comprende las regiones afectadas por los atentados, “antes de los ataques, los policías se retiraron a un lugar más seguro,” es decir, las mismas fuerzas de seguridad chilenas son rehenes de los ataques (La Tercera, 13/10/2015).

En la región de la Araucanía hubo también incidentes graves la madrugada del día 12 de este mes, cuando un grupo de enmascarados destruyó maquinaria y galpones de haciendas en la zona rural de la localidad de General López.  Un trabajador resultó herido por los agresores, y según la policía, en la zona se encontraron volantes en defensa de la causa mapuche, así como manifiestos para la liberación de indios presos por atentados semejantes.

Un representante de los agricultores de la región, Gloria Naveillán, afirmó que ya había diversas amenazas en la región hechas por los mapuches.  Según ella, “hay zonas complicadas, como General López, donde ocurrieron actos terribles, (…) donde hay construcciones que ya cuentan con protección policiaca.  Sin embargo, estos actos son una afrenta.”

En el mismo tono crítico, la Multigremial Nacional de Emprendedores (MNE) y la Confederación Nacional del Transporte de Carga de Chile protestaron contra la falta de reacción por parte del Estado chileno.  El presidente de MNE, Sergio Pérez, afirmó estar organizando junto con otras entidades representativas de los productores rurales una gran caravana a la capital, Santiago, para presionar al gobierno para que enfrente el problema con seriedad.

Los mapuches representan más de 600 mil personas, lo cual es casi el 4 por ciento de la población chilena, de los cuales cerca de 60 por viven en las ciudades. En los últimos años, parte de la comunidad se ha organizado en movimientos de reivindicaciones, algunos de los cuales han adoptado tácticas cada vez más agresivas.

Lo cierto es que el gobierno chileno ha adoptado una postura condescendiente ante los ataques indígenas.  Un ejemplo es el actual intendente de la región, Andrés Jouannet, quien se negó a calificar los ataques de “actos terroristas.”  Tal posición desagradó profundamente a los representantes de las víctimas de la violencia indigenista, que se quejan de la inseguridad jurídica que están viviendo (El Libero, 14/10/2015).

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