El inicio de 2016 fue marcado por diversos cambios espectaculares alrededor del globo. El más importante fue el fin de las sanciones económicas occidentales contra Irán, continuación del histórico acuerdo nuclear firmado en julio del año pasado, en Viena, entre Irán, seis países (Estados Unidos, Reino Unido, Rusia, China, Francia y Alemania) y la Unión Europea. Por primera vez en décadas, Irán tiene condiciones para convertirse en un gran factor político del Medio Oriente, así como en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
Sin embargo, se ha observado una dura reacción a ese nuevo papel de Irán, en especial, por parte de Arabia Saudita, la que ha hecho todo lo posible para destruir el papel político que desempeña Irán en la región –en especial la disminución artificial de los precios del petróleo en el mercado internacional. La acentuada caída de los precios del barril de petróleo no sólo ha perjudicado a Irán, sino también a Rusia, y atiende a los deseos de los que diagnostican un nuevo derrumbe del país.
Simultáneamente, desde finales de diciembre y principios de este año, se han hecho esfuerzos tanto por Rusia como por Estados Unidos para detener la crisis de Ucrania y para promover el cumplimiento de los Acuerdos de Minsk II (que incluyen medidas para establecer el cese al fuego en las regiones ucranianas de Donetsk y Lugansk, reformas constitucionales, elecciones regionales y la garantía de una condición jurídica especial para el Este del País), de modo que se establezca el camino para un acuerdo de paz en Siria.
Un indicio de los avances en ese sentido fue el encuentro el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, con el canciller ruso, Serguei Lavrov, en Zurich , Suiza, el 20 de enero pasado. Los dos ministros analizaron la situación de Siria y la necesidad de establecer programas humanitarios en ese país por Naciones Unidas, la Cruz Roja y otras organizaciones internacionales. En la entrevista de ambos funcionarios con la prensa, Lavrov destacó que Rusia está preparada para coordinar la ayuda humanitaria para Siria con la coalición encabezada por Estados Unidos.
Según él, la resolución 2254 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas “sigue siendo la base principal para cualquier avance.” La resolución fue adoptada en diciembre pasado en apoyo de los acuerdos de Viena por alcanzar un acuerdo más amplio para la paz de Siria, los cuales aprobarán la realización de las negociaciones de paz con la participación de representantes de la oposición y del gobierno de Bashar al-Assad, que deberán iniciarse el 29 de enero. Los objetivos finales de las negociaciones serán definidos con el establecimiento de un gobierno de transición, la reforma de la Constitución y la realización de nuevas elecciones en 18 meses, en las cuales el pueblo sirio deberá decidir el futuro de su país.
Los dos ministros estuvieron de acuerdo también en que el paquete de medidas del Acuerdo Minsk II, aprobado en septiembre de 2014, se debe cumplir de “forma plena y consistente.” Kerry fue acompañado por la secretaria de Estado asistente, Victoria Nuland, quien días antes tuvo una reunión con el asistente de la presidencia de Rusia, Vladislav Surkov, en Kaliningrado. Kerry confirmó que el trabajo de Estados Unidos respecto a Ucrania será el de apoyar al grupo de contacto conocido como Cuarteto de Normandía, formado por Rusia, Ucrania, Francia y Alemania, que se habrá de reunir este mes de enero en Minsk, Bielorrusia, para tratar de alcanzar un acuerdo que apacigüe el Este ucraniano. En este sentido, Lavrov afirmó que “la posición positiva de nuestros socios estadounidenses en relación con el Cuarteto de Normandía fue confirmada.”
Rusia es más resistente que lo que a muchos les gustaría
El tabloide alemán Bild publicó el 11 de enero una larga entrevista concedida por el Presidente ruso, Vladimir Putin. Esta fue la segunda entrevista concedida por el mandatario ruso al periódico en diez años, y en ella se mostró como un político que, en lugar de emplear un lenguaje autoritario, trata de identificar las causas de la crisis entre Rusia y Occidente, en particular, la actitud de Alemania. Para Putin, la causa de ese deterioro de las relaciones bilaterales tiene relación con la caída del Muro de Berlín, hace ya 25 años, “cuando nosotros no promovimos la superación de la división de Europa. Hicimos todo mal. Se erigieron muros invisibles en el Este de Europa. Hubo una serie de errores de ambos lados, lo que finalmente desembocó en la crisis que vivimos hoy.”
Putin se refirió al ex secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Manfred Wörner, quien en 1990 aceptó que la OTAN no debería extenderse hacia el Este luego de la caída del Muro de Berlín, en la misma actitud que muchos otros políticos alemanes, como Egon Bahr, uno de los exponentes del Partido Social Demócrata (SPD). Según Putin, existen documentos no publicados que registran las conversaciones que sostuvo Bahr en Moscú en los primeros años de los años noventas del siglo pasado, luego de encuentros con otros dirigentes alemanes, como el canciller Helmut Kohl y el ministro de Relaciones exteriores Hans Dietrich Genscher con el presidente soviético Mijaíl Gorbachov.
Putin recordó que en junio de 1990 Bahr afirmó: “Si no se dan pasos decisivos para evitar la división de Europa en nuevos bloques, esto llevará al aislamiento de Rusia.” Para evitar este riesgo, según Putin, “Bahr hizo una propuesta muy concreta, en la que Estados Unidos, la ex Unión Soviética y los estados de la región deberían definir una nueva zona en Europa Central, en la cual la OTAN no pudiese penetrar con sus estructuras militares.”
La expansión de la OTAN al Este se pudo haber impedido, recalcó Putin, si hubiese habido la necesaria voluntad política. Pero la “OTAN y Estados Unidos quisieron tener una victoria total sobre la Unión Soviética. Deseaban sentarse solos en el trono de Europa, donde todavía se encuentran en la actualidad, y estamos debatiendo ahora sobre esas crisis, que, de otra forma, no tendríamos. Es impulso para ser absolutamente triunfantes se puede observar también en los planes estadounidenses para sus sistema de defensa contra proyectiles.”
El pretexto para la instalación del escudo contra proyectiles siempre es el de la supuesta amenaza nuclear iraní, la cual perdió credibilidad con el histórico acuerdo firmado recientemente con aquel país, subrayó Putin. Afirmó además que Estados Unidos, al insistir en negar esa realidad, mantuvo las negociaciones para instalar el sistema contra proyectiles en España, Rumania y Polonia.
Por otro lado, Putin admitió que Moscú también cometió muchos errores y tuvo una serie de problemas, luego de la desaparición de la Unión Soviética, “por los cuales nadie más que nosotros fuimos responsables: la quiebra de la economía, la destrucción del sistema social, el separatismo y, en consecuencia, los ataques terroristas que sacudieron el país. Sobre eso no tenemos que esperar a que nos culpen en el exterior.”
Las relaciones ruso alemanas son un buen ejemplo del deterioro de las relaciones entre Moscú y Occidente, que se deterioraron mucho en los últimos dos años, pero Putin destacó que la relación histórica entre ambos pueblos permanece intacta. No obstante, dijo, el volumen anual de negocios bilaterales llegó a 80 mil millones de dólares en 2005, lo que generó muchos empleos en ambos países, se redujo a la mitad. Según Putin, las sanciones occidentales fueron concebidas “para ayudar a que Ucrania hiciera retroceder geopolíticamente a Rusia. Son estúpidas y causan daño a ambos lados.” Indicó que tales efectos se pueden ver en los mercados financieros, “más o menor daño, en este momento, vienen de la caída de los precios de la energía.”
El presidente ruso calificó la relación personal con la canciller alemana Angela Merkel de “empresarial,” y recalcó que, a pesar de la crisis ucraniana, Merkel ha mantenido la comunicación personal con él y ha buscado una solución de la crisis del Este Europeo. Destacó que la razón por la que el acuerdo de Minsk II no se realizó es culpa exclusiva “del gobierno de Kiev… Lo más importante es la reforma constitucional de 11 puntos.” Esta reforma constitucional, que debió ser aprobada en 2015, como condición para dar autonomía al este de Ucrania, seguida por medidas para construcción de la confianza y de garantía de la seguridad de las fronteras, es de responsabilidad exclusiva de Kiev.
Putin dejó claro que, al contrario de la apabullante campaña de propaganda conducida por la prensa occidental, Rusia “no reclama la condición de superpotencia,” aunque sea verdad que todo aquel que pretende “disminuir el significado de Rusia en el mundo (referencia directa a la afirmación de Barack Obama de que Rusia sería un poder regional) solamente quiere engrandecerse a sí mismo o a su propio país. Eso es un error.
El líder del Kremlin concluyó afirmando que Rusia no tiene ningún problema en particular para volver, si se diera el caso, a establecer relaciones con el G-8 o con la OTAN. Aunque espera que no haya ningún conflicto militar a causa del enfrentamiento entre Turquía y Rusia, Putin dio la siguiente respuesta al preguntársele sobre las pretensiones de Moscú respecto a Siria: “Puedo decir, definitivamente, lo que nosotros queremos. No queremos que Siria termine como Irak o Libia. Vean a Egipto: debo agradecer al general (Abbdel Fatah) al-Sisi, que asumió el poder en medio de una situación de emergencia, y asumió las responsabilidades para estabilizar el país. Tenemos que hacer todo lo posible para apoyar al líder legítimo de Siria. Eso no debe significar que todo seguirá siendo como antes. Si la estabilización del país se desenvuelve adecuadamente, deberá ser seguida de una reforma constitucional y por elecciones presidenciales en un plazo corto de tiempo. Solamente el pueblo sirio puede decidir quien deberá gobernar el país en el futuro.”

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