Además de exponer la profundidad de la corrupción que corroe el actual sistema político partidario, la embestida contra el presidente Michel Temer desenmascara el verdadero centro de poder enraizado en Brasil. Se trata del sistema rentista engranado en torno del servicio de la deuda pública, en los últimos tiempos convertido en un poder moderador de facto, que sin ser depositario de alguna legitimidad, sí goza de poderes e inmunidades semejantes a los que se conferían al Emperador en la Constitución de 1824.
Ese poder ilegítimo está listo a supervisar la agonía de la denominada Nueva República, para preservar al máximo posible los privilegios que a diestra y siniestra ha conquistado en la últimas tres décadas, consolidando un auténtico parlamentarismo pro rentista, es decir un sistema “rentoparlamentario” elevado a núcleo de la gobernabilidad del Poder Ejecutivo.
En este contexto no puede ignorarse que la agresiva campaña contra el presidente Temer haya sido deflagrada por intermedio del vocero oficioso del sistema de usura al que nos referimos, la poderosa empresa de comunicación Organizaciones Globo, en cuyos medios de comunicación escritos y otros, ya anticipan la defenestración del Presidente, antes de que ocurra la decisión del Congreso Nacional, que en los próximos días tendrá que pronunciarse sobre los cargos de la Fiscalía General, que acusa a Temer de corrupción pasiva. “El mercado ya ve un escenario más favorable sin Temer”, decía un escandaloso encabezado del periódico O Globo en su edición del 9 de julio.
Es también vergonzosa la ofensiva en las redes sociales de la tropa de artistas que trabaja en la Red Globo de Televisión, presionando a los miembros del Congreso para que exijan el impedimento de Temer. Para situar bien al elenco de la comedia, baste recordar que la familia propietaria de la empresa, los Marinho y sus artistas, han sido activistas incansables del programa post moderno de lo políticamente correcto que abarca causas surtidas: radicalismo ambientalista e indigenista, la ideología de género, aborto, desarme civil, etc. Campañas que tanto dañan los valores culturales y espirituales de las familias brasileñas.
No obstante, todavía permanece la interrogante de por qué razón, después de empeñarse en entronizarlo, el sistema pro rentista decidió desechar a un presidente comprometido con la imposición de las reformas económicas neo liberales exigidas por los dueños del “mercado”.
Ahora, las fichas se concentran en asegurar que el diputado Rodrigo Maia, presidente de la Cámara de Diputados, quien de acuerdo a la Constitución sería el sustituto del presidente Temer, para cumplir lo que resta del mandato presidencial que termina el 31 de diciembre de 2018, mantenga el ruinoso programa económico financiero que comandan dos emisarios del sistema financiero globalizado: el ministro de Hacienda Henrique Meirelles y el presidente del Banco Central, IIan Goldfajn, los últimos responsables del catastrófico escenario económico por el que atraviesa el país, sin una perspectiva efectiva de que será revertido a corto o mediano plazo.
La analogía histórica con el poder moderador del Brasil Imperio no es fortuita. En 1822, los principales obstáculos para el desarrollo del Brasil independiente eran el régimen esclavista y el analfabetismo que asolaba a más de 90% de la población, maniatando cualquier posibilidad de progreso social y de modernización de la economía. Hoy con la Cuarta Revolución Industrial a las puertas y un nivel inaceptable de analfabetismo funcional, es evidente que el país no podrá avanzar mientras continúe atado a las cadenas del rentismo.

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