Renacen los temores de una crisis sistémica global

Economic-Crisis

Las vertiginosas oscilaciones en las bolsas internacionales están cuestionando nuevamente la estabilidad del sistema financiero global. No se trata de un efecto cascada de derivado del enfriamiento de la economía china y de la consecuente caída de las acciones de la Bolsa de Shangai, en que muchos han insistido con una cierta dosis de oportunismo. La verdad es que se cosechan los frutos venenosos sembrados por la “flexibilización cuantitativa” de la Reserva Federal estadounidense, del Banco Central Europeo (BCE) y otros bancos centrales. Nada que no hayamos anticipado en artículos anteriores.

Las colosales emisiones de liquidez hechas en los últimos años por aquellos bancos centrales, que ascienden a dos billones de dólares, inflaron de forma irreal sus propios balances, en un esfuerzo por salvar los bancos “demasiado grandes para quebrar”, que estando en crisis y bajo riesgo de bancarrota, andan comprando nuevos títulos de países con deuda pública creciente y así desatan inflación en los valores de las bolsas mundiales.

Esta inundación de liquidez nueva trae consigo la amenaza de una explosión inflacionaria inmediata. Sin embargo, hasta ahora, los grandes “gestores” de la crisis han sido capaces de “pilotearla”, desviándola hacia las cotizaciones en las bolsas de valores, por ello elevándolas hasta los niveles estratosféricos de antes de 2007.

Todo esto, claro, sin ninguna vinculación con la economía real, la cual está en franca recesión.

En realidad, más que en los precios, ¡la inflación estaba en los mercados accionarios! Tal cuadro fue registrado, hasta por el banco de Liquidaciones Internacionales (BIS), que afirmó en un informe reciente:

“A pesar de todos los esfuerzos para salirse del cono de la sombra de la crisis financiera, las condiciones económicas mundiales aún están lejos de la normalidad. La acumulación de deudas y riesgos financieros, la dependencia de los mercados financieros en relación a los bancos centrales y la persistencia de las bajas tasas de interés, parece haber regresado a lo normal. Pero solamente porque una cosa sea rutinaria, no quiere decir que sea normal”.

De hecho, si una enfermedad se vuelve rutinaria y crónica, esto significa una mejoría del estado de salud del enfermo.

Las tasa negativas de interés cobradas por los bancos centrales están ocasionando nuevos riesgos financieros graves. En los primeros cinco meses de este año, títulos de deuda soberana en cantidad superior a dos billones de dólares se negociaron a tasas negativas, Previsiblemente, esto llevó a bancos y grandes operadores financieros a invertir a “riesgo moral”.

Para mantener sus compromisos, las aseguradoras internacionales están en la búsqueda de retornos elevados, todavía más arriesgados. Entre 2007 y 2013, la proporción de títulos en sus carteras con calificación inferior de “A” pasó del 20% al 30% del total. Incluso los fondos de inversiones han desempeñado un papel más agresivo en los mercados. En 213, los mercados de capitales y gestión de fondos controlaban 75 billones de dólares, el doble de lo que hace diez años, al mismo tiempo en que se registraba una fuerte concentración, colocando 40% de los mercados en manos de solamente 20 de esos fondos.

La dependencia de los mercados financieros en relación a los bancos centrales y sus decisiones ha crecido peligrosamente. Estos últimos tienen 40% de todos los títulos públicos denominados en monedas importantes. Como demuestran los últimos acontecimientos en los mercados accionarios, ellos se volvieron grandes jugadores en los mercados, no solamente por la disponibilidad de liquidez, sino también por medios de compras directas de títulos y acciones. Esta es una distorsión que revela la irrelevancia de las políticas monetarias de los gobiernos de los diversos países.

Hay que considerar que la mera posibilidad de un aumento de las tasas de interés por la Reserva Federal estadounidense, como se ha especulado, es suficiente para poner a todos los mercados en fibrilación. Muchas economías emergentes ya fuertemente perjudicadas por la desvalorización de su moneda, temen una fuga de capitales hacia el mercado del dólar.

No fue accidental que, en el segundo semestre de 2014, el dólar se revaluó en 20% y los precios del petróleo cayeran 50%. Se intenta hacer pasar cono normal las grandes y súbitas oscilaciones que tienen un profundo efecto en las relaciones económicas internacionales. Las inversiones empresariales están débiles en cualquier parte, a pesar de la explosión de fusiones y adquisiciones y recompras de acciones propia financiada con emisiones de fianzas.

Según el BIS, los “booms” financieros y las llamadas políticas monetarias “facilitadoras” también provocaron en todo el mundo una reducción en la tasa de crecimiento de la productividad. Se estima que, en el período 2004-2007, la pérdida anual del crecimiento de la productividad media fue de 0.4%, siendo de 0.6% entre 2007 y 2013. Esta fue la causa de la distorsión en el mercado laboral, donde la pérdida de puestos de trabajo calificados fue parcialmente cubierta por otros menos calificados y en diferentes sectores. Los puestos d trabajo perdidos en la industria, por ejemplo, fueron parcialmente sustituidos por otros en el sector de servicios, en general de menor remuneración.

Cuando la Reserva Federal inició sus inundaciones de liquidez, conocidas como “facilitación cuantitativa” (QE, siglas en inglés), muchos gobiernos, entre ellos el hindú y el brasileño, denunciaron el inicio de una “guerra monetaria”. Este nuevo capital especulativo entró vigorosamente en los países emergentes, creando burbujas en diversos sectores y desestabilizando las economías locales. En seguida, Washington dejó claro que era una medida tomada de acuerdo a sus intereses nacionales, a la cual todos tenían que adaptarse. Posteriormente, la decisión de “Fed” de suspender la QE provocó fugas de capitales y la desvalorización de las monedas de aquellos países.

Por tanto, no es de admirar que China no quiera aceptar el juego y haya decidido devaluar de manera competitiva su moneda nada menos que ¡seis veces en un corto período de tiempo!

Estamos nuevamente corriendo el riesgo de una crisis sistémica, agravada por intereses y conflictos nacionales que parecen ser cada vez más irreconciliables. En vez de decidir actuar en conjunto, en el ámbito del G-20, se sigue pensando que es posible actuar unilateralmente, mientras que los problemas son de carácter global.

x

Check Also

La trampa de la dependencia de las materias primas

El informe “Estado de la dependencia de commodities 20212 (“State of Commodity Dependence 2021”), recientemente ...