Macron, presidente virtual

La victoria de Emmanuel Macron en la elección presidencial de Francia, fue celebrada con fanfarrias por diversos tipos de fuerzas identificadas con el globalismo, estas la valoraron de un triunfo de los “valores europeos”, contra el “populismo” de corte fascista atribuido a su contrincante del Frente Nacional, Marine Le Pen. La excandidata presidencial estadounidense, Hillary Clinton, sintetizó el alboroto en un mensaje divulgado en su cuenta Twitter, fue un trofeo “para Francia, para la Unión Europea y para el mundo”.

El Financial Times de Londres respiró aliviado afirmando que, “Victoria de Macron le da a Europa una prorrogación frente a las fuerzas del populismo”.

La marcha triunfal, del candidato del movimiento En Marcha, por la explanada del Louvre, simboliza el significado de los laureles. Primero se escuchó la Oda a la Alegría de la Novena Sinfonía de Beethoven, no por su excelso mensaje, sino por ser el himno oficial de la Unión Europea. Solo después de su discurso se entono el himno nacional, la Marsellesa.

Lo que se espera de Macron fue explicito en un reportaje publicado en el periódico ingles The Guardian el 8 de mayo de 2017:

“(…) Esa elección, fue más que nada, el rechazo de lo que podría haber sido –para Francia, para Europa y para Occidente en general- sumergirse en una nueva edad de las tinieblas (…) El discurso de victoria de Le Pen habría sido sobre el adviento de una “alianza europea de naciones libres y soberanas”, destinada a sustituir a la UE, y luego habría hablado del abandono francés de las estructuras integradas de la OTAN ( que ella ya había denominado de una “amenaza a la independencia nacional”) así como de revertir las sanciones contra Rusia”.

En este informativo ya habíamos adelantado que Macron es un personaje pastoreado por los altos círculos oligarcas, en particular, la familia Rothschild, para representar sus intereses en la arena de la política francesa y europea, en un momento en que lo los efectos dañosos de la globalización se cuestiona cada vez más en Europa.

La campaña presidencial de Macron fue diseñada por la empresa de comunicación corporativa Steele&Holt, cuyos principales clientes son la familia Rothschild y la multinacional de seguros AXA. Esta última es presidida por Henri de LaCroix, quinto duque de Castries y también presidente del Grupo Bilderberg, del Instituto Bósforo y del Instituto Montaigne, entidades de la crema y nata del mero Establishment anglo-americano. (Réseau Voltaire, 10/05/2017).

O sea, los franceses eligieron para presidente, una personalidad artificial, comprometida con un programa que poco tiene que ver con los intereses históricos de Francia.

Sin embargo, pudiera ser que el alivio de los globalistas sea momentáneo. Primero en cuanto a la aplastante votación para Macron de un 66% de los votos validos contra el 34% de Le Pen, el hecho es que el conquistó efectivamente, menos de un cuarto del electorado, considerando el índice de abstención de un 25% (el más alto desde 1969), otro 10% de votos nulos y los 43% de sus electores que afirmaron haber votado únicamente para impedir la victoria de Le Pen.

Además, el movimiento virtual de Macron no tiene ni un diputado para disputar las elecciones parlamentares en junio. Por lo contrario, el Frente Nacional de Le Pen, tuvo la mayor votación de

su historia y seguramente la capitalizará para convertirse en la principal fuerza de oposición. Por eso, el tercer tiempo de las elecciones será determinante para la gobernabilidad de Macron.

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