Los supremacistas estadounidenses no desisten

Choosing to lead JHI

No sorprende que, ante las dificultades para mantener el pulso hegemónico anglo-americano, un grupo de ideólogos del Establishment  estadounidense  se haya apurado en presentar al mundo –y, en particular dedicado, al eventual vencedor de las elecciones de 2016- un nuevo manifiesto que proclama la extensión del “Nuevo Siglo Americano”, originalmente anunciado con fanfarrias en la década de los 1990sb.

La pretensión del documento se muestra desde su nombre: “Eligiendo ser líder: política exterior estadounidense para un mundo desordenado –Una agenda de gobierno amplia que restaure el liderato estadounidense en la política exterior”. El documento fue elaborado por más de 100 “expertos” ligados a la llamada  Iniciativa John Hay (JHI), siglas en inglés) que se define como:

“Una red voluntaria de más de 250 expertos en política exterior, defensa e inteligencia, que asesoran a funcionarios electos y candidatos a cargos públicos. Ella ha contrarrestado las corrientes de pensamiento neoaislacionista en ambos de nuestros grandes partidos políticos, articulando y defendiendo el internacionalismo conservador (sic). (…) Ella enfatiza la importancia de un liderato estadounidense  seguro de sí mismo, para proteger nuestro país, fomentar la paz y la prosperidad económica internacional, fortalecer nuestros amigos y apoyar los valores de la libertad y el mando de la ley. La JHI fue fundada en 2013, por Eliot Cohen, Eric Edelman y Brian Hook”.

En los epígrafes puestos en la presentación, el diputado Kevin McArthy, líder de la Mayoría en la Cámara de Diputados, proclama el “excepcionalismo” y la arrogancia que caracteriza el pensamiento de los autores del manifiesto:

“El mundo está hambriento del liderato estadounidense y este libro ofrece una ruta para los líderes estadounidenses que creen, como yo, que cuando los EUA encabezan la línea del frente, el mundo es más seguro, próspero y pacífico (sic). Los EUA son una nación excepcional y nunca deberíamos pedir disculpas por esto. Tenemos un papel único a desempeñar en el mundo y necesitamos, urgentemente, retomar aquel orgullo y la confianza que llevaron a los EUA a convertirse en el país más fuerte del mundo”.

Más claro, imposible.

En el prefacio, escrito por el ex-redactor de discursos del presidente George W. Bush, Peter Wenher, el autor lamenta que el “presidente (Barack Obama), transformó a los EUA en una potencia mundial  renuente y, frecuentemente, pasiva, y el mundo es más turbulento y peligroso a causa de esto”. Por eso, afirma:

“La mayor ambición de este libro es ayudar a los estadounidenses a  recuperar su base y confianza en el liderazgo estadounidense en los asuntos mundiales. Su objetivo es brindar al público, a los legisladores e, incluso, al presidente en potencia, lucidez para pensar  la política exterior en una era de tumultos. (…)

“Con el liderazgo y la políticas correctas en el lugar, los EUA podrán ser nuevamente garante del orden y de la paz global, un campeón de los derechos humanos y un faro de crecimiento económico y florecimiento humano. No hay razón para que el siglo XXI no sea el próximo Siglo Americano. (…) Elegir ser líder ofrece perspectivas y recomendaciones para hacer que ocurra el próximo Siglo Americano. Al hacerlo, creemos que servirá al mundo así como a los EUA”.

Los coordinadores y el lenguaje del documento, divulgado en forma de libro en internet, no dejan dudas de que estamos ante el más reciente grito de guerra de los “neoconservadores”, el ultrabelicista grupo de ideólogos que han dominado la política exterior de Washington en el último cuarto de siglo.

Eliot A. Cohen y Eric S. Edelman son “neocons” con carnet. Cohen, quien actualmente es director del Programa de Estudios Estratégicos de la universidad Johns Hopkins, es uno de los firmantes originales del Proyecto para u Nuevo Siglo Americano (PNAC), el manifiesto original del grupo, divulgado en 1997. Edelman, un diplomático de carrera retirado, aunque no haya integrado oficialmente al grupo, fue asesor del “arquineocon” vicepresidente Dick Cheney para asuntos de seguridad nacional y compartía plenamente la agenda de la camarilla.

Diversos representantes del grupo integran al JHI y participaron de la redacción del documento, cuya esencia  puede evaluarse por los dos parágrafos siguientes, extraídos del capítulo “Reconstruyendo la política exterior estadounidense”, escrito a seis manos por Cohen, Edelman y Hook:

“La actual política exterior de los EUA está fallando en cada prueba que una política exterior de una gran potencia pueda fracasar. Hoy, los enemigos de América no temen a los EUA y los amigos de América dudan de que sea confiable. Ni el pueblo estadounidense ni el mundo en general entienden más los propósitos del poder estadounidense, o, incluso en algunos casos, los principios que los orientan. De hecho, después de una década y media de conflictos en el Oriente Medio y en el Sur de Asia, algunos estadounidenses (sic) llegaron a la conclusión de que la mejor cosa por hacer es retirarse del mundo  y de sus problemas. Algunos argumentan que el papel de los EUA como garante del orden global ya no es necesario, ya que la Historia terminó con la Guerra Fría; hay también aquellos que piensan que los EUA son muy torpes e incompetentes para hacer alguna cosa certera; y, finalmente hay aquellos que piensan que la “construcción de naciones en casa” es algún tipo de alternativa o compromiso en el exterior.

“Estamos en desacuerdo. Creemos que los EUA fuertes son esenciales para el mantenimiento del orden global abierto, bajo el cual este país y el resto del mundo han prosperado desde 1945; que la alternativa a esto no sería una máquina auto-regulable de Estados en equilibrio, sino un paisaje marcado por erupciones de caos y destrucción. Reconocemos los fracasos, así como los éxitos de las políticas pasadas, porque gobernar es elegir, y elegir, siendo el mundo como es, es necesariamente errar. Pero, al mismo tiempo en que entendemos aquellos fracasos y aprendemos de ellos, también creemos que el poderío y la influencia estadounidense han,  en conjunto, servido a nuestro país y al mundo mucho mejor de lo que la debilidad y la introversión estadounidenses”.

El nuevo manifiesto indica que una nueva generación de “neocons” se está preparando para recibir la estafeta dl grupo original de neocon,  a todas luces preocupados por los crecientes cuestionamientos a la hegemonía de la superpotencia “excepcional”, por parte de Rusia y de China. En cuanto a la calidad de la “estafeta”,  anotamos el comentario del  periodista David Stockman, un veterano del escenario político washingtoniano, quien dispara un tiro muy certero contra ellos:

“Estos neocons deberían estar en la cárcel, en lugar de andar profundamente enraizados en los corredores del poder en Beltway(el anillo periférico que rodea Washington, dentro del cual se ubican los principales órganos de gobierno –N. de los E.), comiendo en un suntuoso esplendor,  mientras que el resto de los EUA está empobrecido por las guerras destructivas que ellos promueven. Sus mentiras también han costado millones de vidas inocentes en el exterior. Ellos son un cáncer en el país (…) (David Stockman’s Contra Corner, 5 de septiembre de 2015).

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