La sociedad civil en la lucha contra los carteles y la manipulación de los precios

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Desde su creación,  la Unión Europea (UE) siempre luchó contra la formación de carteles entre los bancos, compañías de seguros y otros agentes económicos. Junto con los monopolios y oligopolios, los carteles representan una amenaza real para el buen funcionamiento de los mercados.

Algunas empresas, para manipular y aumentar los precios, o para dividir al mercado y asumir un aposición dominante o monopolista, deforman la concurrencia legítima con la creación de carteles, es decir, alianzas y acuerdos secretos con algunos competidores.  Comportamientos semejantes distorsionan el mercado y bloquean las innovaciones tecnológicas y las mejoras cualitativas de los productos. Por consecuente, los consumidores pagan más por productos y servicios de calidad inferior.

Los carteles contienen  semillas de corrupción y de manipulación oculta, no solamente de los precios y, a largo plazo, pueden, incluso, incentivar infiltraciones del crimen organizado.

Así, es crucial el papel de los órganos de fiscalización y defensa de la competencia. Muchas veces, estos son confrontados con retos constantes y difíciles. Como en el caso del virus del SIDA, el virus de la manipulación de los precios y de formación de carteles está siempre en mutación. Por tanto, es necesario disponer de instrumentos de investigación, disuasión y represióncada vez más precisos y eficaces.

En Europa, en los últimos años, aumentaron las multas aplicadas a los carteles y a las prácticas de distorsión de los mercados. En 2014, fueron cerca de 2 mil millones de euros. No obstante, esto indica que debajo del tapete se esconde una plétora de ilegalidades –quizá, creciente. En Italia, en 2013,  la Autoridad Garante de Competencia y de Mercado (AGCM), abrió 116 investigaciones por manipulaciones. De esos, 86 fueron concluidos, con la aplicación de sanciones por 9.3 millones de euros. ¡En verdad, es muy poco!

Más recientemente, surgió una gran y generalizada intriga en la industria de servicios financieros. Por ejemplo, a finales de 2014, la Comisión Europea aplicó una multa de 120 millones de euros a JP Morgan, UBS y Crédit Suisse, por la conformación de un cartel para manipular la tasa de interés del franco suizo en la definición de la tasa Libor. La misma operación manipuló las tasas de interés de los derivados correlacionados.

Como lo hemos reiterado, esos “trucos sucios” con la Libor, los mercados de divisas y otros, son el resultado de la acción de carteles creados por los grandes bancos internacionales,  auténticos manipuladores que han “guiado” los mercados en provecho propio. Hay muchas investigaciones en curso, pero, por desgracia, las multas son insignificantes en comparación con las  cantidades de ganancias ilícitas.

Ningún sector de la economía, del más simple al más complejo, está inmune a semejantes políticas. Van desde el mercado del pescado a los productos agrícolas, del equipo de informática y autopartes, vitaminas y distribución de gas. Los perdedores son siempre los consumidores.

Por otro lado,  la consciencia de estas distorsiones está creciendo cada vez más, entre os ciudadanos y las asociaciones de consumidores. Las propias regulaciones de la UE instan a  las entidades privadas y a la sociedad civil a presentar reclamaciones a las autoridades de vigilancia de la competencia, a los tribunales de la propia Comisión Europea.

Y no es secundario el hecho de que la propia Comisión, por intermedio de su Programa  de Prevención contra el Crimen, financió algunas asociaciones italianas, búlgaras, rumanas y británicas, para preparar un modelo específico de investigación, con el objetivo de identificar la presencia de carteles en determinados segmentos de los mercados.

El proyecto transnacional es denominado TECoL (ToolforEnforcingCompetitionLawwww.tecol.eu) e incluye una definición de un modelo que, aplicando en la lucha antimonopolios la teoría matemática de juegos ganadora de premios Nobel, “prevé” el probable comportamiento de los mercados de una o más empresas, en un ambiente de libre competencia, y reacciona  ante la presencia de una discrepancia significativa entre el comportamiento esperado de los participantes y su actitud real.

Sobre las bases de datos estadísticos de Eurostat y de sus similares nacionales, el TECoL hará uso de un algoritmo desarrollado por investigadores jóvenes y matemáticos, que deberá  llevar hacia la identificación de situaciones  incompatibles con el funcionamiento normal de los mercados y de libre competencia. Si la función matemática indica una anormalidad, las autoridades antimonopolio deberán abrir una investigación.

Por lo demás, las organizaciones de consumidores y hasta empresas individuales, muchas veces, perciben las anomalías e irregularidades, pero no logran reunir suficientes pruebas para fundamentar sus sospechas y defender sus derechos e intereses legítimos. Esperamos que este proyecto sea exitoso en el intento de crear un modelo válido de aplicación.

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