Mientras la atención mundial se concentraba en el Golfo Pérsico, las elecciones parlamentarias en Europa y las disputas intestinas en el gobierno de Donald Trump, en Washington, un evento de significado histórico se desarrollaba en la capital de Kasajztán, Astana, entre el 8 y 9 de junio pasado.
En la decimoséptima cumbre de la Organización de Cooperación de Shangai (OCS), dos potencias nucleares rivales, India y Pakistán, fueron, finalmente admitidas como miembros plenos. Con su entrada, el grupo da un paso decisivo para la maduración como entidad de coordinación y cooperación eurasiática en cuestiones estratégicas de seguridad, económicas y en otras áreas, y adquiere una crucial relevancia para la consolidación de un escenario multipolar del poder global.
Creada en 2001, como balance al avance de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) rumbo al Asia Central, la OCS tiene como miembros fundadores a China, Kasajstán, Kirgistán, Tayikistán y Uzbequistán. Con los dos miembros nuevos, el grupo pasa a representar más de la mitad de la población mundial y cerca del 25% del PIB global, además de reunir a cuatro de las potencias nucleares reconocidas del planea. En fila para que se le admita como el próximo miembro pleno, se encuentra Irán, otra de las potencias emergentes que están balizando el nuevo escenario global multipolar. Otros miembros observadores son Afganistán, Bierlorrusia y Mongolia, mientras Azerbayán, Armenia, Camboya, Nepal, Turquía y Sri Lanka son socios del diálogo.
En entrevista a la red RT, el presidente del Observatorio Hispano-Ruso de Eurasia, Fernando Moragón, habló sobre las perspectivas del OCS ampliada:
“Es una organización que tiene muchas posibilidades de convertirse en una especie de organización asiática total; es decir, que agrupe a casi todos los países de Asia y también de una parte de Europa. Hay que tener en cuenta que Bielorrusia es un país observador y ha pedido su ingreso en la organización y que esta podría incluso ampliarse a países como Turquía y Egipto.
“De momento, no es una unión aduanera. A diferencia de la UE, los países de la OCS no quieren tener moneda única, y tampoco quieren tener un ejército único como la OTAN. La organización mantiene la independencia de sus Estados miembros, así como su soberanía. Trabajan mediante acuerdos multilaterales, cooperando cada vez de forma más estrecha en diferentes ámbitos”.
El ingreso de los dos países en la OCS puede, igualmente, contribuir a la reducción de las tensiones y de la rivalidad entre las dos potencias nucleares, que ya libraron tres guerras desde su fundación, en 1949, y entre India y China, con potencial para aminorar el rechazo hindú al gran programa de integración física y económica de Eurasia, La Iniciativa Franja y Ruta, encabezada por Pekín.
“India es una gran potencia, es uno de los países del grupo BRICS y ha sido un aliado tradicional de Rusia, y anteriormente de la URSS. Por su parte, Pakistán, es un aliado estratégico de China en la zona. Por tanto, su entrada conjunta convence a todas las partes”, dijo Moragón.
En su discurso en la cumbre, el presidente ruso Vladimir Putin dio una idea del potencial económico contemplado en la agenda de la OCS:
“En cuanto a los aspectos económicos, creo que debemos concentrarnos en combinar esfuerzos, en combinar estrategias nacionales y proyectos multilaterales entre los miembros de la OCS. Nuestro objetivo es combinar los potenciales de la Unión Económica Eurasiática, de la OCS, de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático y de la Iniciativa Franja y Ruta de China.(…) Los planes de convergencia de varios proyectos de integración de Eurasia se discutirán en detalle en el Foro Económico Oriental, en Vladivostok, en septiembre, así como en la Conferencia de Alto Nivel sobre Comercio y Cooperación Económica de la OCS, en Moscú, y en el Foro De Pequeñas Empresas de las regiones de la OCS y de los BRICS, en la ciudad rusa de Ufá” (Kremlin, 9 de junio de 2017).
Además de los jefes de Estado o gobierno de los miembros de la organización, la cumbre tuvo también la presencia del secretario general de la Naciones Unidas, António Guterres.
El conocido politólogo ruso Aleksandr Dugin, uno de los grandes promotores de la integración eurasiática subraya que la OCS no pretende ser un contrapunto asiático a la OTAN. “La OCS se crea no como la ‘OTAN asiática’, sino como una estructura eurasiática que se opone a la globalización. La unión de grandes estados asiáticos que poseen una enorme capacidad económica y enormes fuerzas estratégicas es un serio paso hacia la institucionalización del mundo multipolar”.
Aunque no lo haya especificado, es probable que la “globalización” a la que se refiere Dugin sea la variante “hiperfinanciera” encabezada por Wall Street y la City de Londres, en lugar de la “globalización incluyente”, defendida por el presidente chino Xi Jinping, en la última edición de Foro de Davos en enero pasado.
Dugin agregó que en la OTAN, “domina solamente un país, solamente una ideología, mientras la OCS se compone de países y de fuerzas que representan civilizaciones diferentes con ideologías y sistemas políticos diferentes”.
“La OCS es un bloque multipolar. Y ello equilibra la hegemonía estadounidense y occidental, convierte un modelo de mundo que se les impone a todos sin alternativas, en una libertad. Ello atribuye nuevas posibilidades a los jugadores regionales de cualquier escala”.

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