HSBC: centro de fraudes fiscales y operaciones financieras ilegales

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La crisis financiera de 2008 ayudó a que los órganos de fiscalización financiera de muchos países pusieran atención a la diseminada práctica de evasión fiscal, comenzando por los propios EUA y el Reino Unido. Pero, hasta hace poco, semejantes preocupaciones no han ido más allá de algunas quejas mediáticas, ínfimas condenas y escasas contramedidas legales. Sin embargo, el cuadro cambió con la eclosión del escándalo que involucra al HSBC.

Primero, el técnico en informática Hervé Falciani y, después el Consorcio Internacional de Periodistas Investigadores (ICIY, siglas en inglés), apuntaron hacia el HSBC Private Bank SA de Ginebra, como uno de los grandes centros operativos que proporcionan servicios financieros ilegales, lavado de dinero sucio y fraude fiscal a ciudadanos e instituciones interesados. Las operaciones fraudulentas del banco involucran a por los menos 130 mil evasores internacionales, entre industriales, políticos, actores, atletas, etc., en una cantidad del orden de varias centenas de miles millones de dólares. Hay más de 7 mil italianos y más de 2 mil mexicanos, entre estos.

Es indispensable que las investigaciones arrojen luz en torno al papel del HSBC como uno de los líderes de la alta finanza global. El banco de Ginebra es filial del megabanco británico, fundado como Hong Kong and Shangai Banking Corporation y, actualmente, el mayor banco de Europa y el tercero en el mundo. Su origen se remonta a 1865, cuando fue fundado por un consorcio de intereses involucrados en el comercio asiático de seda, especias y opio. Hoy tiene 60 millones de clientes en 80 países y activos por 2.7 billones de dólares.

El HSBC es el clásico banco “demasiado grande para caer”, dotado de un poder de fuego e influencia política sin rival. Tanto sus oficinas centrales como las filiales han estado en todas las grandes y explosivas tramoyas financieras reveladas en los últimos años, pero, hasta ahora, el banco logró salir incólume de ellas, solamente pagando algunos pocos miles de millones de dólares en multas -para seguir delinquiendo.

En los EUA, el HSBC fue indiciado por complicidad de lavado de dinero sucio proveniente de carteles mexicanos de drogas y operaciones para darle contorno a las sanciones contra países como Cuba e Irán. De acuerdo con la Oficina del Contralor de Moneda (OFC), entre 2006 y 2009, el banco aumentó en 50% las remesas electrónicas de dinero, las cuales llegaron a la colosal cantidad de 94 billones de dólares, sin controles efectivos, lo que permitió, notoriamente, transferencias de 15 mil millones de dólares a partir de su subsidiaria mexicana. Por su parte, en 2008, esta había creado una filial en el paraíso fiscal de las Islas Caimán, sin oficina y sin funcionarios, que abarca a más de 50 mil cuentas de clientes anónimos.

En 2012, una Comisión Investigadora del Senado de los EUA, encabezada por el demócrata Carl Levin, denunció formalmente al HSBC estadounidense por lavado de dinero proveniente del tráfico de drogas. En su investigación de 330 páginas, titulada “La vulnerabilidad de los EUA y el lavado de dinero, financiamiento de terrorismo: la historia del caso HSBC”, la Comisión sostiene que los controles instituidos por el banco para impedir que su propia estructura fuera utilizada por las organizaciones criminales eran ineficaces y que las señales de alarma hechas por algunos funcionarios celosos, eran regularmente ignoradas por la cúpula administrativa.

Ante las numerosas e irrefutables evidencias del dolo, el banco prefirió pagar una multa total de 1900 millones de dólares y cerrar el caso legal de una forma más que conveniente. La multa representó apenas el 8.6% de las ganancias de 22 mil millones de dólares obtenidas por el banco en 2012 y nadie fue condenado por las prácticas ilegales.

Esta lenidad en los controles sobre las operaciones financieras parece que también fue aprovechada por redes y organizaciones fundamentalistas islámicas sospechosas de ser terroristas.

Vale recordar que el HSBC también está siendo investigado por los escándalos conocidos como Libor y Euribor. En 2012, dos órganos de control financiero, la SEC estadounidense y la FSA británica, denunciaron a veinte bancos internacionales por la manipulación de la tasa Libor (London Interbank Offered Rate), usada como base para la definición de todas las otras tasas de interés aplicadas en los mercados financieros. La lista era encabezada por el HSBC. Las investigaciones mostraron que, de 2005 a 2007, los bancos de la red tenían inflados sus propios números para elevar artificialmente la Libor y lucrar con tasas elevadas. Después de la eclosión de la crisis financiera, al contrario, ellos jugaron sus números hacia abajo, para enmascarar sus dificultades y reducir el costo de los préstamos que necesitaban para sobrevivir. Lo que hicieron fue, simplemente, dar informes falsos en su propio beneficio.

El HSBC es también uno de los cinco grandes bancos internacionales que han manipulado durante años -por lo menos, de 2009 hasta el final de 2013-las tasas de cambio de las monedas, aprovechando el conocimiento de informaciones confidenciales de clientes y utilizando algoritmos de transacciones electrónicas que realizan operaciones segundos antes de que las tasas de referencias sean definida, en un mercado que mueve transacciones diarias del orden de 2.5 billones de dólares. Pero hasta recibiendo y pagando una nueva multa por semejantes manipulaciones esta vendrá acompañada por una amnistía total para las violaciones y las infracciones penales.

Es claro que si el HSBC fuese un banco italiano, sería llamado “el banco de la Mafia y del crimen organizado”. El hecho de que no sea apenas un cajero automático local “controlado” por la Camorra, sino uno del principales bancos globales, deja preguntas que perturban a todo el sistema de los grandes bancos de las “finanzas sombra” internacionales.

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