La acumulación de crisis por las que pasa Brasil, además de aspectos meramente económico, dejó al país “a la deriva, sin rumbo”. Tal revaluación es del comandante del ejército, general Eduardo Villas-Bôas, quien participó en una audiencia pública en la Comisión de Relaciones Exteriores y Defensa Nacional (CRE) del Senado el jueves 22 de junio pasado.
Reiterando ideas que ha venido defendiendo públicamente, en varias oportunidades, Villas-Bôas enfatizó que una de las equivocaciones cometidas por la sociedad brasileña fue dejarse llevar por las líneas de confrontación ideológica prevalecientes durante la Guerra Fría, lo que dividió sectores, llevó al abandono de un proyecto nacional y evolucionó, actualmente, hacia una “pérdida de identidad y el estiramiento de la autoestima”. Dijo:
“Si fuéramos un país pequeño, podríamos incorporar un proyecto de desarrollo de otros país. Como ocurre con muchos. Pero Brasil no puede hacer esto, no tenemos otra alternativa a no ser que seamos una potencia. No uso este término en connotación negativa, relacionada al imperialismo, sino en el sentido de que necesitamos de una densidad muy grande “Agencia Senado, 22 de junio de 2017).
En relación a la estratégica Amazonas, afirmó: “Es exactamente eso, Brasil es un superdotado en un cuerpo de adolescente. El Amazonas sigue prácticamente abandonado, falta un proyecto y densidad de pensamiento”.
Según él, el Ejército tiene estudios que estiman en cerca de 23 billones de dólares el valor potencial de los recursos naturales de la región. A pesar de esto, dijo, falta un proyecto específico de aprovechamiento de esas riquezas, resultante de la inexistencia de un proyecto nacional completo.
El general afirmó también, ser contrario a la venta de tierras a extranjeros en las regiones fronterizas, reiterando que se abstendría de comentar la cuestión en relación a otras partes del territorio.
De misma forma, destacó que ve con “preocupación” una mayor apertura hacia la explotación de riquezas mineras por empresas foráneas, y que el Ejército tiene investigaciones sobre la “extraña coincidencia” entre la demarcación de tierras indígenas y la presencia de riquezas minerales.
Otra “coincidencia” es que la Bolsa de Futuros de minerales tiene su sede en Canadá, país de origen de gran parte de la presión internacional por la creación de unidades de conservación:
“Ellos trabajan en el sentido de neutralizar áreas, amortiguar, ya que no tienen la capacidad de explotar inmediatamente. Y se quedan esperando ciertos momentos para buscar estas oportunidades, entonces, creo que esto tiene que ser muy considerado”.
Brasil, sigue, todavía es víctima de una visión que contrapone el desarrollo a la preservación ambiental. “Viví por allá ocho años y pienso justamente lo opuesto. Lo que salvará a la región amazónica, incluyendo la naturaleza, es el desarrollo. Es la implantación de polos intensivos para emplear aquella gran mano de obra, impidiendo que ella viva de la deforestación extensiva”.
Las poblaciones indígenas, resaltó, son las principales víctimas del actual modelo aplicado a la región, pues son manipulados por intereses ligados al ambientalismo, en la definición de sus tierras y, después, “abandonados a su propia suerte”.
La crisis en el Amazonas sintetizó Villas-Bôas, es un reflejo de la ausencia de un proyecto como u todo para el país y su vulnerabilidad a acciones externas.
Retorno de las inversiones en defensa
En relación a los problemas presupuestarios de las Fuerzas Armadas, en general, criticó duramente las notorias contingencias impuestas por el equipo económico del gobierno para generar superávits para el servicio de la deuda pública.
Aseguró que el Ejército necesita de dotaciones anuales del orden de 2 billones de reales, pero las transferencias para este año son de apenas 767 mil millones. En este escenario, los gastos de operación no están comprometidos, pero las restricciones afectan fuertemente el desarrollo de nuevos proyectos.
Resaltó la importancia de las inversiones en el sector de la defensa, por sus efectos multiplicadores en el desarrollo científico, económico y en la generación de empleos.
En el mundo de hoy, aseveró, cualquier país que descuide su poder de disuasión comete un error. “Tenemos capacidad disuasiva asegurada en relación a nuestro hemisferio, pero no la tenemos en relación a las grandes potencias y otros países. De ahí la importancia de proyectos como el submarino nuclear, los nuevos cazas, aeronaves KC-390 y otros proyectos”.
En cuanto a los programas estratégicos del Ejército, considera que lo más relevante para el país es el Sistema de Monitoreo de Fronteras (Sisfron). Para él, Brasil y sus autoridades están pasivos frente a los altísimos índices de violencia, urbana, incrementada en gran parte del descontrol de lo que pasa en las fronteras vecinas de regiones donde imperan carteles ligados a un pesado tráfico de armas y drogas.
“La calidad del brasileño y su libertad está fuertemente afectada por ese descontrol. Hoy convivimos pasivamente con más de 60 mil asesinatos anuales, otros 20 mil desaparecidos, más de 100 estupros diarios, sumados a incalculables daños al patrimonio”, afirmó. La solución para este “descalabro” pasará, necesariamente, por el uso intensivo de alta tecnología en el monitoreo de los más de 17 mil kilómetros de fronteras del país”.

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