Ejército de Chile demanda ejercer “soberanía efectiva” para proteger territorio y recursos nacionales

Chile, al igual que otras naciones de Iberoamérica, en particular Brasil con la Amazonia y Argentina, con quien comparte la Patagonia, es blanco de poderosos intereses trasnacionales que, dentro del orden mundial de la globalización, ambicionan consolidar un sistema de “soberanías limitadas”, buscando controlar aéreas ricas en recursos naturales, para ello minando las prerrogativas que los estados nacionales poseen para decidir su usufructo. So pretexto de preservar el medio ambiente y las culturas indígenas, aquellos intereses presionan para crear reservas ambientales, por un lado, y por los otros, verdaderos enclaves indígenas, que objetivamente obstaculizan la integración física, el desarrollo pleno y la cohesión cultural de las naciones.

En este contexto cobra relevancia el discurso del comandante en jefe del Ejército de Chile, general Humberto Oviedo, pronunciado el día de las glorias del Ejército, el pasado 19 de septiembre,- fecha que recuerda la independencia nacional-, en que hace evidentes referencias contrarias a ese orden. Así afirmó que la institución está comprometida a mantener la “soberanía efectiva” del territorio y los recursos naturales del país, frente a los “riesgos y amenazas trasnacionales latentes” inscritas en las turbulencias regionales e internacionales.

El momento actual fue analizado de la siguiente forma, “Sumariamente, se puede resaltar que estamos insertos en una región de contrastes: por una parte, disponemos de una privilegiada posición geográfica, que permite acceder en condiciones muy favorables a los mercados mundiales, factor que se ve atractivamente incrementado al posibilitar un enorme potencial de bienes proporcionados por la naturaleza.

Sin embargo, advirtió: “Como contramedida, es un área donde aún perviven conflictos de carácter limítrofe y económico, debido, entre otros motivos, a particulares interpretaciones de tratados, a aspectos ideológicos, como asimismo a intereses comerciales y disputas por recursos naturales compartidos. Es, a no dudar, un espacio que por los riesgos y amenazas transnacionales latentes, propenso a la inseguridad”.

Destacando que las Fuerzas Armadas han mantenido una trayectoria de contribuir para que el Estado se desarrolle y “ejerce plenamente su soberanía nacional” para el poblamiento e integración física del país, recordó que esto se inició en 1994, cuando “por iniciativa presidencial, se acogió favorablemente la propuesta institucional sobre “fronteras interiores”, que propiciaba el poblamiento e integración física de localidades con bajo nivel de accesibilidad, escasa población y alta dispersión. Esta decisión tomó forma el año 2010, al oficializarse la política nacional de desarrollo de localidades aisladas.

“El ejército, como una forma de contribuir a la progresión y posicionamiento de este planteamiento en la agenda pública nacional, patrocinó y desarrolló el concepto de “soberanía efectiva”. Pensamiento donde la acción del Estado, respecto del bien común, en términos de seguridad, desarrollo, y bienestar, debe extenderse y abarcar a la totalidad del territorio y sus habitantes”, afirmó.

Para profundizar en este tema, además en el marco del inicio del mes de la Patria y del Ejército, el Ejército de Chile y el Centro de Estudios Estratégicos de la Academia de Guerra, realizaron un seminario internacional celebrado el 31 de agosto sobre “El significado de la ocupación del territorio y la disuasión”.

 

Las perspectivas futuras

 

El comandante indicó que el país debe prepararse para dar “un salto definitivo al futuro”, para lo cual deberán removerse algunos obstáculos internos. Uno cultural sería que, “En efecto, en tiempos que pareciera prevalecer en la sociedad un modelo de comportamiento asociado al individualismo y al relativismo valórico”.

Unido a un cambio en esta cultura de inversión de valores, el país necesita consolidar una reconciliación definitiva. La época de tensión interna por la que el país paso, afirmó, debe quedar únicamente como parte de la Historia:

“Nuestra historia reciente, donde todos los chilenos en su momento fuimos actores, ya fue escrita y ahora su juicio queda en manos de los historiadores.

¡Al ejército de Chile, y lo señalo con plena seguridad y responsabilidad, no se le puede pedir más de lo que varias generaciones ya han podido hacer y entregar! (Subrayado en el original).

O sea, una convocatoria para que las Fuerzas Armadas no sean más sometidas a un juicio permanente mediante las campañas de revanchismo que desata de tiempo en tiempo la mafia internacional de los derechos humanos, mediante las conocidas ONG activas en ese campo.

 

La Patagonia en la mira

 

En la segunda edición del libro Mafia Verde, ambientalismo nuevo colonialismo, publicado por la editorial Capax Dei, hemos documentado que la región de la Patagonia, que comparten Argentina y Chile, es un área donde se concentran tensiones atizadas por intereses exógenos. En Chile, el poder que detentan familias poderosas de la talla de los Rockefeller, o del megaespeculador George Soros, se hace presente en el campo, mediante una cadena de bien financiadas ONG con metas precisas.

Un ejemplo de ello fue la acción coordinada de estas, que consiguió detener en 2014, la construcción cinco centrales hidroeléctricas, dos en el río Baker y tres en el río Pascua, ubicadas en la región de Aysén, en el sur de Chile, el denominado proyecto HidroAysén, por ahora suspendido.

De la campaña para detener la construcción del complejo hidroeléctrico participaron las ONG ambientalistas más conocidas mundialmente, las mismas también presentes, con la misma finalidad, en varios otros países: Union for Conservation of Nature (UICN), el Fondo de la Vida Silvestre (WWF); Amigos de la Tierra,  International Rivers, Greenpeace international,  Natural Resources Defense Council, etc., en coordinación con la Foundation for Deep Ecology y Conservation Land Trust, ambas creadas y mantenidas por el oligarca anglo-americano, Douglas Tompkins (1943-2015),

El complejo tendría una potencia instalada de 2 750 MW y una capacidad de 18 430 GWh de energía media anual, constituyéndose en el proyecto energético más importante que se haya pensado hasta la fecha. Según la empresa responsable, para el año 2020, el proyecto podría haber cubierto el 21% de la demanda del Sistema Interconectado Central (SIC).

Al mismo tiempo el millonario Douglas Tompkins fue propietario directo de más de 800 000 hectáreas en Chile y Argentina casi totalmente en la región patagónica.

Tompkins comenzó su batalla conservacionista con la compra en Chile del actual parque Pumalin, una área con una extensión de más de de 300 mil hectáreas, constituyéndose en el mayor parque privado del mundo; su localización geográfica va del Pacifico a los Andes en la frontera con Argentina, de manera que corta el territorio en el sur de Chile, dividiendo al país en dos.

Hasta su muerte, en diciembre de 2015, Tompkins no midió esfuerzos para oponerse a la construcción de una ampliación de la Carretera Austral que pasaría por el parque Pumalin. La carretera Austral tiene una extensión de 1240 kilómetros y conecta las zonas sur y austral de Chile.

En el mismo sentido de controlar recursos, curiosamente el 4 de marzo de 2014, la intrépida ONG Greenpeace publicó un anuncio de página entera en The New York Times, proclamando lo que ellos llaman la Republica Glacial. “Greenpeace funda un nuevo país en un territorio no reconocido por Chile, gracias a un vacío legal. La República Glaciar es el nombre de la nueva nación”.

Al mismo tiempo, en esa región estratégica, se enfrenta la amenaza de constituir un verdadero enclave indígena. Las violentas acciones realizadas a nombre de una reclamada autonomía mapuche en Chile, instigada por las redes internacionales del indigenismo de corte etnonacionalista, se desbordan; el embate, cada vez más audaz ha logrado delimitar una zona de terror en la Araucanía y en el Bío Bío. La zona convulsionada se localiza en la estratégica Patagonia, un área geográfica rica en recursos naturales compartida por Chile y Argentina. Ya que del lado de este último país también existen comunidades mapuches victimas del indigenismo radical, el panorama se agrava aún más debido a que lo que se está conformando es una escalada de tensiones transfronterizas.

La furia desatada por la dirigencia mapuche que se remonta a 2014, ha arreciado este año y ha sumado a sus objetivos de destrucción las Iglesias de la localidad.

La Coordinadora Arauco-Malleco (CAM), es la organización que está al frente del, aunque no es la única que participa. Con una ofensiva estilo la que comandaba en su época el sanguinario grupo narcoterrorista peruano Sendero Luminoso, la CAM se dedica a sembrar el terror provocando incendios de maquinaria agrícola, plantaciones de árboles y hasta de casas de los agricultores que habitan con sus familias inmemorialmente el lugar. Su objetivo es la recuperación territorial de las tierras que dicen les pertenecían ancestralmente a los mapuches, con la finalidad de crear una nación mapuche.

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