Verdes alemanes: “¿Qué ‘rola’ están cantando cuando quieren parar el Nord Stream 2”

MSIa Informa, 9 de julio de 2021-Una nueva ola de protestas de los Verdes alemanes ha estallado en Alemania desde principios de este año. Su objetivo es obstaculizar la culminación del gasoducto ruso-germano Nord Stream 2 que atraviesa el mar Báltico (el cual fue frenado a causa de las sanciones extraterritoriales de la “Ley de protección de la seguridad energética de Europa”, firmada por el presidente Donald Trump el 20 de diciembre de 2019). Sólo faltan por construir 150 kilómetros, 30 en aguas alemanas y 120 en aguas danesas, de los 1124 kilómetros del ducto, el cual tendrá la capacidad para llevar 55 mil millones de metros cúbicos de gas natural de Rusia a Alemania, y de allí a otras partes de Europa. En los últimos días, sin embargo, una nueva forma de non sacra “Alianza transatlántica” se ha formado, misma que está encabezada por el Partido verde alemán -en particular por su presidente, Annalena Baerbock. Ha conseguido el respaldo de los activistas de “viernes por el futuro” que organizan manifestaciones contra el Nord Stream 2 y de la organización no gubernamental alemana “Umwelthilfe” (Ayuda al ambiente).

La agria protesta articulada por la verde Baerbock fue una respuesta al parlamento del estado federal de Mecklenburgo-Pomerania Occidental, encabezado por la Primer ministro del estado, Manuela Schwesig (SPD), que aceptó crear la “Fundación para la protección del clima y del ambiente” con un capital de 200 000 euros, para ayudar a la culminación de la construcción del gasoducto Nord Stream 2, que tiene un valor de 11 mil millones de euros. Dicha Fundación busca proteger y garantizar el ambiente y el clima y califica al gasoducto de “tecnología de puente”, en tanto que no haya suficiente energía renovable disponible. La entidad adquiriría materiales de construcción y maquinaria para las firmas que están comprometidas en la construcción del gasoducto. El objetivo de Baerbock es destruir el proyecto ruso-germano, y europeo también, Nord Stream 2 por motivos “geoestratégicos” como lo declaró al periódico Die Welt el 13 de enero de este año:

“El hecho de que el dinero ruso se esté usando para financiar una fundación bajo el supuesto de la protección del ambiente con el único fin de terminar el gasoducto es sencillamente escandaloso. No sólo en términos de política ambiental, sino, sobre todo, en términos de geoestrategia”.

Hay que tener en mente que a finales de verano de 2020 un grupo de senadores y diputados estadounidenses, entre ellos el senador republicano de Texas Ted Cruz, el diputado por el mismo partido por Arkansas Steve Womack y la senadora demócrata por Nueva Hampshire Jeanne Shaheen exigieron la imposición de “sanciones extraterritoriales” más fuertes contra Alemania y contra las compañías de construcción, aseguradoras y de certificación, así como contra individuos, como es el caso del alcalde Frank Kracht de la ciudad de Sassnitz en la isla de Rügen. En protesta, la canciller Angela Merkel y el ministro de relaciones exteriores, Maas, rechazaron esta medida, catalogándola de “interferencia intolerable en los asuntos soberanos de Alemania”.

¿Quiénes entre los verdes promueven la hostilidad?

Es irónico que meses antes de las elecciones parlamentarias que tendrán lugar este año, así como seis elecciones estatales, los dirigentes más destacados del Partido Verde como la presidente, Annalena Baerbock, y el parlamentario europeo del Partido verde alemán, Reinhard Bütikofer, están en plena movilización para detener lo que dicen ser amenazas “geoestratégicas” de Rusia y de China. Lo que sorprende es la similitud de la verborrea que en la época se hacía eco de las afirmaciones del entonces presidente Trump, casi saliendo del puesto, y de sus más fieles seguidores. La protesta de Annalena Baerbock se dirigió tanto contra la señora Manuela Schwesig como contra la “Fundación alemana para el ambiente y el clima” (Deutsche Umwelthife).

Cabe destacar que, en las elecciones generales de septiembre de este año, donde contarán con cierto respaldo del CDU, así como de empresarios alemanes, los verdes escogieron como campo de batalla la lucha “geoestratégica” contra Rusia y Putin (es decir, contra el Nord Srteam 2), así como contra China.

La campaña contra China

El 8 de enero apareció en el Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) un artículo de Gabriel Felbermayr, presidente del Instituto de Economía Mundial (IfW). El artículo se concentra en el acuerdo de inversión UE-China que se firmó el 30 de diciembre de 2020. El acuerdo se negoció por casi siete años. Una parte destacada de la fase final le correspondió la Canciller Merkel, así como al presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyden y a Charles Michel, miembro del Consejo de Europa. En varios comentarios se presentó el acuerdo como un “salto”, ya que los obstáculos, tanto para las inversiones en China y en la UE, quedarían superados. El acuerdo aún tiene que ser aprobado por los países miembros de la UE. Felbermayr dice en el artículo que, con la elección del presidente Joe Biden, los europeos tendrán la oportunidad de echar a andar el acuerdo UE-China, al decidir hacer más “concesiones”, dado que los intereses de Estados Unidos y de la Unión Europea respecto a China no son “idénticos”. Tanto Estados Unidos como la Unión Europea tienen en la actualidad déficits con China, Estados Unidos del 2 por ciento y la UE de 0.5. Alemania, sin embargo, exportó bienes industriales por un monto de 95 mil millones de euros a China, mientras que Estados Unidos, que es cinco veces más grande, tuvo el mismo monto de exportaciones. “Las empresas alemanas fueron más exitosas que las estadounidenses el año pasado”, escribió el autor.

El mismo día que se aprobó el acuerdo, la radio nacional alemana, Deutschlandfunk, difundió una entrevista con el parlamentario europeo verde Reinhard Bütikofer (presidente de la delegación de la UE encargada de las relaciones con China), quien criticó las negociaciones utilizando el argumento de que la Comisión Europea estaba obviamente “satisfecha con la palabrería” de la parte china. Criticó el tema de la “protección del trabajo”, así como de las oportunidades “iguales” y “justas” para las compañías europeas en China. Esos temas no están resueltos y hay motivos para creer que China practica a gran escala el “trabajo forzado”, por ejemplo, en Xingjiang, dijo Bütikofer. Quizá fuese por el ambiente de año nuevo que Bütikofer, dado su pasado de ferviente maoísta, haya empleado un lenguaje tan vulgar, lo cual no sorprende. Dijo que, si China asegura constantemente que quiere ratificar el ILO contra el uso de trabajo forzado, esta es una “forma diplomáticamente cortés de decir `jódanse’” (“ihr könnt uns mal kreuzweise”). Cuando se le preguntó si las empresas europeas no tendrían un mejor acceso a un mercado de 1 400 millones de habitantes, siguió repitiendo que había muchas cosas que resolver, como el problema de si ambas partes tendrían acceso igual el mercado, pues las normas de sustentabilidad y de trabajo “no son lo mismo en China”. Y, pues habiendo calificado el acuerdo de palabrería, subrayó que la Comisión Europea fue embaucada.

El maoísmo militante de algunos verdes alemanes

Hay que destacar que algunos de los verdes alemanes fueron fervientes defensores de Mao y también varios miembros de grupos maoístas militantes como KBW en los años setentas.

Casos ejemplares como los de Renhard Bütikofer y Hans-Gerhard “Joscha” Schmierer, este miembro del equipo de planeación del ministro del exterior verde Joschka Fischer (1998-2005). Según la revista alemana Cicero (https://www.cicero.de/innenpolitik/karrieresprungbrett-kbw/3600), H.G. Schmierer había sido secretario del Comité Central de la organización militante maoísta KBW (Kommunistischer Bund West). La revista informa que Schmierer viajó a finales de 1978 con una delegación a Camboya, para reunirse con el presidente del Khmer Rouge y asesino de masa de Pol Pot, Saloth Sar. Escribió más tarde que “el pueblo de Kampuchea transformó su país en un jardín sangrante” (Documento del Pueblo Comunista del KBW). En 1977, según Cicero, los miembros del KBW estuvieron al frente de las protestas contra la energía atómica en Brokdorf y Grohnde.

Un haz de luz se ha proyectado sobre H.G. Schmierer y su colorido pasado con un documento oficial de preguntas y respuestas del Parlamente Federal Alamán (Drúcksache 14/5406) del 5 de marzo de 2001. Las preguntas que hicieron oficialmente los integrantes del Parlamento, como Jürgen Koppelin, Jörg van Essen y Wolfgang Gerhard del FDP, se centraron en el pasado de Schmierer. Se preguntó sobre un telegrama de felicitaciones que en su calidad de secretario del Kommunistische Bund West envió en 1980 a los “camaradas de Pol Pot”, el secretario del Comité Central del Partido Comunista de Kampuchea; si era cierto que Schmierer había escrito en el telegrama de felicitaciones que “la lucha del pueblo kampucheano es una importante contribución a la paz mundial”. Si el gobierno compartía la opinión de que el secretario del PC de Kampuchea era un “asesino de masas”. El gobierno alemán respondió en 2001 de forma vaga, dentro de lo que marcaba la línea de que la seguridad estaba garantizada respecto a Schmierer.

Según la información del su website, el líder del Partido verde Bütikofer nació en 1953 en Mannheim; estudió filosofía, historia y sinología en Heidelberg; tuvo varios puestos como representante estudiantil en 1973 y luego se unió al grupo Kommunistische Hochschulegruppe (Liga universitaria comunista, KHG). En los tiempos de Mao fue un apasionado adicto de la República Popular de Mao, para luego pasar de un ferviente maoísta a un acérrimo crítico de China. En 1997 se convirtió en vocero político europeo de la facción verde. En 1998 se convirtió en director general de la Bundis 90/Grüne. De 2002 a 2008 fue presidente del Partido verde. Desde 2009 es miembro del Parlamento europeo, así como miembro de varias comisiones, entre ellas una dedicada a la política exterior, y es presidente de la delegación de relaciones con la República Popular de China.

Se puede entender que una persona cambie de forma radical del punto de vista que había mostrado en sus primeros años de vida política. Pero cuando escuchamos la extraña cantaleta que se canta en el presente contra el Nord Stream 2 o contra China en Washington, uno comienza a preguntarse si ¿no será que algunos verdes, llevados por su “celo” de poder se han unido al mismo coro?

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